Muere Martha Ann Lillard, la última paciente de polio que dependía de un pulmón de acero
La mujer falleció a los 78 años dependiendo del pulmón de acero durante las 24 horas del día.
Imagen: NPR (National Public Radio)
Sábado 11 de julio de 2026
Martha Ann Lillard, considerada la última paciente de poliomielitis en Estados Unidos que seguía utilizando un pulmón de acero para poder respirar, falleció a los 78 años.
Según informó la revista People, Lillard murió el pasado 26 de junio luego de una larga lucha contra las secuelas de la polio y las complicaciones derivadas del COVID persistente, enfermedad que terminó afectando gravemente su ya delicado estado de salud.
Su historia comenzó en 1953, cuando apenas tenía cinco años. En una entrevista concedida días antes de su fallecimiento al medio KFOR, recordó que el mismo día de su cumpleaños despertó con un intenso dolor en el cuello y, en cuestión de días, perdió la capacidad de mover sus extremidades y de respirar por sí sola.
"Después de cuatro días perdí el conocimiento. No podía respirar. No podía mover los brazos ni las piernas", relató.
Vivió décadas gracias a un pulmón de acero
Lillard contrajo poliomielitis dos años antes de que se introdujera la vacuna que permitió reducir drásticamente los casos de esta enfermedad en Estados Unidos.
En aquella época, el tratamiento más utilizado para quienes sufrían parálisis respiratoria era el llamado pulmón de acero, un enorme respirador mecánico que envolvía casi por completo el cuerpo del paciente y generaba la presión necesaria para permitir la respiración.
De acuerdo con People, la mujer pasó seis meses hospitalizada y permanecía alrededor de 23 horas al día dentro del dispositivo mientras sus pulmones eran rehabilitados. Con el paso de los años logró recuperar la capacidad de caminar, aunque nunca volvió a mover su brazo derecho y continuó necesitando el respirador para dormir.
Con el avance de la tecnología, muchos sobrevivientes de la polio reemplazaron estos equipos por ventiladores modernos. Sin embargo, Lillard aseguró que ninguno funcionó para ella.
"Los probé todos y ninguno me daba lo que necesitaba para respirar", afirmó.
Las secuelas que marcaron su vida
El mismo medio informó que Martha Ann Lillard vivió con apenas un 25% de capacidad pulmonar, además de sufrir escoliosis y la parálisis permanente de uno de sus brazos.
Pese a ello, desarrolló una vida activa dedicada al arte. Pintaba, escribía poesía y componía música para piano utilizando únicamente su mano izquierda.
Con el paso de los años también desarrolló síndrome postpolio, una afección que provoca debilidad muscular y fatiga progresiva. A esto se sumaron dos contagios de COVID-19 y un cuadro de COVID persistente que deterioró aún más su salud, hasta su fallecimiento.
En sus últimos años volvió a depender del pulmón de acero durante las 24 horas del día. Su familia incluso manifestó preocupación por el estado del antiguo aparato, ya que muchas de sus piezas databan de la década de 1940 y eran muy difíciles de reemplazar.
Un dramático episodio antes de su muerte
Antes de su muerte, Martha Ann Lillard vivió un episodio el año pasado, cuando un tornado dejó sin suministro eléctrico su vivienda. En ese momento, su esposo tuvo que practicarle respiración boca a boca hasta que llegaron los equipos de emergencia y se restableció la energía.
Tras su fallecimiento, familiares y cercanos destacaron su fortaleza y resiliencia. Además de su faceta artística, Lillard era conocida por rescatar perros y otros animales abandonados, labor solidaria que mantuvo durante gran parte de su vida a pesar de las limitaciones físicas que enfrentó.