Con la llegada del invierno y el aumento de virus respiratorios, muchas familias vuelven a recurrir a uno de los remedios caseros más tradicionales: la sopa de pollo. Aunque durante décadas se le han atribuido propiedades para combatir resfríos e influenza, los especialistas revelan si realmente sirve este plato de comida para aliviar los síntomas y ayudar en la recuperación.
Es tradición tomar sopa de pollo para ayudar con las molestias por los síntomas respiratorios, porque este plato destaca por los nutrientes e hidratación que aporta al organismo.
Así lo explica Consuelo Burgos, nutricionista del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA) de la Universidad de Chile, quien destacó que esta preparación aporta hidratación, calor y nutrientes en momentos en que el organismo más lo necesita.
¿La sopa de pollo ayuda a prevenir enfermedades respiratorias?
Pese a la popularidad de este remedio casero, la especialista enfatiza que no existe evidencia científica que demuestre que consumir sopa de pollo reduzca el riesgo de contraer virus respiratorios.
"No existe evidencia científica convincente que asocie el consumo de sopa de pollo con la reducción del riesgo de contraer virus respiratorios. Desde el punto de vista metodológico, no se puede afirmar que prevenga el contagio", reveló Burgos.
Si bien algunas investigaciones han observado posibles efectos beneficiosos sobre el sistema inmune, la nutricionista advierte que esos resultados no pueden darse a toda la población.

Sopa de pollo: los principales beneficios durante un resfrío
Durante enfermedades como un resfrío o la influenza, mantener una buena hidratación es clave para facilitar la eliminación de mucosidad y aliviar el malestar general. En ese contexto, la sopa de pollo puede transformarse en una buena aliada gracias a su alto contenido de líquido y a que se consume caliente.
"En un cuadro respiratorio, lo que tenemos que resguardar es, efectivamente, la hidratación, ya que nos ayudará mucho a eliminar la mucosidad propia de estos procesos infecciosos", agregó Burgos.
Además, el vapor que desprende la preparación puede ayudar a descongestionar temporalmente las vías respiratorias, generando un efecto similar al que produce una ducha caliente y facilitando momentáneamente la respiración.
Por ello, más que considerarse un tratamiento médico, la sopa de pollo puede entenderse como un complemento durante la recuperación, ya que favorece la hidratación, aporta calor y permite consumir nutrientes cuando el apetito disminuye.
¿Cómo preparar una sopa de pollo más saludable?
La especialista recomienda optar por preparaciones caseras en lugar de sopas o caldos instantáneos, ya que estos últimos suelen contener altas cantidades de sodio y aditivos.
Para obtener una versión más saludable:
- Utilizar pollo sin piel para disminuir el contenido de grasa
- Incorporar verduras como cebolla, ajo y zanahoria, que aportan vitaminas y minerales.
- Mantener una preparación más líquida para favorecer la hidratación
- Agregar la sal al final de la cocción y en cantidades moderadas.
- Incorporar arroz, fideos o papas solo si se desea, ya que no son indispensables cuando el objetivo principal es aliviar los síntomas e hidratar.
En personas con diabetes, la especialista recomendó prestar especial atención a la cantidad de carbohidratos presentes en ingredientes como papas, arroz, fideos, zapallo y zanahoria.
"Hay que tener especial cuidado con el volumen de carbohidratos que se incorporan, considerando papas, fideos, arroz e incluso algunas verduras como zanahoria o zapallo", advirtió Burgos.
Finalmente, la nutricionista recuerda que durante un cuadro respiratorio también es fundamental mantener una alimentación equilibrada, rica en frutas, verduras y líquidos, ya que estos alimentos entregan vitaminas, fibra y otros nutrientes que contribuyen al correcto funcionamiento del sistema inmune y de la microbiota intestinal.