El dolor que casi todos ignoramos y que puede convertirse en un problema mayor

“Es una de las consultas más frecuentes, y a la vez la que más se posterga". explicó un experto.

24horas.cl

Jueves 7 de mayo de 2026

Casi la mitad de los adultos en Chile ha experimentado algún grado de sensibilidad dental, según datos reportados por especialistas en salud bucal. A nivel global, revisiones sistemáticas publicadas en el Journal of Dentistry estiman su prevalencia entre el 10% y el 30% en la población adulta general, cifra que puede superar el 50% en pacientes que se atienden en consulta clínica.

A pesar de ello, la sensibilidad dental sigue siendo una de las condiciones más subestimadas: ese dolor breve al tomar algo frío, comer ciertos alimentos o incluso al cepillarse, suele percibirse como algo pasajero, aunque en muchos casos es la primera señal de que el diente ha perdido su protección natural.

La sensibilidad aparece cuando la dentina, una capa interna del diente, queda al descubierto. A diferencia del esmalte, esta zona contiene microcanales conectados con terminaciones nerviosas, por lo que reacciona de forma inmediata frente a cambios de temperatura o estímulos químicos.

“Es una de las consultas más frecuentes, y a la vez la que más se posterga. Cuando la dentina se expone, incluso pequeños estímulos pueden generar dolor. No es una enfermedad en sí misma, sino una señal de que el diente está desprotegido”, explicó el Dr. Diego Escandón, cirujano dentista y Clinical Specialist de Solventum.

Qué la causa y por qué no debe ignorarse

En la mayoría de los casos, su origen no responde a un evento puntual, sino a la acumulación de hábitos cotidianos. Entre los factores más frecuentes se encuentran el cepillado agresivo, el consumo habitual de alimentos y bebidas ácidas, el bruxismo y la retracción de encías, todos los cuales pueden ir desgastando progresivamente el esmalte y favoreciendo la exposición de la dentina.

“Muchas personas se acostumbran al dolor, pero cuando la sensibilidad se vuelve recurrente o aumenta en intensidad, puede estar asociada a problemas como recesión gingival o desgaste dental. En esos casos, deja de ser una molestia puntual y se transforma en una señal de alerta clínica que requiere evaluación, ya que indica que el diente ha perdido su protección natural”, manifestó el Dr. Diego Escandón.

Frente a este escenario, el abordaje actual apunta a intervenir de forma temprana, identificando la causa y ajustando hábitos antes de que el daño avance. En ese contexto, la evaluación por parte de un especialista y el uso de flúor son claves para abordar la sensibilidad dental.

Entre las herramientas disponibles hoy tanto para el paciente como para el profesional, el flúor ocupa un rol central: fortalece el esmalte y ayuda a reducir la sensibilidad al bloquear los canales que transmiten el estímulo doloroso. “Su uso puede ser cotidiano, a través de pastas dentales y enjuagues, o clínico, mediante aplicaciones de mayor concentración como Clinpro™ Clear Fluoride, que permiten una aplicación rápida y efectiva en consulta, complementando el cuidado diario”, explica el cirujano dentista y Clinical Specialist de Solventum.

Ante cualquier molestia recurrente, la recomendación es no esperar: una evaluación oportuna puede marcar la diferencia y evitar tratamientos más complejos en el futuro. La detección temprana y el manejo adecuado resultan claves para controlar la sensibilidad y prevenir el avance de condiciones que progresivamente podrían comprometer la salud dental.

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