En el marco del Día Mundial del Cáncer de Tiroides, desde la Fundación Arturo López Pérez (FALP) analizaron la realidad de esta enfermedad que, en promedio, puede afectar en hasta tres veces más posibilidades en mujeres.
De acuerdo a lo explicado desde el recinto, la glándula tiroides, ubicada en la parte anterior del cuello y con una forma característica similar a un escudo o una mariposa, cumple un rol fundamental en el organismo al producir hormonas que regulan el metabolismo, la temperatura corporal, el ritmo cardíaco y la estabilidad emocional.
Sin embargo, cuando sus células comienzan a crecer de manera descontrolada, se origina el cáncer de tiroides.
Esta patología es uno de los tipos de cáncer endocrinológico más prevalentes a nivel mundial. Su incidencia ha aumentado de forma progresiva en las últimas tres décadas; no obstante, cuenta con un muy buen pronóstico y excelentes expectativas de sobrevida a largo plazo si se detecta a tiempo.
El doctor Felipe Contreras, cirujano oncólogo de Cabeza y Cuello del Instituto Oncológico FALP, sostuvo que "es uno de los cánceres endocrinológicos más prevalentes en el mundo y su incidencia ha aumentado de manera progresiva en los últimos 30 a 40 años. Afortunadamente, con un diagnóstico oportuno y tratamiento adecuado, tiene un muy buen pronóstico y excelentes expectativas de sobrevida a largo plazo".
Impacto en mujeres y factores de riesgo
Las estadísticas muestran que este cáncer es de 2 a 3 veces más frecuente en mujeres que en hombres.
Aunque las causas exactas no se han esclarecido por completo, la investigación médica apunta a un posible papel de las hormonas sexuales —en especial los estrógenos— en la proliferación de las células tiroideas.
Además de ser mujer, la comunidad médica identifica los siguientes factores de riesgo determinantes:
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Exposición a radiación ionizante: Especialmente durante la infancia, ya sea por tratamientos previos en cabeza y cuello o por exposición ambiental.
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Antecedentes familiares: ciertos tipos de cáncer de tiroides tienen un componente hereditario directo
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Síndromes genéticos: trastornos como la neoplasia endocrina múltiple tipo 2 (MEN2), vinculada al cáncer medular
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Enfermedades previas: condiciones como la tiroiditis de Hashimoto, aunque la gran mayoría de quienes la padecen nunca desarrollan un tumor maligno
Síntomas y métodos de diagnóstico
En sus etapas iniciales, la enfermedad suele ser silenciosa y no presentar síntomas. Conforme el tumor avanza, pueden manifestarse señales de alerta como:
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Presencia de un bulto o nódulo en la zona del cuello
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Dificultad o dolor al tragar (disfagia)
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Ronquera o cambios persistentes en el tono de voz
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Dificultad para respirar o inflamación de ganglios linfáticos cervicales
El especialista apuntó que el examen clínico es fundamental para un correcto diagnóstico.
"Si existe sospecha, se indica una ecotomografía cervical para identificarlo y caracterizarlo. Cuando es necesario, se realiza una punción aspirativa con aguja fina (PAAF), procedimiento que permite obtener células del nódulo para analizarlas. Sin embargo, no todos los nódulos tiroideos requieren cirugía: algunos pueden ser controlados mediante ecografías y otros simplemente observados. Si se confirma un cáncer de tiroides, la gran mayoría de los pacientes va a requerir cirugía total o parcial, dependiendo de las características del tumor", añadió.