El pasado martes 22 de septiembre de 2026, a las 21:05 horas, comienza oficialmente la primavera astronómica en Chile. El evento marca el instante preciso en que el Sol cruza el ecuador celeste de norte a sur, dando paso a una etapa donde las horas de luz aumentan paulatinamente hasta diciembre.
Según consignó Universidad de Chile, desde el punto de vista astronómico, el equinoccio implica únicamente que el día y la noche alcanzan una duración equivalente, cercana a las 12 horas. Especialistas del Observatorio Astronómico Nacional de la casa de estudios descartan que la alineación solar genere alteraciones energéticas en el planeta, aclarando que la única transformación visible es la extensión paulatina de la luminosidad diurna.
No obstante, la mayor exposición a la luz solar sí desencadena respuestas fisiológicas en el ser humano. Variaciones en el fotoperiodo alteran el núcleo supraquiasmático —el reloj biológico central del cerebro—, lo que puede desestabilizar los ritmos circadianos y repercutir directamente en la salud mental durante las transiciones estacionales.
“El patrón va a depender del trastorno y también del grupo etario. La depresión suele empeorar en invierno o durante las transiciones entre otoño e invierno. Esto se basa en revisiones y estudios poblacionales que tenemos disponibles, que efectivamente han encontrado aumentos invernales", explica la psicóloga Margarita Bórquez Quintas, académica de la Facultad de Ciencias Sociales.
Académicos de la Facultad de Ciencias Sociales de la U. de Chile precisan que no existe una "depresión primaveral" generalizada, aunque los cuadros depresivos suelen agudizarse en los meses fríos o en los cambios hacia el invierno, sobre todo en jóvenes. En contraposición, los episodios de manía, psicosis o crisis asociadas al trastorno bipolar registran un alza estadística durante la primavera y el verano, reflejada en un incremento de internaciones psiquiátricas.