Más allá del sicariato: cómo El Nono apadrinó y controló su barrio en Rancagua

Osvaldo Manuel Sepúlveda González, alias El Nono, era más que un líder criminal o el articulador de una banda de sicarios en Rancagua. Según la indagatoria, no sólo estuvo detrás de una seguidilla de homicidios y la recordada balacera dentro de una iglesia; también ejercía como el "padrino" de su barrio. Tenía un rol activo conciliando problemas cotidianos: pagos de arriendo, cuentas de servicios básicos e incluso asistencia social a vecinos vulnerables.

Jonathan Flores y Claudio Arévalo

Viernes 2 de octubre de 2026

—El Nono es el que la lleva en Los Prunos.

Testigos protegidos, cooperadores eficaces e informes policiales de la PDI describieron cómo funcionaba el mundo alrededor de Osvaldo Manuel Sepúlveda González: El Nono. 

Él y su banda cayeron a inicios de septiembre. De acuerdo con la indagatoria del caso, estuvieron detrás de al menos cinco homicidios en la Región de O'Higgins, además de la inédita balacera —en junio pasado— al interior de la Parroquia Divino Maestro de Rancagua. 


A pocos minutos de allí tenía delineado su territorio. El pasaje Los Prunos, entre Constanza y Los Talaveras. Una manzana de casi 40 blocks de departamentos con una plazoleta en el centro.

Todos de tres pisos, enrejados, con un característico azul deslavado y unidos de dos en dos por columnas de escaleras.  
—EI Nono es el "dueño" de todo el Pasaje Los Prunos —aseguró un testigo reservado a la PDI—. Cuando digo que es "dueño", me refiero a que no se hace nada sin que él lo autorice, también que muchos de esos departamentos son de él, aunque no los inscribe a su nombre, pero todos saben.

Otro testimonio fue más allá y reveló que varios de esos inmuebles estaban interconectados entre sí, mediante perforaciones en los muros. Todo con autorización de los propios residentes. 


Asimismo, un imputado que decidió cooperar explicó que El Nono financia el traslado de extranjeros, provee armas, chalecos antibalas e incluso dinero a sus colaboradores, y que sus subordinados lo tratan como "jefe" o "patrón".

Pero en su patrullaje la PDI percibió algo más que eso. Los vecinos y transeúntes tenían conductas de deferencia hacia él. Se detenían a saludarlo o los automóviles paraban para cederle el paso. En simple, lo reconocían como una autoridad informal.

Coincidentemente, en la principal foto suya —que consta en el expediente policial— luce una polera de El Padrino, el protagonista de la icónica película sobre el temido jefe de la mafia de Nueva York.

"Ruth, tranqui nomás"

Cuando surgían problemas, los vecinos acudían a él. Así consta en las escuchas telefónicas del caso. 


12/12/2025, 21:27 horas.

Ruth llamó directamente a El Nono. Le contó que le habían baleado la casa, que andaban buscando a su hermano y que los atacantes, según supo, trabajaban para él.

Por eso le advirtió que se habían equivocado de lugar. Le pidió al Nono interceder por ella. En todo momento le habló con respeto. Y él respondió con la misma deferencia. 

—Hoy día ya es tarde ya. Mire, si alcanzo a ir de ahí voy a pasar a hablar con ese loco, lo conozco yo —le dijo.

—¿Tiene la foto para que me la mande? Envíeme todo lo que tenga y así converso con él con base. —insitió.

Antes de cortar, le transmitió calma. 

—Ya Ruth, tranqui nomás, se me cuida.

"Vecina ahí está el arriendo"

Pero sus intervenciones iban más allá de simples episodios de violencia.

Sin ir más lejos, el Nono también resolvió discrepancias entre propietarios chilenos y arrendatarios extranjeros.

Un inquilino no entendía el cobro de luz y agua, pues asumía que estaba incluido en el valor del arriendo. La afectada llamó al Nono y él zanjó el asunto rápidamente: habló con el arrendatario, asumió la gestión de los pagos y cuadró las cuentas para mantener todo al día. 

19/08/2026, 18:36 horas.

—No, si no entienden. Envíeme los datos a mí y yo le voy a mantener al día eso. Yo le soluciono aquí con el hombre. Cualquier cosita me avisa a mí nomás. Avíseme los 10, los 5, como tengo la Caja Vecina aquí cerquita para transferirle al tiro a usted.

—El viernes le digo yo: "Vecina ahí está el arriendo", "vecina aquí está la luz" —insistió.

—Ya Nono, ya mijito, los 5 (de cada mes) para transferir.

Control total

Con todo, la investigación determinó que El Nono tenía el control de al menos la mitad de los blocks de Los Prunos. En todos tenía departamentos, algunos de ellos vacíos. 

En tanto, en otros se encargaba de instalar extranjeros, quienes le servían como nuevos puntos de venta o acopio para su estructura delictual. 

Y en los que no estaban bajo su control, tenía mecanismos para evitar problemas con los vecinos.

De acuerdo con la indagatoria, El Nono los ayudaba económicamente y, de esa forma, los mantenía de su lado. Así evitaba ser delatado a las policías y, de paso, le ayudaban a ocultar droga y armas. 

En definitiva, ejercía un rol activo como mediador y conciliador de conflictos en su comunidad. Una dinámica que por varios años le permitió tener el control total. Hasta que cayó el pasado 9 de septiembre en el marco de la Operación La Purga. 

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