Más allá del sicariato: cómo El Nono apadrinó y controló su barrio en Rancagua
Osvaldo Manuel Sepúlveda González, alias El Nono, era más que un líder criminal o el articulador de una banda de sicarios en Rancagua. Según la indagatoria, no sólo estuvo detrás de una seguidilla de homicidios y la recordada balacera dentro de una iglesia; también ejercía como el "padrino" de su barrio. Tenía un rol activo conciliando problemas cotidianos: pagos de arriendo, cuentas de servicios básicos e incluso asistencia social a vecinos vulnerables.
Viernes 2 de octubre de 2026
Él y su banda cayeron a inicios de septiembre. De acuerdo con la indagatoria del caso, estuvieron detrás de al menos cinco homicidios en la Región de O'Higgins, además de la inédita balacera
A pocos minutos de allí tenía delineado su territorio. El pasaje Los Prunos, entre Constanza y Los Talaveras. Una manzana de casi 40 blocks de departamentos con una plazoleta en el centro.
Todos de tres pisos, enrejados, con un característico azul deslavado y unidos de dos en dos por columnas de escaleras.
Otro testimonio fue más allá y reveló que varios de esos inmuebles estaban interconectados entre sí, mediante perforaciones en los muros. Todo con autorización de los propios residentes.
Asimismo, un imputado que decidió cooperar explicó que El Nono financia el traslado de extranjeros, provee armas, chalecos antibalas e incluso dinero a sus colaboradores, y que sus subordinados lo tratan como "jefe" o "patrón".
Pero en su patrullaje la PDI percibió algo más que eso. Los vecinos y transeúntes tenían conductas de deferencia hacia él. Se detenían a saludarlo o los automóviles paraban para cederle el paso. En simple, lo reconocían como una autoridad informal.
Coincidentemente, en la principal foto suya
"Ruth, tranqui nomás"
12/12/2025, 21:27 horas.
Ruth llamó directamente a El Nono. Le contó que le habían baleado la casa, que andaban buscando a su hermano y que los atacantes, según supo, trabajaban para él.
Por eso le advirtió que se habían equivocado de lugar. Le pidió al Nono interceder por ella. En todo momento le habló con respeto. Y él respondió con la misma deferencia.
Antes de cortar, le transmitió calma.
"Vecina ahí está el arriendo"
Pero sus intervenciones iban más allá de simples episodios de violencia.
Un inquilino no entendía el cobro de luz y agua, pues asumía que estaba incluido en el valor del arriendo. La afectada llamó al Nono y él zanjó el asunto rápidamente: habló con el arrendatario, asumió la gestión de los pagos y cuadró las cuentas para mantener todo al día.
19/08/2026, 18:36 horas.
Control total
Con todo, la investigación determinó que El Nono tenía el control de al menos la mitad de los blocks de Los Prunos. En todos tenía departamentos, algunos de ellos vacíos.
En tanto, en otros se encargaba de instalar extranjeros, quienes le servían como nuevos puntos de venta o acopio para su estructura delictual.
Y en los que no estaban bajo su control, tenía mecanismos para evitar problemas con los vecinos.
De acuerdo con la indagatoria, El Nono los ayudaba económicamente y, de esa forma, los mantenía de su lado. Así evitaba ser delatado a las policías y, de paso, le ayudaban a ocultar droga y armas.
En definitiva, ejercía un rol activo como mediador y conciliador de conflictos en su comunidad. Una dinámica que por varios años le permitió tener el control total. Hasta que cayó el pasado 9 de septiembre en el marco de la Operación La Purga.