Infracciones cometidas por adolescentes aumentaron 114% en cinco años
El 2025 cerró con todas las cifras relacionadas a infractores de ley adolescentes en ascenso. Según una experta consultada por Informe Especial, “evidentemente la oferta del mundo criminal es mucho más atractiva que la no oferta del Estado”.
Miércoles 18 de marzo de 2026
Los infractores adolescentes son aquellos que tienen entre 14 y 17 años de edad. Precisamente ese grupo aumentó en un 7% respecto a 2024, lo que equilave a 1.870 jóvenes más que están involucrados en algún delito, ya sea como denunciado, imputado o investigado.
También aumentó el número de delitos ingresados (9%) al sistema de la Fiscalía Nacional.
En el análisis de la Directora Ejecutiva de la Asociación Chilena Pro Naciones Unidas (ACHNU), Francis Valverde, los aumentos en todas las aristas relacionadas con delitos de adolescentes muestran que “evidentemente la oferta del mundo criminal es mucho más atractiva que la no oferta del Estado”.
“La inmediatez te dice que con un lanzazo ganan más que con un mes de trabajo. Y ven a sus adultos trabajando toda la semana, todos los días, y que con suerte logran comer”, agrega.
La experta sostiene que hay un déficit estructural en educación, salud y a nivel social que deja a los NNA fuera de las oportunidades. “Nos damos cuenta que desafortunadamente, especialmente lo que tiene que ver con contexto barrial, ha ido empeorando en los sectores más marginados".
La directora de la Unidad Especializada en Responsabilidad Penal Adolescente de la Fiscalía Nacional, Alejandra Mera, matiza el análisis de las cifras y afirma que hay una “tendencia al alza, aunque moderada”.
“Chile parte con cifras bien altas en el 2010 de jóvenes cumpliendo alguna medida o sanción bajo la Ley de Responsabilidad Penal Adolescente. Desde el 2013 empieza a disminuir y el punto más bajo es durante la pandemia. Hoy día estamos remontando, pero es súper importante indicar que no estamos todavía en el nivel en el que estábamos ni en 2010 ni en 2003”, agrega Rocío Faúndez, directora nacional del Servicio Nacional de Reinserción Social Juvenil.
Perfil de los infractores
Si bien suman poco más de 28 mil —individualizados por el RUT, no repetidos—, la Fiscalía hace hincapié en que muchos de ellos cometen más de un delito.
Indica que además se ha constatado un aumento “en la violencia y agresividad con que se cometen algunos delitos, como en el uso de armas de fuego, lo que aumenta los riesgos a los que se ven expuestas las víctimas”.
Pero también advierte que “un pequeño número de adolescentes” concentra una gran cantidad de delitos, “los que a su vez coinciden con aquellos de mayor gravedad y en que, generalmente, participan junto a adultos”.
La Ficalía Nacional arroja en su análisis de datos que la cantidad total de infractores (contabilizado cada vez que figura en un delito) han crecido constantemente en todas las edades. En definitiva, las infracciones pasaron de 20.194 (2021) a 43.328 (2025), marcando así un alza de 114% en cinco años.
Sobre este dato, Francis Valverde de ACHNU es crítica de las políticas públicas que ayudan a los menores de edad a salir de la criminalidad cuando tienen un conflicto con la ley por primera vez.
“Uno se pregunta qué pasó ahí, porque lo más seguro es que el niño o la niña que tuvo conflictos con la ley cuando tenía 14, si no se hizo nada profundo, lo va a volver a cometer a los 16. En general se plantea que es un porcentaje que va entre el 50% y el 60% de recurrencia. Entonces algo está pasando con el sistema, ¿no? Algo está pasando con el sistema que, de una u otra manera, no logra prevenir la repetición del conflicto con la ley”.
En cuanto al tipo de delito cometido por adolescentes, la Fiscalía Nacional asegura que, pese a que el número de ingresos aumentó el 2025, dos de los delitos más graves bajaron: homicidios y robos. En tanto, los delitos de lesiones, amenazas y los asociados a drogas crecieron de forma significativa.
Reinserción (o seguridad sostenible)
Una de las claves para que estas cifras bajen, según los expertos, es la reinserción de los jóvenes y las oportunidades que tienen de recuperarse e integrarse a la sociedad, posterior a tener un recorrido delictual.
Asi lo afirman desde la Fiscalía Nacional a Informe Especial, donde sostienen que “un 70% de los adolescentes que ingresan al sistema solo comete un solo delito”, y por tanto los esfuerzos del Ministerio Público están encaminados a identificar a este grupo, abordar el contexto en el cual se están cometiendo estos delitos, y explorar alternativas reales de reinserción.
En esa línea, en 2026 el Servicio Nacional de Reinserción Social Juvenil comenzó su implementación en la zona centro del país, y será el primer año que finalmente funcionará en todo Chile.
“Lo que nosotros hacemos es la prevención terciaria, que es prevención en el sentido de ya no pudimos evitar que el joven delinquiera, o el joven estuvo involucrado en una investigación por un posible delito. El trabajo nuestro es conseguir que ese periodo de cumplimiento de medida o sanción no sea solo un tiempo fuera, sino que sea un punto de inflexión en la trayectoria de ese joven, para que ese joven no delinca nunca más o vaya de a poco desistiendo en el delito, que eso puede implicar que vaya cometiendo menos delitos o delitos menos graves”, sostiene la directora nacional del organismo, Rocío Faúndez.
La autoridad también destaca herramientas nuevas como la mediación, la cual busca “que el joven se haga responsable del delito y del daño que causó y que repare a la víctima en los términos que la víctima y él acuerden”. Luego un mediador debe fiscalizar que el acuerdo se lleve a cabo correctamente y le da seguimiento a ese acuerdo.
Hoy además existe un “acompañamiento post-egreso”, que está con los jóvenes en un periodo crítico, “porque a veces el joven tiene la voluntad de cambiar, se capacitó en un oficio, pero si al salir no tiene un cupo laboral, tiene que volver a una vivienda donde hay un tío o alguna otra persona que está involucrada en el delito, etc”.
Faúndez señala que la reinserción también plantea un desafío cultural para la sociedad, puesto que a veces no se entiende que es invertir en seguridad de manera “sostenible”. En concreto, si un joven sale al medio externo sin este proceso de reinserción es probable que vuelva a lo mismo.