La bacteria que preocupa en Chile: puede causar infecciones graves y resistir antibióticos
Investigadores chilenos estudian una variante hipervirulenta capaz de provocar infecciones graves incluso en personas sanas y que, en algunos casos, puede desarrollar resistencia a los antibióticos.
Martes 11 de agosto de 2026
Los antibióticos han sido durante décadas una de las principales herramientas para combatir infecciones bacterianas. Sin embargo, su efectividad enfrenta una amenaza creciente: la aparición y expansión de bacterias capaces de resistir los tratamientos disponibles.
Entre ellas se encuentra Klebsiella pneumoniae hipervirulenta, una variante que ha llamado especialmente la atención de especialistas debido a su capacidad para provocar cuadros graves y, en determinados casos, adquirir mecanismos de resistencia frente a distintos antibióticos.
La bacteria puede estar detrás de neumonías, infecciones urinarias y cuadros generalizados en la sangre, entre otras enfermedades. El escenario se vuelve especialmente complejo cuando una misma cepa reúne dos características: una alta capacidad para causar daño y resistencia a los medicamentos utilizados para combatirla.
“La resistencia y la hipervirulencia eran problemas que solían observarse en grupos distintos de Klebsiella. Su convergencia cambia el escenario, porque reúne en una misma bacteria la capacidad de producir infecciones muy severas y la de resistir los antibióticos que se utilizan cuando otros tratamientos han fallado”, explicó el Dr. Andrés Marcoleta, académico del Departamento de Biología de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile.
Una bacteria que combina virulencia y resistencia
Las variantes hipervirulentas de Klebsiella pneumoniae fueron descritas inicialmente en Asia, pero con el tiempo han sido identificadas en distintas regiones del mundo. En 2024, organismos sanitarios europeos y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) alertaron sobre su expansión y sobre las dificultades para detectarlas de manera sistemática, especialmente en América Latina.
La preocupación está en que no todas las bacterias resistentes son necesariamente hipervirulentas, ni todas las hipervirulentas presentan resistencia. El problema aumenta cuando ambas características coinciden.
En esos casos, la bacteria puede tener una mayor capacidad para invadir el organismo y provocar una infección severa, mientras que los médicos disponen de menos alternativas para enfrentarla.
La amenaza ya tiene antecedentes en Chile
En Chile también existen antecedentes de estas variantes. En 2023, un equipo encabezado por Andrés Opazo-Capurro, académico de la Universidad de Concepción, publicó la primera caracterización genómica realizada en el país de una cepa hipervirulenta resistente a antibióticos de última línea.
Un año después, investigadores de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile, junto con el Instituto de Salud Pública (ISP) y el Hospital San José, describieron otro caso en el que dos mecanismos de resistencia se encontraban reunidos en un mismo elemento genético capaz de transferirse entre bacterias.
Esto es especialmente relevante porque las bacterias pueden intercambiar fragmentos de material genético y, con ellos, adquirir nuevas características.
“Por eso no basta con vigilar qué linajes están circulando: también es necesario conocer qué plásmidos transportan, qué carbapenemasas y genes de virulencia contienen y qué posibilidades existen de que esos genes alcancen a cepas con mayor virulencia”, explica Andrés Opazo-Capurro.
¿Qué variantes de Klebsiella circulan en Chile?
Para conocer con mayor precisión qué está ocurriendo en el país, el proyecto FONIS SA24I0259, dirigido por Andrés Marcoleta y codirigido por Juan Carlos Hormazábal, jefe del Subdepartamento de Enfermedades Infecciosas del ISP, realiza un seguimiento en el Hospital San José.
Entre mayo y noviembre de 2025, el equipo analizó bacterias asociadas a infecciones y muestras obtenidas del ambiente hospitalario. El trabajo combinó los resultados de laboratorio con información clínica de los pacientes.
Entre los resultados preliminares, desarrollados como parte de la tesis de magíster de Nicolás Guerra, se identificaron 9 casos asociados a una variante denominada ST23 y 38 correspondientes a ST25.
Las muestras ST23 estudiadas durante ese período fueron sensibles a los antibióticos de última línea analizados. En cambio, ST25 apareció con mayor frecuencia y concentró una mayor cantidad de genes de resistencia.
El equipo investiga actualmente si esta variante podría tener una importancia particular en Chile y si existe alguna relación con infecciones de mayor gravedad.
“Una de las principales dificultades es que las cepas hipervirulentas pueden pasar inadvertidas si la vigilancia se concentra únicamente en la resistencia a los antibióticos. Integrar los datos clínicos con la caracterización microbiológica y genómica permitirá transformar un hallazgo de laboratorio en criterios útiles para la vigilancia y la toma de decisiones en salud pública”, reveló Juan Carlos Hormazábal.
Buscan detectar las cepas hipervirulentas a tiempo
El objetivo de la investigación no es solamente identificar las bacterias que circulan, sino también desarrollar herramientas que permitan reconocerlas con mayor rapidez.
Una de las metas del proyecto es desarrollar un kit basado en PCR cuantitativa para detectar variantes hipervirulentas. La herramienta será validada por el ISP y probada inicialmente en el Hospital San José, con la posibilidad de evaluar posteriormente su implementación en otros centros de salud.
El proyecto también contempla la elaboración de guías clínicas basadas en información local, destinadas a orientar a los equipos médicos sobre cuándo sospechar una infección por este tipo de bacteria, cómo confirmarla y cómo apoyar su manejo.
Los avances de la investigación han sido presentados ante organismos como el Ministerio de Salud, la OPS y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC).
“Las brechas de vigilancia que existen en nuestra región no se resuelven solamente con tecnologías más complejas. Se necesitan herramientas robustas, pero también accesibles, transferibles y adaptadas al funcionamiento real de los hospitales. El kit y las guías buscan avanzar precisamente en esa dirección”, señaló Aura Villamil, académica de la Universidad de Las Américas y consultora de la OPS en resistencia antimicrobiana, quien participa en el proyecto FONIS.
¿Por qué algunas Klebsiella son más peligrosas?
Otro de los desafíos es entender qué hace que determinadas variantes de Klebsiella pneumoniae tengan una mayor capacidad para instalarse y provocar enfermedad.
En 2024, un estudio publicado en The ISME Journal analizó más de 12.000 genomas y mostró cómo distintos elementos de la bacteria pueden actuar de manera coordinada para favorecer su colonización intestinal.
La investigación fue liderada colaborativamente por Yunn-Hwen Gan, de la Universidad Nacional de Singapur, junto con Andrés Marcoleta y Rosalba Lagos, académicos de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile. También participaron Camilo Berríos-Pastén, de la Universidad de Las Américas, y Patricio Arros, estudiante del Programa de Doctorado Conjunto en Microbiología de la Universidad de Chile y la Universidad de Santiago de Chile.
Amebas que funcionan como “sensores vivos”
Otra línea desarrollada por investigadores de la Universidad de Chile busca identificar la virulencia de estas bacterias mediante una herramienta poco convencional: amebas utilizadas como “sensores vivos”.
Desde 2018, el equipo del Dr. Francisco Chávez, académico del Departamento de Biología, trabaja junto al grupo de Marcoleta en métodos que permiten observar cómo distintas cepas interactúan con estos organismos.
En julio de 2026, un estudio publicado en ACS Sensors, encabezado por Ian Pérez-Ramírez y Matías Gálvez-Silva, presentó una batería de ensayos basada en amebas que permite evaluar numerosas cepas y condiciones de manera más sencilla y con menor costo.
La plataforma todavía corresponde a una prueba de concepto y no a un examen diagnóstico. Su utilidad está en identificar qué cepas presentan señales asociadas a una mayor virulencia antes de avanzar hacia modelos animales más complejos.
“Cuando una cepa resiste ser ingerida o altera el movimiento y el desarrollo de la ameba, obtenemos una señal funcional de su virulencia. Esto permite utilizar a Dictyostelium como un sensor vivo y estudiar muchas condiciones antes de avanzar hacia modelos más complejos”, detalló Francisco Chávez.
Una carrera contra la resistencia a los antibióticos
Para los investigadores, uno de los principales desafíos es mantener una vigilancia constante que permita detectar cambios en las bacterias antes de que se transformen en un problema mayor.
La información clínica de los hospitales, los análisis de los laboratorios de salud pública y la investigación universitaria cumplen un papel complementario en esta tarea.
En un escenario donde Klebsiella pneumoniae puede adquirir simultáneamente una mayor capacidad para provocar infecciones y resistencia a los antibióticos, detectar las variantes que circulan en Chile y comprender cómo evolucionan resulta fundamental para anticiparse a infecciones cada vez más difíciles de tratar.