Una crisis de pánico, también conocida como ataque de pánico, es un episodio repentino de miedo o ansiedad intensa que puede alcanzar su máxima intensidad en pocos minutos.
Afectación física
Las crisis pueden manifestarse tanto a nivel físico como emocional y cognitivo. Según información de RedSalud, entre las señales físicas más frecuentes se encuentran:
- Palpitaciones o aumento de la frecuencia cardíaca.
- Sudoración.
- Temblores.
- Sensación de opresión en el pecho.
- Respiración rápida y superficial.
- Mareos.
- Escalofríos.
- Adormecimiento u hormigueo en las extremidades.
La hiperventilación puede contribuir a algunos de estos síntomas al modificar el equilibrio de gases en la sangre, generando sensaciones como mareos o adormecimiento.
Afectación emocional
También puede afectar a nivel emocional. La intensidad de una crisis de pánico puede generar pensamientos y sensaciones difíciles de controlar. Entre ellos aparecen:
- Sensación de que ocurrirá una catástrofe.
- Miedo intenso a perder el control o "volverse loco".
- Temor a morir, especialmente cuando existe dolor u opresión en el pecho.
- Sensación de que algo grave está a punto de ocurrir.
¿Por qué ocurre una crisis de pánico?
Desde la psiquiatría se plantea que no existe una única causa que explique estos episodios. Pueden influir distintos factores, entre ellos aspectos biológicos, genéticos y psicológicos, además del estrés y determinadas circunstancias ambientales.
Si estas crisis se vuelven recurrentes, generan un temor constante a que vuelvan a ocurrir o comienzan a interferir con las actividades cotidianas, es recomendable buscar orientación de un profesional de la salud.