La justicia argentina sindicó a dos nuevos narcos chilenos como nexos claves en el tráfico transnacional de fentanilo hacia Chile, identificados como Ricardo Villagra Valdebenito y Michael Gatica Pinochet.
Respecto de ambos ya se solicitó la extradición a la Corte Suprema, donde ya se designó a Soledad Melo como ministra instructora para llevar el caso, de acuerdo con la información obtenida por Informe Especial.
Esta no es la primera vez que el país vecino solicita que traficantes chilenos —vinculados al tráfico del opiáceo— enfrenten la ley trasandina.
Tal como reveló este medio en diciembre pasado, el tribunal en lo criminal de Formosa, zona norte de Argentina y vecina de Paraguay en la llamada triple frontera, también solicitó la extradición del connacional Benjamín Villagra Valdebenito, hermano de Ricardo, lo que refuerza la tesis de la justicia argentina de una organización familiar con nexos transfronterizos.
Este último fue detenido el 12 de diciembre pasado y la misma magistrada lo envió a Santiago Uno. Meses más tarde, acogió en todas sus partes el requerimiento argentino.
El imputado —hasta ahora— no ha sido enviado al país trasandino, ya que su defensa ha interpuesto una serie de recursos para revocar el fallo.
En tanto, Michael Gatica Pinochet y Ricardo Villagra Valdebenito aún no son habidos por la policía. En todo caso, existe sobre ellos una orden de detención y una alerta roja en Interpol.
Encomiendas
La génesis de la indagatoria en contra de la asociación delictiva se remonta a 2025, luego que se descubriera el tráfico de fentanilo desde Paraguay hacia Argentina.
En la incautación que realizaron las autoridades vecinas se hallaron 498 frascos y 80 ampollas de fentanilo inyectable y casi 5 kilos de ketamina.
Según la indagatoria en ese país, el hombre clave en Argentina para esta operación delictiva es Vicente Caballero.
Este último, de acuerdo con la prensa trasandina, es uno de los cabecillas de la asociación criminal y un nexo fundamental para el envío de fentanilo desde la triple frontera.
La trampa
Una de las rutas —desde Paraguay— estaba destinada a Mendoza. Allí, según la indagatoria, la droga fue retirada por el argentino Néstor Reche y el chileno Marcelo Muñoz Salinas, quienes eran los encargados de enviarla a suelo nacional vía terrestre. Ambos están en prisión preventiva.
Conociendo los pasos de ambos, la policía mendocina les tendió una trampa: cambiaron el fentanilo por una sustancia similar para que no sospecharan. Al retirarlo de una oficina de courier, les echaron el guante.
Luego de ser interrogados, confesaron que Ricardo —ahora preso en Santiago Uno— los contrató y envió dinero para quedarse en Mendoza a la espera que llegara la mercancía.
Sin embargo, de acuerdo con la justicia argentina, no solo tres chilenos participaron del tráfico transnacional; también sindican a Cristopher Urbina Olivares, Esteban Calvo Beltrán y Javier Ortega Cáceres, quienes son apuntados por provisionar dinero desde Chile para el negocio.
Droga zombie
El fentanilo —de la familia de los opiáceos— es una droga 100 veces más adictiva que la cocaína, marihuana o la ketamina.
El gran productor a nivel mundial es México, que lo trafica principalmente a Estados Unidos, país donde ha generado un problema de salud pública grave.
En imágenes televisivas es posible observar a sujetos adictos caminando por las calles como verdaderos zombies.
Seguridad nacional
Según distintas indagatorias en todo el mundo, la fabricación por parte de la criminalidad organizada azteca es posible gracias a que China provee los precursores químicos.
Las mismas advierten que el dinero proveniente del tráfico es lavado por chinos en Estados Unidos velozmente, ya sea a través de criptomonedas o incluso intercambiando productos del mar altamente cotizados en el gigante asiático.
El blanqueo de esos activos se realiza también a través de bancos clandestinos o bien cuentas repartidas por todo el orbe que terminan en manos de los cárteles mexicanos.
Sin ir más lejos, el propio presidente estadounidense Donald Trump ha calificado al fentanilo como un problema de seguridad nacional.