Antes de ser identificada como “jefa de plaza” del aparato financiero del Tren de Aragua, Bárbara “Barby” Hernández era vista como una simple testigo. En "La Cabaña", una parcela de Lampa, se escondió en un baño cuando sintió la balacera que dejó cinco muertos. Se fue a su casa y volvió para ayudar a un herido que luego acabó imputado en el caso. Fue en ese retorno cuando tuvo que declarar ante la policía. Entregó sus dos celulares y firmó un acta para autorizar su revisión, acción que abrió paso a la bullada Operación Tokio, una de las investigaciones más relevantes contra la organización criminal venezolana.