Todo comenzó como un rito militar en la Escuela de Especialidades de la Fuerza Aérea de Chile (FACh) en abril pasado.
Como un día cualquiera, mientras los soldados se preparaban a dormir, dos alumnos de segundo año llegaron hasta los dormitorios donde alojaban los de la primera anualidad.
La investigación da cuenta que, acto seguido, como un ritual de endurecimiento, uno de los más chicos fue golpeado con un palo en las nalgas, para evitar que continuaran conversando e impidieran así el sueño de los demás.
Uno de los alumnos de primero decidió no aceptar la medida y fue llevado al baño. Mientras caminaba encapuchado se le informó que llevarían adelante la práctica conocida como “campo prisionero". Esta se realiza “a los infantes o comandos cuando los secuestran o toman detenidos en donde se podían aplicar distintas técnicas para conseguir información”, detalla uno de los documentos reservados a los que accedió Informe Especial.
El mando se enteró de la situación y al mes siguiente inició una investigación interna, como manda el protocolo.
"Mecanismos de formación"
En la indagatoria, el fiscal administrativo estableció que los vejámenes fueron las siguientes: “Golpes con objetos contundentes, inmovilización física mediante uso de bolsas de género, aplicación de agua sobre las vías respiratorias, amenazas, intimidaciones, humillaciones y prácticas degradantes (...) aprovechando una posición de superioridad jerárquica respecto a los alumnos afectados”.
Durante la tramitación del caso, se da cuenta que los responsables reconocieron su participación justificándolas “como mecanismos de disciplina o formación”. En la causa también negaron “tajantemente haber actuado con el fin de menoscabar, maltratar o humillar” y que “su actuar estuvo estrictamente condicionado por los patrones formativos recibidos en el propio instituto”.
Pese a lo anterior, pidieron perdón por su comportamiento para que la institución les otorgara una oportunidad más para continuar en la escuela.
“El suscrito, antes de cualquier cosa, quiere manifestar que asume plenamente su responsabilidad, reconoce que incurrió en una conducta impropia hacia sus camaradas, una conducta que no estuvo a la altura del uniforme que viste ni del liderazgo que la Institución depositó en él”, se defendió uno de ellos en los cargos.
Después de analizar los antecedentes, la institución resolvió expulsar a ambos por transgredir el debido comportamiento que todo estudiante debe observar sobre sus camaradas, ya que su conducta afectaba la imagen de la Fuerza Aérea.
“La magnitud, reiteración y naturaleza de los hechos (...) resulta incompatible con los principios formativos, disciplinarios y valóricos que sustentan la Escuela de Especialidades de la Fuerza Aérea de Chile”, destaca la resolución interna.
Estrategia judicial
Uno de los expulsados recurrió a la Corte de Apelaciones de Santiago e interpuso un recurso de protección para intentar revocar su expulsión.
En el escrito alegó arbitrariedades administrativas, supuestamente cometidas durante la sustanciación de la causa disciplinaria y reiteró que la aplicación del castigo a sus compañeros se debió a la educación interna que había recibido.
“Las conductas desplegadas correspondieron a castigos disciplinarios, aprendidos e instruidos en la propia escuela, en campañas de especialidades, realizados con consentimiento de los alumnos de primer año, sin haberse realizado actos vejatorios, humillantes o degradantes en contra de dichos alumnos”, reclamó.
El tribunal de alzada capitalino acogió a tramitación el libelo y ordenó evaluar la petición del aludido para que —a través de una Orden de No Innovar (ONI)— se paralicen los alcances de la decisión militar.
Por lo pronto, la FACh deberá evacuar un informe para desacreditar los argumentos vertidos en el recurso. Luego de ello una sala compuesta por ministros resolverá el fondo del asunto.
Informe Especial solicitó una versión a la FACh, pero declinaron referirse al tema.