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La inédita trama de la mafia china en Meiggs: secuestro, incendio y el fantasma del tráfico de órganos

Una mujer china decidió suicidarse e incendió la habitación del hotel donde residía —que es usado por miembros de la mafia asiática—, pero vivió para contarlo. Cuando despertó en la clínica, le dijo a su médico que temía ser víctima de una extracción forzada de órganos. No fue todo. Dos miembros de la banda Hongmen llegaron al centro asistencial y lograron que les entregaran el teléfono de la afectada, que contenía información clave y que —por cierto— ya se esfumó.

24horas.cl

Martes 22 de septiembre de 2026

El Ministerio Público mantiene abierta una nueva investigación reservada hasta ahora desconocida por el delito de secuestro que afectó a una ciudadana china; cuyo caso involucra a Huan Tao, uno de los principales líderes de la peligrosa mafia Hongmen que opera en Chile.

Este último se encuentra detenido, formalizado y en prisión en la nueva cárcel de máxima seguridad La Laguna, por sendos plagios que afectaron a dos empresarios, uno chino y otro chileno, respectivamente. Ambos hechos están acreditados en la indagatoria que dio origen a la operación muralla oriental, que desarticuló a esa organización criminal a finales de 2025.

En este nuevo episodio ilícito, la indagatoria señala que Huan Tao golpeó y retuvo a una mujer de su misma nacionalidad para cobrar una deuda, cuya denuncia develó una trama de créditos informales, entre otros delitos.

Se trata de una historia que partió en el Barrio Meiggs, con cambio de divisas a través de We Chat y un intento de suicidio, un kinesiólogo, una clínica privada, la amenaza de una extracción forzada de órganos y un incendio que consumió una parte del hotel donde se refugia la mafia china.

El amigo del colegio

Pamela, cuyo nombre cambiamos para resguardar su identidad, es una ciudadana china que —según su testimonio— llegó a Chile engañada e ingresó a través de un paso no habilitado desde Bolivia en 2019, gracias a la acción del traficante de personas Pingyingdi Weng, quien le cobró más de $9 millones. De acuerdo con su relato, confió en él porque había sido su compañero en el colegio. 

Su objetivo en suelo nacional era generar negocios al menos eso le dijo Weng, pero al poco andar cayó en la cuenta que nada de lo prometido era real.

En las pocas reuniones que participó con él, ninguna dio resultado y cada vez que el sujeto tomaba alcohol descargaba su violencia con quien estuviera a su alrededor.

Weng fue condenado en 2021 por el delito de “facilitación de la prostitución internacional”, luego que en un restorán suyo en Barrio Meiggs encontraran a varias mujeres que ejercían el comercio sexual. La PDI allanó el departamento de Weng, donde hallaron los pasaportes de las víctimas y fue expulsado del país. 

Al año siguiente, el lobbista Bo Yang solicitó ayuda a la entonces diputada PC (hoy senadora), Karol Cariola. Le pidió que usara sus influencias para que el “empresario” Weng pudiera ingresar a Chile, ya que estaba detenido en el Aeropuerto de Santiago. La parlamentaria hizo lo propio con el subsecretario del Interior, Manuel Monsalve, quien le reveló el ilícito cometido por el sujeto y la gestión quedó en nada.

Hotel Hongmen

Pamela trabajó en lo que pudo, viviendo incluso en el interior de un local fuera de Santiago. A fines de 2023 regresó a la Región Metropolitana.

Acto seguido comenzó a laborar en el negocio de cambio de divisas a través de la aplicación Wechat, muy usada por la comunidad china a nivel mundial. 

Ello le permitió vivir en el hotel Yon Li, donde solo alojan chinos, ubicado en Conferencia 470. Llegó a pagar $1,4 millones por mes para residir allí.

Se trata del lugar donde ha alojado la mafia china en los últimos años, tal como está acreditado por la Fiscalía Centro Norte, que en diciembre de 2025 allanó por completo el recinto. 

Se incautaron millones de pesos en efectivo y se estableció que mujeres que ejercían el comercio sexual salían de ese lugar para cruzar al KTV que se ubica enfrente.

Fue en el Yon Li donde Pamela conoció en septiembre de 2025 a un sujeto de su misma nacionalidad, quien le prestó cerca de $3 millones para continuar con su actividad.

El contrato de palabra era simple: debía pagarlos sí o sí en tres meses.

El prestamista era Huan Tao, un miembro de la mafia china Hongmen, la más poderosa que opera en suelo nacional y que comete una pluralidad de ilícitos que por antonomasia define a la criminalidad organizada transnacional. 

Por entonces, el imputado era un importante sujeto de interés para la policía civil y si bien no lo sabía en ese minuto le quedaban pocos días para enfrentar a la justicia en el marco de la operación Muralla Oriental.

Una zona rural

A fines de noviembre de 2025 se cumplía la fecha límite para devolver el dinero, pero Pamela apenas había pagado un tercio.

La mujer detalló que, como Huan Tao es un hombre de paciencia corta, premunido de un arma de fuego se apersonó junto a dos extranjeros, pero no de nacionalidad china.

Lo que sigue es una escena que parece sacada de una película.

“En horas de la tarde (Huan Tao) llegó a mi departamento junto a dos personas más (...) las cuales golpearon la puerta de mi departamento y al ingresar me solicitó el dinero restante, (pero) al decirle que no lo tenía, Huan Tao me golpeó en reiteradas oportunidades, llevándome a su vehículo en contra de mi voluntad en el asiento trasero junto a otras dos personas no chinas, quienes me golpearon y amenazaron de muerte en reiteradas oportunidades, circulando alrededor de tres horas llegando hasta un sector rural”, declaró ante la PDI.

La víctima sigue: “Una vez en el lugar y con estas personas amenazándome, logré convencerlos de poder llamar a (un amigo), que se encuentra en Dubai, quien habló directamente con Huan Tao y pidió que no me hicieran daño y que él pagaría la deuda”. 

Hasta ese momento parecía que todo terminaría allí, pero Huan Tao junto a dos acompañantes chinos se quedaron por varias horas en la habitación de Pamela y luego se retiraron.

Un encendedor

Pamela le relató a la PDI que después de la golpiza todo se desmoronó y pensó en acabar con su vida. 

De esta manera, la mañana del 22 de noviembre de 2025 reunió sábanas, cortinas y todo cuanto encontró a su alcance y lo acumuló sobre la cama. 

Acto seguido, tomó su pasaporte y celular. Los guardó entre sus vestimentas y procedió a prender los elementos con un encendedor. 

Luego se acostó en el suelo y el fuego hizo lo propio. 

Cuando los residentes que estaban en el hotel se percataron del incendio lograron romper la puerta y la rápida llegada de una ambulancia le salvó la vida. Pamela fue llevada a una clínica de Providencia.

Una vez en el lugar, quedó internada en la UCI. Uno de los kinesiólogos la intubó de inmediato, a raíz de las quemaduras que había sufrido en las vías aéreas.

El profesional (cuya identidad este medio se reserva), relató a la policía civil que, mientras ello ocurría, dos chinos se apersonaron en el mesón de atención “como si recién se hubieran levantado”. Era Huan Tao y otro que se identificó como Chen Bo, quien aseguró ser primo de la paciente.

“¿Dónde está mi teléfono y mi pasaporte?”

El objetivo de los sujetos era conocer el estado de salud de Pamela y preguntaban insistentemente dónde estaba el pasaporte, “ya que querían llevárselo, ante lo cual las enfermeras (les) indican (que debían) abandonar el sector de la Unidad de Paciente Crítico Quemados Adultos”, dijo el profesional en su declaración.

El supuesto Chen Bo volvió a la carga y reingresó a las dependencias con autorización médica; también se le proporcionó información del estado de salud de Pamela, los días de visita e insólitamente le entregaron el teléfono de esta última, donde se alojaba importante evidencia digital, que por cierto se esfumó. Sin embargo, el documento de identidad sí quedó en el centro asistencial.

En los días venideros, los sujetos llamaron en diversas oportunidades, consultando si la víctima “estaba viva o fallecida”.

Cinco días más tarde, el kinesiólogo volvió a la clínica después de haber hecho uso de días libres y se dirigió a la cama de Pamela, pero aún se encontraba intubada. El profesional de inmediato la “extubó” para que recuperara la movilidad de las vías aéreas.

El 30 de noviembre de 2025, el mismo regresó para revisar el estado de salud y se percató que “no le habían realizado el trabajo de movilidad y, usando Chat GPT, inició una conversación. De inmediato Pamela preguntó: “¿Dónde está mi teléfono y mi pasaporte?”

Estado de desesperación

El intercambio de palabras detalló el kinesiólogo provocó en Pamela un estado de desesperación, cuando supo que el teléfono lo había retirado el supuesto Chen Bo. 

Ante los detectives, el profesional explicó que la mujer le dijo que el sujeto no era su primo, sino más bien un estafador, indicando que esos tipos la habían tenido encerrada tres meses y querían violarla”.

“Le consulté si estaba sola en Chile, ante lo cual me indicó que solo conoce a un amigo, pero él no sabe que estoy en Chile, diciendo que la habían traído para una extracción forzosa de órganos (y) que todo el dinero que ganaba se lo pedían y que si esta no lo hacía, la golpeaban”, continuó.

Al mismo tiempo confesó la autoría del incendio, porque buscaba suicidarse: “Ya no podía soportar que me golpeara”, aseguró.

La clínica, en todo caso, denunció los hechos al Ministerio Público y, previa revisión a la mujer, no encontró indicios de una posible extracción forzada de órganos. El médico a cargo aseguró que no tenía marcas de una intervención reciente. Sin embargo, en el expediente no consta que hayan verificado con algún scanner o examen similar. 

Campo verde

El 9 de marzo pasado, Huan Tao se encontraba en la cárcel Santiago 1 cumpliendo prisión preventiva en el marco de la operación Muralla Oriental, cuando los gendarmes lo trasladaron hasta las dependencias del Séptimo Juzgado de Garantía de Santiago.

Entre las 11:28 y las 11:45 horas, el fiscal Leonardo Tapia lo formalizó por el secuestro de Pamela, sumando así un nuevo ilícito.

Pero Pamela también enfrenta un proceso legal en su contra. Lejos de empatizar con su caso, los dueños del hotel Yon Li interpusieron una querella por el delito de incendio, cuya investigación se encuentra reservada.

Informe Especial accedió a una copia de la acción legal, interpuesta por la abogada Susana Cruz, quien patrocina al dueño del recinto: Meifeng Zhao.

Este último es parte del directorio de la asociación de empresarios de Qingtian en Chile. En dicha agrupación comparte asiento con otros comerciantes investigados por secuestro, contrabando, tráfico de drogas y varios otros delitos.

La mesa la preside Zhengbo Xu, hombre de negocios que impulsa el Chinatown Chile, un megaproyecto de 21 millones de dólares que considera un centro cultural de alto estándar en el corazón de Barrio Meiggs. 

Qingtian, el condado de origen de todos esos empresarios, se traduce literalmente como campo verde. Dicho nombre proviene precisamente de los campos fértiles al pie de la montaña Taihe, y también es conocida como la “Pequeña Europa” de China.