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Niños en lista de espera: 2.300 aguardan por intervención del programa de familias de acogida

Adicionalmente, 338 NNA no han logrado un cupo en residencias, según información obtenida por transparencia. La Defensoría de la Niñez asegura que “la espera puede constituir una nueva vulneración de sus derechos”.

Paz Fernández.

Martes 4 de agosto de 2026

Las listas de espera para que los niños, niñas y adolescentes de Chile entren a un programa de protección estatal no parecen mejorar.

Ya el año pasado la Defensoría de la Niñez hablaba de más de 41 mil NNA aguardando por asistencia ambulatoria o residencial.

Las cifras develan una situación que sigue siendo inquietante respecto de los casos más graves, donde los menores de edad esperan por cuidado alternativo de familia de acogida o residencial; es decir, cuando un tribunal decreta la separación temporal de un NNA por ser víctima de vulneraciones. 

En efecto, hasta abril de 2026, se contabilizaron 2.311 niños, niñas y adolescentes (NNA) en listas de espera para una intervención del programa de familias de acogida, de acuerdo con información entregada por el Servicio de Protección Especializada mediante solicitud de Transparencia.

El panorama se replica para aquellos que necesitan ingresar a una residencia. La lista cuenta 338 NNA que aguardan por un cupo. 

Las cifras indican que la lista de espera 2026 es ligeramente superior a la registrada en el mismo periodo del año pasado.

El director del Servicio Nacional de Protección Especializada de la Niñez y Adolescencia (SPE), Claudio Castillo, explicó a Informe Especial que los menores de edad que figuran en listas de espera en la mayoría de los casos— ya están con sus familias extendidas; es decir, otros cuidadores de su familia biológica que no son sus padres. 

“Están esperando ser ingresados al programa para que los acompañe la dupla psicosocial y se le haga este aporte financiero que hacemos nosotros”, aclaró Castillo.

La autoridad añadió que el 88% de los NNA que son derivados a cuidado alternativo se quedan con la familia extendida, cuya decisión es exclusiva de la justicia.  Agrega que el resto de ellos espera por un cupo en una  familia de acogida externa

Las Familias de Acogida (FAE) pueden ser familiares biológicos que no sean los padres (la abuela, por ejemplo), alguien de confianza que no tiene un vínculo familiar con el menor de edad (la madrina, un profesor, etc) o una familia externa que no conoce al menor de edad. 

Región por región 

De los 2.311 NNA que esperan por una intervención en el programa FAE, la mayoría vive en la Región Metropolitana y Valparaíso, pero también sobresalen La Araucanía y Antofagasta. 

Al contrario hay zonas como Aysén y Magallanes donde los datos entregados por el Servicio no muestran NNA en esta situación. 

Por otro lado, la lista de espera para residencias se concentra en cupos para “cuidado alternativo sin especificar”, y muy por debajo los “Centros de tránsito y distribución para lactantes y preescolares”. 

Tensión estructural 

En mayo de este año, la Fundación Idea País publicó el estudio “Niñez vulnerada en Chile: la crisis del cuidado alternativo residencial” y recalcó que “la existencia de estas listas revela una tensión estructural: incluso en casos donde la separación del medio familiar ha sido considerada indispensable, el sistema no asegura un acceso oportuno a una alternativa de protección

El director del SPE, Claudio Castillo, coincide en el estrés del organismo. "Todos los meses estamos teniendo un número muy significativo de derivaciones; es decir, nuevos niños que ingresan. En marzo 653, en febrero 600, en enero 752, en diciembre fueron 1.002. O sea, ese es el número de ingresos todos los meses. Entonces, obviamente, eso tensiona al sistema".

En la Defensoría de la Niñez afirman que “no existe una sola causa” por la cual se hayan originado estas listas, más bien lo atribuyen a una brecha entre la cantidad y complejidad de las vulneraciones y la capacidad real que tiene el Estado para responder de manera oportuna.  

“No estamos hablando solamente de incumplir un plazo administrativo, estamos hablando del derecho a la integridad física y psíquica, a la recuperación, a la reparación, a recibir protección especializada y a que su interés superior sea una consideración primordial en las decisiones del Estado. La espera puede constituir una nueva vulneración de sus derechos”, enfatizan desde la Defensoría.

Incentivo fundamental

El gerente general de la Fundación San Carlos de Maipo, Rafael Rodriguez, asegura que pese a los esfuerzos estatales el Servicio de Protección Especializada no tiene modelos que logren contar con más familias dispuestas a acoger a niños que necesiten cuidado. 

Un modelo que también le quitó parte de esa tarea a la sociedad civil que históricamente se había dedicado a la captación de familias y entendemos que los resultados no fueron los que se imaginaban”, sostiene Rodríguez. 

En un nivel más práctico, la Fundación San Carlos de Maipo propone entregar “un incentivo que es fundamental, poder cubrir el costo de asumir el cuidado permanente de un niño, niña o adolescente. Por niño en Chile, en promedio, son $590 mil al mes. Entonces, no hay muchas familias que sean capaces de tener ese extra”, dice el ejecutivo.

A su vez, reconoce que levantar esos recursos de las arcas fiscales es complejo. Sin embargo, sugiere reemplazar una oferta programática ya existente para lograr el dinero: “Nosotros planteamos que el modelo residencial hoy día está costando alrededor de $1.7 millones por niño; cada niño en residencia podría significar tres familias de acogida”. 

Aun así, afirma que las residencias deben existir, pero para casos muy específicos. 

Cambios en curso

En la Defensoría de la Niñez enfatizan en que una solución para las listas de espera requiere medidas inmediatas y reformas estructurales. “Ningún niño, niña o adolescente debiera permanecer en una lista sin seguimiento, sin evaluación periódica de riesgo y sin una respuesta transitoria que evite que la vulneración se mantenga o agrave. Al mismo tiempo, se debe aumentar la capacidad de los programas ambulatorios y diagnósticos, fortalecer las dotaciones regionales, corregir la distribución territorial de la oferta y priorizar las vulneraciones de mayor gravedad”. 

Afirman que también se necesitan mejores sistemas de información, criterios transparentes de priorización, coordinación efectiva entre el Servicio de Protección, las Oficinas Locales de la Niñez, los tribunales, salud y educación; además de una política preventiva que intervenga antes de que las situaciones lleguen a niveles de alta complejidad.

Con todo, el Director del SPE, Claudio Castillo, indicó a Informe Especial que durante agosto se van a licitar 3.700 plazas de familias de acogida de 0 a 6 años. También se incrementará el aporte que se le entrega a las FAE de $140 mil aproximadamente a $240 mil mensual. 

“Pero además de estas 3.700 plazas, hay al menos 1.400 plazas nuevas, es decir, que generan un aumento de la cantidad de plazas que va a tener el sistema. Por lo tanto, nosotros vamos a disminuir esto, para que empiecen a funcionar en enero del próximo año con el presupuesto 2027”, sostuvo.