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El invisible mundo incel alrededor del atacante de Calama

Durante años se habló de una bomba de tiempo a punto de estallar y ahora ocurrió. El ataque en Calama es calificado por expertos como la primera masacre escolar planificada y organizada en Chile. Con testimonios y antecedentes inéditos, damos cuenta de los pormenores de esta tragedia, que exponen un mundo adolescente complejo y oculto para los adultos.

Paz Fernández y Jonathan Flores

Viernes 10 de abril de 2026

*Los nombres de los protagonistas fueron cambiados para resguardar la identidad de los niños, niñas y adolescentes (NNA). Hay antecedentes y testimonios que pueden resultar sensibles.

Esta cronología de hechos está basada en el relato de la audiencia de formalización y de testigos. Está realizada de acuerdo con protocolos que buscan evitar el efecto conocido como "copycat", de imitación o contagio.

27 de marzo de 2026, 10:00 AM. 

Hernán (18) llegó tarde al Instituto Obispo Silva Lezaeta de Calama la mañana del ataque. 

De acuerdo con los registros y múltiples testimonios, no enfiló hacia su sala de clases, sino directo al baño.

—Estaba esperando el recreo. De hecho, faltaban 10 minutos —relata a Informe Especial una apoderada, cuyo hijo estuvo presente en el violento episodio. 

Aquel viernes había “jeans day” en el colegio y, como la mayoría de los alumnos, vestía ropa de calle: zapatillas negras, pantalón cargo y polera oscura.

Para algunos testigos, dicha instancia recreativa lo ayudó a pasar inadvertido. Hasta ahora no se conoce de alguien que haya notado "la carga" que llevaba en sus dos mochilas.

Fue el preludio de un día negro. El primer episodio de violencia escolar dirigida (Targeted School Violence, en inglés) en Calama y en Chile, según subrayó fiscalía. 

Una aciaga jornada que ahora tratamos de comprender, para actuar y prevenir. 

El doctor en educación Jaime Retamal lleva 25 años investigando la convivencia y violencia en las escuelas en Chile. Durante su trayectoria ha visto cómo “han ido aumentado en grado y en nivel de radicalidad los hechos de violencia”. Con esa experiencia a cuesta es claro en afirmar que lo que ocurrió en el Liceo Obispo Salas Lezaeta no puede ser visto de manera aislada, sino que debe ser analizado en un contexto.

—Hace mucho tiempo que veníamos diciendo: "Oye, esto hay que detenerlo de alguna manera". (...) Por día escolar hay 31 amenazas, 5 hechos de droga , 4,5 hechos de porte de arma en el sistema escolar, esto con datos del Ministerio de Educación; es decir, tenemos datos que nos muestran que esto ha ido creciendo. Lamentablemente Calama quedó como un lugar donde ocurrió lo que nunca debería haber ocurrido. Pero claramente hay un desborde de violencia escolar en el sistema y cada año los profesores trabajan muchísimo en tratar de hacerle frente.

Ese viernes, el atacante llenó de simbología la tragedia. Desde los nombres que escribió en sus armas hasta sus comentarios y manifiestos en oscuros rincones de internet, cuyos registros recopiló IE en este reportaje.

Muchos de sus mensajes parecen coincidir con el discurso de la comunidad incel, una subcultura caracterizada por la misantropía, la frustración sexual, el odio hacia las mujeres, el rechazo social y la falta de sentido en la vida. 

—Estamos desvastados como papás —confiesa su madre, Vanessa Leal.

Sin defenderlo ni justificarlo, algunos amigos dieron luces de su historia:

—Creció sin amor, sin atención, sintiéndose rechazado por todos —dijo un compañero en redes sociales.

—Nadie era muy amable con él —relató otra. 

Con esas pistas, la pregunta es cómo nadie fue capaz de intuir lo que venia. ¿Por qué no se logró frenar la tragedia?

"Como un Sayayín"

Según confidencian miembros de la comunidad escolar, a raíz de su historial de salud mental, funcionarios detectaron que Hernán estaba en el baño y se preocuparon. Pensaron que podría autolesionarse. 

Sin embargo, lo que en realidad hizo fue preparar su ataque. Con ropa oscura de pies a cabeza, se colocó su capucha, antiparras y un pasamontañas para cubrirse el rostro. 

En el intertanto, José, de 8 años, pidió permiso a su profesor para ir al baño. Para su mala fortuna, entró y encontró a Hernán preparándose. Según le confesó a su madre días después, angustiado, con sus palabras le dijo lo que vio: un “niño como un Sayayín”, vestido entero de negro y con un arma larga "como la de los juguetes". 

Desde afuera, la inspectora María Victoria Reyes (59) y la funcionaria Haydée Moya recriminaron al adolescente por no estar en clases. Como mujeres no podían entrar al baño de hombres y por eso le pidieron salir, cuenta una apoderada. 

Tras eso fue que sobrevino la masacre. Armado, con el rostro y manos cubiertas, acudió al llamado de las dos funcionarias. Se centró en la inspectora.  

Producto de las heridas, María Victoria Reyes murió a los pocos minutos.

Todo ocurrió muy rápido. Acto seguido, el agresor se abalanzó sobre Haydée Moya. La mujer resultó herida y quedó en estado de extrema gravedad. 

Aunque faltaban minutos para el recreo, en el patio del establecimiento había estudiantes. Los alumnos del 2°C estaban en una actividad al aire libre. 

La investigación hasta ahora apunta a que ellos no eran el objetivo original de su plan. Pero de todas formas, el atacante decidió ir contra ese grupo. Atacó a Rodrigo, de 15 años. Lo dejó en riesgo vital.  

Sus amigos corrieron a auxiliarlo. Lo llevaron en andas a inspectoría pidiendo socorro. Otros estudiantes buscaron a los profesores. Uno de ellos, incrédulo, miró hacia atrás y comprobó lo que estaba pasando.

Hernán no se detuvo y también agredió a Pablo y Eugenio. Todos del mismo curso.

Pablo se paró, le levantaron la polera y tenía las heridas en la espalda. A la inspectora María Victoria también la vieron fallecida— relata la madre de uno de los presentes. 

Gracias a sus habilidades de jiu jitsu (arte marcial), y con ayuda de otros alumnos, Eugenio logró reducir al atacante. Lo lanzaron al piso. Rápidamente se sumaron otros, quienes terminaron de retenerlo y quitarle las armas.  

A eso de las 10:40 AM, efectivos de carabineros entraron al colegio y detuvieron a Hernán en medio del estupor y tensión de la comunidad escolar. 

Las pistas se van sumando al revisar sus huellas en internet.

Dies irae

Casi en paralelo a la tragedia, la atención se centró en sus redes sociales. Media hora antes del ataque, Hernán había subido a su Instagram una imagen terrorífica: un encapuchado, con un arma blanca, simulando una maniobra de degollamiento a un peluche. También le sumó un mensaje breve: “To whom it may concern...” (a quien corresponda). 

A la misma hora, en YouTube subió un video de 36 segundos. El título era claro y conciso: “Ataque a Instituto Lezaeta”. En las imágenes muestra el establecimiento y su propio rostro parcialmente cubierto, acompañado de una canción, cuya letra no deja lugar a interpretaciones: “I’m fucking killing all these cucks, I’m fucking drilling through their pigs, I’m shooting all these fucking losers” (Voy a matar a todos estos imbéciles, voy a atravesar a esos malditos cerdos, voy a dispararles a todos estos p.... perdedores). 

En decenas de publicaciones, algunas de hace más de un año, se deja ver un evidente malestar social y frustración. La mayoría en inglés.

Las frases son altamente violentas, en muchos casos irreproducibles. Para no incentivar un efecto imitativo, evitamos difundir algunos de sus pensamientos más agresivos.

6 de mayo de 2025: "No sirvo ni quiero servir para el sistema educativo/laboral ni para la sociedad (...)".

29 de mayo de 2025: "¿Realmente la gente se estresa y malgasta su tiempo en exámenes y estudios? Veo a la gente siempre ocupada y quemada, tan preocupada por su futuro, como, hermano, tú no eres nada, tus esfuerzos no darán frutos (sic)".

1 de junio de 2025: "La burocracia y protección a los derechos humanos ha acabado con más vidas inocentes de las que ha salvado".

Ninguno de los expertos en violencia escolar entrevistados puede opinar sobre el caso en particular. Pero entregaron antecedentes que permiten comprender el fenómeno para prevenir y anticiparse a hechos que están al borde de ocurrir.

El siquiátra Elías Arab apunta a factores externos que pueden formar una "tormenta perfecta". Por ejemplo, el uso excesivo de pantallas, videojuegos y redes sociales: "Muestran lo que estoy buscando, detecta las vulnerabilidades y finalmente me termina lavando un poco el cerebro. Todos estos factores, que si bien son externos, terminan afectando a la salud mental".

—La violencia se normaliza, a veces los que son agresores son transformados en héroes. Los jóvenes consumen en sus casas violencia también y ahí falta mucha responsabilidad de los padres o de las familias respecto a cómo ellos también contribuyen a la educación de sus hijos —agrega Jaime Rematal, doctor en educación y académico de la Usach.

Pone énfasis en otra dimensión de esta realidad que no ha sido muy contenida. Se trata de las microviolencias, fenómeno que consiste en que todos los días hay hostigamientos o tipos de violencia que son muy pequeñas que apenas se perciben.

A esta microviolencia se le ha llamado el "eslabón oculto" de la gran violencia, porque es un fenómeno anodino, que no alcanza a ser percibido por las autoridades ni los profesores, pero que corroe muy desde las bases la convivencia educativa.

—Tenemos una mirada miope de la violencia escolar. Solo estamos viendo lo que está más pixelado, pero lo que está por debajo no lo vemos, y eso es cotidiano, y eso necesita mucha capacitación constante — puntualiza Retamal.

Cuatro días después del ataque, el martes 31 de marzo, en la formalización de Hernán ante el Juzgado de Garantía de Calama, el fiscal Eduardo Peña desclasificó un cuaderno encontrado en su habitación. Según la indagatoria, lo utilizaba como una especie de diario de vida y ahí dejó en evidencia su plan. 

A la cabeza del manuscrito, puso: "Dies irae". Día de ira en latín. De acuerdo con los investigadores, lo habría redactado al menos hace cuatro meses. 

Casi al unísono, las familiares presentes en la audiencia incluyendo la hija de Haydée Moya, no pudieron contener el llanto.

La hoja descrita por el persecutor develó más detalles. Una fecha límite: el 15 de mayo. El lugar a ejecutar: su colegio. El motivo: odio, capitalismo y misantropía.

Incluso habría estimado el número de víctimas: 1 a 4. Podían ser más.

De acuerdo con ese registro, el objetivo original eran niños y quién se cruzara en su camino. El mismo escrito explica por qué. Omitimos sus razones para evitar convertir a dicho grupo en un blanco. Los especialistas coinciden en que los agresores van incubando una escalada de violencia que, tarde o temprano, podría detonarse contra otros o contra sí mismos.

“No pretendo sobrevivir. En caso de hacerlo, pero seguiré de forma activa la muerte en reclusión. Pros de sobrevivir: presenciar impacto, más fama. Contras: arresto, cadena perpetua, vergüenza y consecuencias”, dice el texto en su cuaderno. 

Fama y reconocimiento son los anhelos compartidos por este tipo de agresores. Un peligroso deseo que podría desencadenar más violencia escolar.

Por vía telemática, desde el Centro Penitenciario Antofagasta, el imputado compareció custodiado por personal de seguridad. No se dejó ver demasiado. Detrás de una especie de haz de luz apenas se distinguía su mirada rígida, labios tensos y las comisuras totalmente descendidas. 

Símbolos ignorados

27 de marzo de 2026, 03:21 AM. 

Contrario a lo que se cree, las primeras pistas del plan de Hernán no fueron su video en YouTube ni las amenazantes fotos en Instagram. La señal inicial de lo que se venía llegó horas antes, en la madrugada.

Era un dibujo de trazos simples, presumiblemente pegado a la pared de su pieza. Un rostro con gafas rectangulares, pelo corto, labios prominentes, mandíbula pronunciada y una expresión de seriedad.

Para la mayoría no tiene ningún significado especial, pero se trata de Chudjak, un meme icónico entre quienes conocen los oscuros rincones de foros de internet, algunos de accceso privado y otros a la vista de todos. 

Hoy por hoy, tiene distintos alcances: por un lado, representa al estereotipo de los Incel (célibes involuntarios), cuya comunidad dice ser incapaz de construir relaciones románticas o sexuales. Por otro, también es usado en internet para representar a personas con opiniones repulsivas o ideas políticas de extrema derecha.

En sus inicios, el polémico dibujo se inspiró en una versión caricaturizada de Patrick Wood Crusius, autor de un tiroteo masivo que en 2019 dejó 23 muertos en un supermercado Walmart de El Paso, en Texas. En su caso, minutos antes publicó un manifiesto que contenía diatribas antiinmigrantes y nacionalistas blancas. El uso de este dibujo precisamente podría ser parte del efecto imitativo.

Con corrector blanco, el atacante chileno marcó algunas de sus armas. Todas con escritos y símbolos alusivos a otras masacres. Por ejemplo, Pekka-Eric Auvinen: perpetrador de la matanza del instituto de Jokela en Finlandia (2007); Otoya Yamaguchi: un joven ultra-nacionalista japonés que en 1960 asesinó a un político; Timur Bekmansurov, el autor del tiroteo en la Universidad Estatal de Perm, Rusia (2021); Solomon Henderson, quien en enero de 2025 mató a una compañera en Tennessee, EEUU, y luego se quitó la vida.

“La humanidad está sobrevalorada”, decía también uno de los objetos. 

Para el investigador del Centro de Investigación Avanzada en Educación (CIAE) de la Universidad de Chile, Cristian Bellei, el foco debiera centrarse en el indicador de aislamiento.

—Un joven que se aísla de los compañeros, que se aísla de la familia, que se encierra en las redes sociales y que no está, diríamos, conectado con su comunidad, es un factor de riesgo muy grande— señala.

Aunque no hay un perfil ni un patrón únicos, nuestros entrevistados advierten que, en general, los agresores suelen haber sido víctimas de violencia, que acumulan rabia y están desregulados. Incluso que pueden tener comportamientos antisociales. Aseguran que suelen tener los peores indicadores en salud mental.

En Discord dejó entrever su desprecio por las mujeres haciendo alusión a agresiones sexuales. En la misma plataforma, a mediados de marzo, también compartió un pin de un águila nazi. Más aún, usuarios anónimos aseguran que solía ir más allá y también era "larper" de un nazi.

En la jerga, larper viene de larp (Live Action Role-Playing, o rol en vivo). En simple, interpretar en tiempo real un personaje.   

En ninguna publicación ocultó lo que sentía ni lo que pensaba. "Mis creencias y hábitos parecen descartar la posibilidad de una vida adulta normal, larga, productiva y plena (...) NO deseo envejecer y NO pretendo envejecer. Porque la vida es un castigo y cuanto antes termine mejor".

Parecen señales claras de que algo se aproximaba. Expertos aseguran que todo suele partir con una violencia de baja intensidad, sistemática y silenciosa, que se va intensificando en el tiempo.

"Cuidar el prestigio"

Hernán, desde los 11 años que vivía en un departamento con su madre. Antes estuvo al cuidado de su padre y su abuela paterna en otra ciudad, casi mil kilómetros al sur de Calama.  

Una profesora de aquella época recuerda su paso por ese lugar. 

Él llegó como estudiante nuevo al curso, no venía con los pequeños de kinder, tenía un desarrollo normal, asistencia normal. Él estaba en ese entonces a cuidado de su padre, porque su madre se había trasladado a Calama. Lo que me hace recordar a Hernán es que él tenía un carácter súper fuerte, era predominante en la sala en el momento de participar. Él era un niño normal —confidencia a TVN Red Antofagasta.

Sin embargo, evidentemente algo cambió. Un informe del Servicio de Salud de Antofagasta, solicitado por la jueza da cuenta de que Hernán presenta trastornos y complejos rasgos de personalidad que no podemos detallar por la Ley de Derechos y Deberes del Paciente.

También sabemos que ha recibido atención psiquiátrica desde 2019. Lo que no está claro es la calidad del tratamiento, su periodicidad y duración.

Toda la información estaba al alcance y, de nuevo, ¿Por qué nadie logró ayudarlo y frenar la tragedia?

De acuerdo con algunos mensajes a los que accedió Informe Especial, en 2022 una psicopedagoga del colegio encendió las alertas, pero no habría sido escuchada. En ese tiempo reportó que el joven, entonces en octavo básico, tenía conductas antisociales, las cuales no obedecían al autismo. Al mismo tiempo, habría señalado abandono de la familia.

El representante legal del Obispo Salas Lezaeta, Jorge Reyes, salió a defender públicamente la gestión del colegio. En conversación con IE aseguró que la apoderada de Hernán fue citada en reiteradas oportunidades y que tuvieron un último encuentro el 3 de marzo.

—Él siempre tuvo un acompañamiento desde la dupla psicosocial del establecimiento (...) Es un chico, como vemos, solo. Es un chico que no tiene como un respaldo familiar muy constante y presente— enfatiza Reyes. 

Vanessa Leal, la madre del joven imputado, respondió los mensajes de IE, pero declinó una entrevista por instrucción de su abogado. Tras una conversación nos permitió publicar lo siguiente:  

—Estamos devastados como papás. Estamos dándole todo el apoyo y va a llegar el momento en que vamos a contar toda la historia, pero ahora no podemos. Estamos sufriendo con el dolor de la otra familia.

Para el psiquiatra infanto juvenil, Elías Arab, “es imposible” que en el entorno del imputado no se hayan detectado factores de riesgo.

—Hay muchas alertas que tienen que haber saltado con anterioridad (...) Muchas veces estos niños están en ambientes que son violentos, contextos familiares, sociales, ambientales, escolares, y la emergencia o el estrés genera daños en el neurodesarrollo— sentencia Arab. 

Graciela, madre de uno de los jóvenes que presenció el ataque, apunta al recinto educacional.

En el colegio han habido muchos casos de vulneración. Son bastantes y todo eso se oculta por el prestigio del colegio, porque en realidad es uno de los mejores colegios de Calama. Para cuidar el prestigio, dan vuelta las versiones de los niños —aseguró. 

No obstante, consultado sobre eventuales episodios de violencia, el sostenedor asegura que han seguido todos los protocolos. 

—Hemos tenido que expulsar a varios alumnos. Hemos aplicado muchas Aulas Seguras al respecto. Hemos sancionado y suspendido a muchos alumnos. Nunca hemos sido sancionados por la Superintendencia de Educación; es decir, hemos tenido distintos casos, pero todos han sido tratados de acuerdo a la magnitud y a la relevancia, porque no es llegar y expulsar.

Duelo colectivo

Aún cuando la jueza Mariana Chiang ordenó la prisión preventiva de Hernán —formalizado por el homicidio de la inspectora, cuatro homicidios frustrados, porte de armas cortantes y otros delitos—, la herida parece lejos de cerrar. 

Para la mamá de José, el niño de unos 8 años que coincidió con el atacante en el baño, las preocupaciones no se han detenido desde el día de la masacre. Partió con una avalancha de mensajes de los grupos de WhatsApp del colegio y sigue cada vez que su hijo recuerda nuevos detalles. 

Me llama una apoderada que estaba retirando a su hijo y me dice: "Mamita de José, él va muy afectado porque justo pidió permiso para ir al baño y dice que vio algo" —rememora. 

Nerviosa, esperó a su hijo llegar en el furgón escolar. Venía llorando desconsolado. En principio, creyó que su hijo no había sido testigo directo. Probablemente por el trauma, fue construyendo recuerdos parcialmente. El sábado, se mostró irritado y enojado. El domingo, José siguió contando detalles.

—Mami ¿te puedo contar algo? Que el niño parecía Sayayín.

Horas después, la madre vio los videos del ataque y corroboró que su hijo estuvo en medio de la escena. 

—Me las lloré todas, porque ver la situación que vivió mi hijo, no se la doy a nadie (...) recién se está formando —reflexiona.

José tiene miedo. Le dijo a su madre que no quiere volver al colegio: teme que lo puedan matar.  

El académico Pablo Valdivieso, de la Universidad de Chile, destacó en una reciente publicación de la casa de estudios que lo primero que debe hacer el colegio en un caso como este es “hacer el duelo".

—Es decir, tiene que preparar las condiciones psicosociales para que la comunidad procese esta situación, eso es fundamental (...) En un clima inseguro, es muy difícil educar, por lo tanto los colegios tienen que construir espacios seguros en lo afectivo, en lo físico, en todos los aspectos —enfatizó. 

Para enfrentar esta realidad en aumento, Jaime Retamal, doctor en educación, advierte que hace falta una presencia colaborativa de los padres con la escuela, no solo de control del sistema, sino que de construcción. Asimismo, indica que las escuelas han ido dejando atrás la educación moral.

—Se cree que la educación moral es algo como moralina, como que tú le enseñas lo que se debe hacer o lo que no se debe hacer. Pero la educación moral viene de que los jóvenes puedan resolver su conflicto mediante diálogo, mediante resolución pacífica. La educación moral en las virtudes, por ejemplo, en los hábitos, es algo que ha desaparecido y que está muy presente en algunas escuelas nomás, pero en el resto como que se educa en los valores o en los sentimientos, pero educación más de hábito no hay.

En paralelo, desde el ataque en Calama, otros colegios del país han protagonizado episodios de violencia. No hay cómo asegurar que son imitaciones, pero tampoco se puede descartar. Un dato más se suma a esta ecuación: expertos advierten que en marzo y abril suelen ocurrir más hechos de violencia escolar debido a la tensión que produce ajustarse a las clases.

Por más increíble que parezca, tras la tragedia aparecen los llamados copycat killers, descritos como imitadores que ansían la fama del perpetrador.

Lo sucedido tras el ataque da pistas del fenómeno. Aunque cientos se volcaron a las redes sociales del imputado para insultarlo y repudiar su actuar, un puñado de comentarios inquietantes ha generado máxima preocupación. Usuarios anónimos han decidido duplicar la cuenta del atacante y "jugar" a suplantarlo, mientras otro grupo reducido derechamente le ha dejado mensajes de apoyo. 

Declaraciones sin nombre que dañan aún más a las familias de las víctimas y que, quien sabe, podrían estar encubriendo a un potencial agresor, que necesita ser detectado a tiempo para salvar su vida y la de otros que solo estaban cerca en el momento menos indicado.



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