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Robos, falta de seguridad e infraestructura

La interminable crisis del Liceo 1, el segundo fiscal de niñas más antiguo de Chile

Repetidos hurtos de objetos de cobre y bronce los han dejado sin cañerías, pasamanos y casi sin las emblemáticas letras con el nombre del recinto. Frente a la desprotección, exigen un nochero, pero la autoridad se los negó. Los estudiantes iniciaron un paro. La directora ejecutiva del SLEP Santiago Centro asegura que están tomando medidas, pero que los robos afectan a todos los colegios de la comuna. Con todo, explica que recientemente les recortaron el 78% del presupuesto para infraestructura. En simple, no hay plata para arreglar los problemas.

Paz Fernández.

Lunes 25 de mayo de 2026

Profesores sin acceso a baños, infraestructura en visible deterioro, escasa iluminación, falta de cañerías, escasez de insumos para material pedagógico e instalaciones que se han vuelto peligrosas. 

Este es el panorama que denuncian que viven las más de 2.500 estudiantes que hoy cursan entre séptimo básico y cuarto medio en el Liceo 1 Javiera Carrera de Santiago. Establecimiento que pasa por una profunda crisis de recursos básicos para hacer clases y acoger a las adolescentes y académicos que conforman la comunidad. 

Pero además este semestre la situación se ha visto agravada por reiterados robos desde enero pasado. En total, ocho grandes hurtos que han dejado al colegio sin elementos esenciales para su funcionamiento, como, por ejemplo, las cañerías para el agua. 

Ante los hechos, tanto alumnas como profesores y apoderados han levantado la voz para pedir ayuda y exigir respuesta de las autoridades. Entre otras cosas, piden al menos un nochero para alertar de eventuales robos. Sin embargo, el SLEP de Santiago Centro, de quien depende el liceo desde enero de este año, ha reiterado en varias ocasiones que, entre otros problemas, no tienen la facultad para contratar ese tipo de cargos. 

Para los padres, la situación habla no solo de un conflicto particular, sino que es la punta del iceberg de un fuerte deterioro de la educación pública y el ánimo de mantenerla viva. 

El desastre

El Liceo 1 Javiera Carrera fue inaugurado en 1894 y se llamó originalmente “Instituto de Señoritas de Santiago”. Fue el segundo colegio fiscal en Chile para niñas. En sus comienzos tenía solo 114 alumnas. Su objetivo era formar futuras madres de familia entre los grupos más acomodados del país, pero ya en 1913 logró tener un plan de estudios que servía para optar a la enseñanza universitaria. 

Su historia y tradición no son antojadizas, sino más bien adquiridas a lo largo de las décadas y miles de mujeres que se han formado allí. Entre sus filas cuenta con destacadas políticas, como la expresidenta Michelle Bachelet, la exministra y senadora Soledad Alvear; e incluso la actual alcaldesa de Quinta Normal, Karina Delfino. Hoy es parte de los liceos emblemáticos de la educación pública, pero su estado actual deja en entredicho ese lugar de liderazgo que durante años ostentó. 

Como muestra de aquello, el 3 de marzo de 2026 se levantaron las alertas en la comunidad educativa. El estado del liceo, a solo un día de comenzar el año escolar, era deplorable según dan cuenta los apoderados. Pero además registros fotográficos a los que tuvo acceso Informe Especial muestran baños inutilizables, basura acumulada en varias partes del establecimiento, muebles en mal estado y cero cuidado de las áreas verdes. 

 

Los denunciantes advierten que lo peor pasaba en el comedor, donde se sirve la alimentación que entrega Junaeb. Estaba en condiciones insalubres: había plaga de termitas, loza quebrada en el suelo y ratones corriendo de un lado a otro. Incluso el lugar tuvo que ser clausurado y se dieron alimentos fríos a las estudiantes por al menos una semana. 

Claramente un panorama que está lejos de ser propicio para albergar un colegio de excelencia.

Los Centros de Padres solicitaron una reunión al SLEP Santiago Centro. Recién ahí llegó personal del Servicio Local de Educación Pública y, junto a funcionarios del colegio, hicieron arreglos y limpiaron hasta altas horas de la noche para poder comenzar las clases al otro día. 

—El 3 de marzo, cuando llegaron los funcionarios de recepción encontraron al colegio en estas condiciones. Y la señora recepcionista se compró un delantal quirúrgico, guantes, para limpiar su área de trabajo, porque era un asco. Las cañerías que estaban debajo de los lavamanos estaban todas en el suelo, faltaban lavamanos, tazas de baño también las repusieron, las fueron a comprar, entiendo que ese día. Y el día 4, las puertas del colegio se abrieron en condiciones presentables, pero nunca óptimas —confidencia un apoderado, que pidió resguardar su identidad por su seguridad y la de su hija. 

Desde el SLEP, la directora ejecutiva sostiene que se hizo "un sistema de mantención de podas y de techumbres, que eso ya se llevó a cabo en los 43 establecimientos, lo mismo que la mantención de servicios higiénicos", pero advierte que en el Liceo 1 "a la semana siguiente estaban rotos los lavamanos. Y eso tenemos en la acta, el acta de trabajo de eso. También nos pasó en el Instituto Nacional". 

Robos constantes

En los cinco meses que han transcurrido de este año, se han registrado ocho robos con consecuencias relevantes al interior del Liceo 1, según cuentan los apoderados. Los elementos sustraídos son variados, pero destacan objetos de cobre y bronce, incluyendo el pasamanos de una escalera que tenía 65 años, cañerías y hasta las emblemáticas letras con el nombre del colegio que se salvaron por poco. 

Los hechos impactan directamente en el funcionamiento y seguridad del establecimiento. Por ejemplo, el robo de tuberías ha provocado que los profesores varones ya no tengan baños cerca de las salas de clases desde inicios de mayo; lo que recién el fin de semana pasado se arregló. 

El problema mayor que tienen los docentes es que no tienen baños funcionando ¿Bajo qué condiciones higiénicas o laborales puedes trabajar? A eso le llamamos deterioro —señala una apoderada.  

Consultada por Informe Especial sobre los robos, la directora ejecutiva del SLEP Santiago Centro, Paulina Retamales, sostiene que el caso de Liceo 1 no es aislado, puesto que el fenómeno golpea de la misma manera a los establecimientos de toda la comuna, así solo en el verano hubo siete establecimientos que sufrieron robos.

—Desde el año pasado, con los directores de los servicios locales hemos generado instancias en ese minuto respaldadas por la Dirección de Educación Pública, justamente con miras a la seguridad de los establecimientos, porque es algo que se está generando en varios sectores de la Región Metropolitana. Entonces, hemos articulado reuniones en ese periodo con la Subsecretaría de Prevención del Delito y otras estrategias más —asegura Retamales. 

El último asalto

El más reciente de los robos fue cometido la madrugada del viernes 15 de mayo. La situación fue alertada por un asistente de la educación, quien escuchó a los delincuentes.



“Este hecho provocó importantes daños a nuestro patrimonio material y cultural. Entre ellos, el robo de los pasamanos de bronce, daños en diversas salas de clases y convivencia educativa, y la desinstalación de gran parte de las letras de bronce que conforman el nombre “LICEO 1 JAVIERA CARRERA” y sustracción de algunas de ellas ubicadas en el muro de ingreso junto al busto de Javiera Carrera. Estos hechos generan profunda preocupación y tristeza en toda nuestra comunidad educativa.”, indicó un comunicado oficial del equipo directivo del colegio.

En la declaración publicada en Instagram afirmaran que se hicieron las denuncias correspondientes y se reunieron con representantes del sostenedor; es decir, el SLEP de Santiago Centro. 

Horas más tarde, el mismo Servicio Local de Educación Pública emitió su propio comunicado, en el que afirmaron que ya están en ejecución varias medidas para mejorar la seguridad y las condiciones de infraestructura. También que se habilitó un sistema de alarma con sensores, panel de control y monitoreo, instalados en varias partes del establecimiento; enfatizando que debido a las demandas planteadas por la comunidad el servicio será extendido a la recepción. Además, se promete un levantamiento técnico con el objetivo de evaluar y priorizar intervenciones; como nuevas luminarias, reparación de los servicios higiénicos de las estudiantes y dos de los baños de los docentes, así como la reposición de las cañerías, canaletas y pasamanos robados. 

En el último mes y medio tuvimos cinco robos, y eso significa que te llevan todo, se llevan hasta los tazones de los docentes, de los asistentes. Entonces, eso es lo que está hoy día en desmedro de la educación pública. Se supone que iba a haber una mejora en algo, no lo ha habido comentan fuentes al interior de la comunidad educativa. 

Sin nochero

Con todo, una de las demandas más importantes para el recinto es la contratación de guardias de seguridad o nocheros que puedan alertar ante robos, sobre todo los fines de semana. Sin embargo, el comunicado del SLEP deja claro que esa medida no se realizará: “Con respecto a la solicitud de contar con un guardia de seguridad, como Servicio Local de Educación Pública no podemos contratar por normativa este servicio. No obstante, entendemos la necesidad de reforzar las medidas de vigilancia preventiva". 

La directora ejecutiva del SLEP Santiago Centro, Paulina Retamales, explicó que el servicio tiene "una estructura de sostenedor pedagógico, no somos municipios. No podemos contratar o financiar cualquier funcionario. Nosotros tenemos que financiar los funcionarios definidos por estructura pedagógica; de hecho, los nocheros que existen en otros establecimientos nosotros tenemos que avanzar en retrotraer esas medidas que fueron traspasadas, porque además para tener guardia debiese tenerlo en todos los establecimientos, dado que en todos entran a robar y es inviable destinar recursos para eso". 

Las reacciones no tardaron en aparecer. 

Hay cámaras, pero no funcionan para enfrentar los robos. Lo mismo ocurre con el gran contingente policial y de seguridad ciudadana que se aposta de punto fijo ante las movilizaciones estudiantiles, pero que se ausenta en las noches pese a lo reiterado de los robos. Hoy la comunidad educativa se moviliza para exigir al SLEP Santiago la contratación de nocheros que permiten disuadir los robos, o bien alertar de forma oportuna la ocurrencia de estos reafirmaron desde el Centro de Alumnas

Los profesores también contestaron a las autoridades del SLEP: “Respecto a la negativa de contar con un guardia de seguridad o nochero, creemos que la respuesta entregada no clarifica cuáles son los impedimentos jurídicos que obstaculizan esta contratación, especialmente cuando existen antecedentes de otros Servicios Locales de Educación Pública que sí cuenta con personal destinado a labores nocturnas de resguardo. Queremos ser enfáticos en señalar que esta es una de las principales medidas preventivas que requiere nuestro establecimiento, considerando las características y dimensiones del espacio que se intenta proteger”. 

La autoridad aseguró que se está avanzando en otras medidas como la instalación de fotoreceptores y cámaras nuevas. Pero Retamales advierte que la comunidad escolar del Liceo 1 no ha aceptado de inmediato estas gestiones. 

En efecto, los profesores indicaron en el comunicado citado anteriormente que se agradece que se extiendan hacia la zona de recepción los fotoreceptores, pero sostienen que es insuficiente puesto que los hechos delictuales no sólo ocurren ahí, y la medida hasta ahora no ha tenido un “efecto preventivo”. En cuanto a las cámaras, también sostienen que es "insuficiente" el alcance respecto a la diversidad de espacios que se deben vigilar. 

—Los principales robos han sido el tema de las canaletas y cosas de cobre que hay en el establecimiento. Nosotros el día viernes inmediatamente, sábado y domingo estuvimos trabajando para reponer lo que más podíamos durante la jornada donde no estaban las estudiantes. Y de hecho ya fue la empresa para tomar las medidas para las canaletas y todo lo que falta. Pero claro, como además están en toma, no podemos ingresar cuando están las estudiantes. Por lo tanto, ahora tenemos planificado trabajos durante el fin de semana —agregó Retamales sobre las movilizaciones que han hecho las alumnas por el mismo tema. 

En efecto, el fin de semana recién pasado, el Servicio Local de Educación realizó algunos trabajos en el Liceo 1. Por ejemplo, se arreglaron los baños para profesores varones, además de los pasamanos y barandales que había sido robados. Sin embargo, fuentes internas del colegio sostienen que quedan pendientes varias cosas, como las bajadas de agua hurtadas y mejoras en la cocina, aunque ambas soluciones supuestamente ya fueron pactadas para lo que queda de mayo y también durante junio.

No hay plata

En enero de 2026, la administración de los 43 establecimientos educacionales de la comuna de Santiago, los cuales dependían de la municipalidad, fueron traspasados al nuevo Servicio Local de Educación Pública Santiago Centro. La mayoría de estos colegios son antiguos, algunos incluso con más de 100 años. Pero además la mantención con que se encontraron las nuevas autoridades dicen no era la mejor. 

Como ejemplo de ello se mencionan dos amagos de incendio por problemas eléctricos en el Liceo Isaura Dinator, el piso de tierra en la escuela Uruguay o la escuela Reyes Católicos sin puerta.

—¿Y los SLEP tienen presupuesto suficiente como para hacer frente a los problemas de infraestructura?

Me acaban de rebajar el 78% de mi presupuesto de infraestructura, a mí y a todos los servicios locales.  De los $636 millones que teníamos, se nos rebajó a 140. O sea, con 140 ya no cambian ni las ventanas —replica la directora del SLEP, Paulina Retamales.

Consultados por la situación del Liceo 1, el Ministerio de Educación informó a IE "que se encuentra realizando acciones de seguimiento, control y coordinación ante las inquietudes manifestadas por la comunidad educativa del Liceo N°1 Javiera Carrera. Desde la cartera precisaron que, si bien la calidad de sostenedor corresponde al respectivo Servicio Local de Educación Pública (SLEP), la Dirección de Educación Pública ya instruyó al organismo responsable la entrega de un informe en un plazo de cinco días, con el fin de conocer formalmente el estado de situación del establecimiento y el detalle de las eventuales falencias denunciadas.

El informe permitirá determinar las acciones administrativas que correspondan, con el objetivo de resguardar condiciones adecuadas para el trabajo de docentes, asistentes de la educación y equipos directivos, así como garantizar que las estudiantes puedan asistir a clases en un entorno seguro". 

Con todo, para la comunidad estudiantil las respuestas de las autoridades son ineficientes y lentas; incluso ponen en peligro a sus integrantes. 

Yo entiendo que se tienen que priorizar ciertos trabajos, pero hay cosas que no resisten, como por ejemplo que te roben las bajadas de agua, ni por mucho que quieras priorizar en otros establecimientos, el agua entra a la sala. Si te roban las cañerías y te quedas sin agua en los baños, tienes que priorizar y arreglar los baños. Eso es lo que nosotros reclamamos. Que la gestión no está clara. Se infringen las normas sanitarias. La revisión con un prevencionista de riesgos no la pasas, pero ni soñando. Porque hay una serie de cosas que ponen en riesgo al estudiantado y a los funcionarios —enfatizó un apoderado.