Click acá para ir directamente al contenido
Niños y adolescentes expuestos

P0rn0 en Instagram: cómo la industria erótica burla los filtros de la red social

En la plataforma de Meta, imprescindible para las nuevas generaciones, emergen cada tanto imágenes y videos de cuerpos exhibidos sin censura; contenidos que por su naturaleza deberían estar restringidos exclusivamente a un público mayor de edad. Una estrategia de los creadores de contenido para adultos que, eludiendo los parámetros del algoritmo, se infiltran en la red social. Con todo, el estudio de abogados que representa a la matriz de Instagram en Chile no se refirió al tema.

Jorge Molina Sanhueza

Martes 28 de abril de 2026

Internet se ha consolidado como un ecosistema que, por un lado, es el repositorio de la democratización del conocimiento y, por el otro, es exposición al peligro. O en otras palabras, en los dominios de la telaraña digital el acceso es total y las fronteras éticas... difusas.

De esta forma, es posible encontrar desde planos e instrucciones para fabricar bombas, comida sana, fórmulas para resolver problemas matemáticos y entre muchos otros tópicos la pornografía, accesible a cualquiera que no siempre cumple el requisito de la mayoría de edad.

En ese mundo alojado en servidores lejanos, las redes sociales (RRSS) más importantes han sostenido históricamente un discurso de “espacio seguro”.

Sin embargo, en Instagram de uso gratuito y la joya de la multinacional Meta, también dueña de Facebook de un tiempo a esta parte el contenido ha mutado peligrosamente.

En simple, es posible encontrar imágenes o videos pornográficos que según especialistas son generados tanto por personas comunes y empresas del rubro, quienes usando las triquiñuelas del algoritmo buscan impacto masivo en los usuarios y rentabilizar las visitas.

Como parte de un ejercicio periodístico, Informe Especial revisó más de un centenar de perfiles donde efectivamente aparecen desnudos, y que vinculan sus post a sitios web eróticos.

El anzuelo digital

Meta ha insistido que su política, al menos en lo formal, prohíbe estrictamente videos para adultos como también la violencia extrema y otros tópicos.

La explicación suena lógica, atendido que el llamado “núcleo de usuarios” se compone de niños y adolescentes. No obstante, más allá de las buenas intenciones, lo cierto es que Instagram no está ajeno a la publicación del porno en sus reels. 

Navegando en distintos rincones de Instagram, IE corroboró que dichos contenidos irrumpen de forma imprevista en la pantalla, exhibiendo cuerpos sin filtro ni censura que —por su naturaleza— deberían estar restringidos exclusivamente a un público mayor de edad.

La dinámica para encontrarse con ellos es sencilla: habitualmente, el usuario navega entre las publicaciones de su feed (en su mayoría contenido que sigue voluntariamente), donde encuentra una amplia oferta: personas criando pumas salvajes, nutrias que juegan con muñecos de peluche, acrobacias fuera de lógica, caídas absurdas, avisos para invertir, noticias y todo lo imaginable.

No obstante, al deslizar a la izquierda aparece la otra oferta del día. Las tendencias. Si bien las imágenes y videos no surgen al instante, de pronto irrumpe una cuenta con el fondo negro. Podría parecer un error de carga, pero de pronto esa oscuridad se quiebra para mostrar a una actriz desnuda de la industria erótica y, en la descripción inferior, el enlace hacia la web proveedora.

Existen variantes más directas: el mismo fondo negro que, al activarse, revela una imagen fija de una trabajadora del rubro con la dirección precisa para redirigir al usuario al sitio “.com”.

Otra técnica empleada en esta red social consiste en incrustar videos de sexo explícito en la esquina de una fotografía inocua —como un lactante con su madre o una modelo de alta costura utilizando así cualquier estímulo visual como anzuelo.

Borderline content

El especialista en redes de la Universidad Uniacc, Ignacio Barría, explica que el “uso masivo e indiscriminado de aplicaciones y plataformas que usan nuestros datos se aprovechan de nuestras formas de consumo para mantenernos más tiempo en pantalla, usándolas”.

“Por ejemplo, hay un fenómeno que se conoce como borderline content (contenido al límite). Se trata de una estrategia donde los creadores utilizan miniaturas o fragmentos de video con una carga sexual alta (...) que, aunque no violan técnicamente las reglas contra la desnudez total, actúan como un anzuelo visual”, detalla.

De esta manera, asegura que “el objetivo es engañar al algoritmo para ganar visibilidad masiva y redirigir el tráfico hacia perfiles externos monetizados, aprovechando que las nuevas políticas de Meta son menos estrictas con este tipo de material (...) que queda justo en la frontera de lo prohibido”.

A ello suma su propia definición de algoritmo: es como un “vecino entrometido que cree conocerte mejor que tú mismo”.

“Aunque tú jamás busques contenido subido de tono y tus intereses sean la cocina o la tecnología, el sistema te agrupa en 'clanes' con personas que tienen una edad, ubicación o gustos similares a los tuyos. Si el algoritmo detecta que otros usuarios de tu mismo perfil se quedan pegados mirando esos videos de soft porn —ya sea por morbo, curiosidad o incluso por la impresión de ver algo inapropiado—, decide que a ti también te gustará”, remarca. 

Y remata: “Así, terminas recibiendo este material de forma involuntaria solo porque el sistema busca desesperadamente maximizar tu tiempo en pantalla imitando lo que otros 'como tú' están haciendo”.

Finalmente, apunta a que el resultado es un feed que se llena de publicaciones sugerentes que nunca pediste, simplemente porque el sistema ha decidido que ese es el anzuelo más eficaz para mantenerte conectado”.

Celular v/s aula

Jorge Varela Torres, es sicólogo y magister en la materia, también doctor en educación de la Universidad de Michigan, Estados Unidos.

Actualmente dirige el Laboratorio de Convivencia, Instituto de Bienestar Socioemocional (IBEM) de la Universidad del Desarrollo.

Varela ha dedicado sus años a comprender el fenómeno de la convivencia y violencia escolar y determinar cómo esta recorre intersticios o bien vacíos que no llenan ni el colegio, como tampoco los padres. Lo anterior va dejando a los menores y adolescentes en una tierra donde carecen de las herramientas emocionales para enfrentarse al mundo real.

Asegura que la violencia escolar antes era directa, física o simbólica, donde el agresor o agresora era identificable. Sin embargo, apunta, el uso de la tecnología y las redes sociales cambió el norte tanto sociorrelacional como cerebral.

En esa línea, Varela asegura que a veces el celular se torna mucho más importante que el aula.

“Es un escenario más, quizás mucho más importante que la sala de clases, donde coexisten los adolescentes”, apunta.

Formación crítica

En su idea, el especialista asegura que prohibir las RRSS es tratar de tapar el sol con un dedo.

“Lo que a nosotros nos preocupa es que necesitamos enseñarles a los adolescentes para usar responsablemente, críticamente, esas plataformas”, aseguró.

Y agrega: “Los adolescentes, efectivamente, al exponerse a imágenes de alto contenido sexual, abre una reflexión respecto de qué les enseñamos sobre sexualidad a los adolescentes”.

Insiste en que el rol de la familia es vital para entregar un marco valórico y disciplinario y su vínculo con las redes sociales y sus contenidos, entre ellos el porno.

“Cuando lo pones como un marco pornográfico, te cambia un poco el relato, te reduce el rol de una persona a otra cosa, te cosifica a la mujer en un formato diferente al que uno esperaría que aprenda un adolescente”, insiste.

Varela agrega otro elemento distinto de Instagram, como la pornografía de libre acceso en internet. “Lo delicado en estas plataformas es que ellas tienen una racionalidad en la cual ya tienen la foto (...) ya te conocen más que tú a ti mismo”, apunta.

“Y ahí lo delicado es que tú pierdes el control", reflexiona. 

Por eso, como conclusión el especialista apunta a un gran objetivo: "Hay que enseñarles herramientas críticas a los adolescentes”.

Informe Especial consultó sobre el tema al Estudio Silva, firma jurídica que representanta a Meta en Chile, quienes indicaron que el encargado del vínculo con la matriz de Instagram es el abogado Andrés Grunewaldt. Sin embargo, pese a los reiterados intentos por contactar a este último, no fue posible obtener una respuesta.