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¿Qué pasaría si un asteroide fuera rumbo a la Tierra? Esto dice la NASA

La amenaza no está en Apophis, sino en la posibilidad de que algún día otro asteroide tenga una trayectoria peligrosa.

24horas.cl

Martes 11 de agosto de 2026

Un asteroide de gran tamaño podría convertirse algún día en una amenaza real para la Tierra. Aunque actualmente no se conoce ningún cuerpo celeste que esté en trayectoria de colisión con nuestro planeta, un experto de la NASA advierte que la humanidad debe estar preparada para enfrentar ese escenario.

La razón está en que los grandes impactos forman parte de la historia del planeta y, según el especialista en asteroides Humberto Campins, podrían volver a ocurrir. El desafío, por lo tanto, no sería solo detectar una amenaza, sino contar con la tecnología necesaria para actuar antes de que sea demasiado tarde.

Grandes impactos” como el que provocó la extinción de los dinosaurios son “inevitables” a largo plazo si la humanidad no desarrolla técnicas, tecnologías y programas de acción que permitan desviar asteroides que puedan dirigirse hacia la Tierra, explicó Campins en una entrevista con EFE durante el congreso The Many Pathways to Spaces. 

La Tierra tiene un “laboratorio” natural para estudiar esta amenaza

Uno de los objetos que permitirá avanzar en ese conocimiento será Apophis, un asteroide de aproximadamente 375 metros que protagonizará un extraordinario acercamiento a nuestro planeta en abril de 2029.

Durante ese encuentro pasará a menos de 32.000 kilómetros de la superficie terrestre, por debajo de la órbita de muchos satélites de comunicaciones.

La distancia será suficientemente pequeña como para que Apophis pueda ser observado desde la Tierra sin necesidad de equipos profesionales. 

Pero el interés científico va mucho más allá de poder verlo. El acercamiento permitirá estudiar qué ocurre cuando un asteroide de estas dimensiones queda sometido a la fuerza gravitatoria de nuestro planeta.

Dos misiones seguirán los cambios de Apophis

La NASA y la Agencia Espacial Europea (ESA) aprovecharán el paso de Apophis para analizarlo en detalle. La NASA enviará la misión OSIRIS-APEX, de la que forma parte Campins, mientras que la ESA desarrolla la nave Ramses, actualmente en construcción.

Las dos misiones tendrán la oportunidad de observar cómo la gravedad terrestre afecta al asteroide, incluyendo posibles modificaciones en su estructura y en su comportamiento.

Estos datos podrían ser relevantes para comprender mejor qué ocurre con los asteroides cuando se aproximan a planetas y para mejorar los modelos utilizados en la evaluación de futuras amenazas.

Apophis no chocará con la Tierra en 2029

Pese a su extraordinaria cercanía, el asteroide no representa un peligro de impacto durante su encuentro de 2029.

Campins fue enfático al respecto y señaló que “en este encuentro de Apophis con la Tierra no existe ningún riesgo de desvío”.

Sin embargo, la gravedad de nuestro planeta podría modificar su órbita en el futuro, razón por la que su seguimiento resulta especialmente importante.

El experto también aclaró que actualmente no se conocen asteroides que estén “acechando” a la Tierra y que la probabilidad de que una persona experimente un impacto de estas características durante su vida es “muy baja”.

¿Cómo se prepara la humanidad para un asteroide peligroso?

La respuesta se encuentra en la defensa planetaria, un conjunto de estrategias destinadas a detectar, estudiar y eventualmente modificar la trayectoria de objetos espaciales que puedan representar un peligro.

La preparación no se limita a la construcción de naves espaciales. Las agencias internacionales también realizan simulacros cada tres años para fortalecer los protocolos que deberían activarse frente a un eventual cuerpo celeste peligroso.

En ese escenario, conocer con anticipación la trayectoria de un asteroide podría marcar la diferencia entre observarlo desde la Tierra o tener que enfrentar una emergencia de dimensiones planetarias.

Por eso, aunque Apophis no sea una amenaza para nuestro planeta en 2029, su acercamiento representa una oportunidad para estudiar uno de los escenarios que la ciencia busca evitar: que algún día un asteroide tenga realmente a la Tierra como destino.