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El dilema de la seguridad minera: ¿Escudo protector o vigilancia laboral?

Aunque la minería registra tasas de accidentabilidad históricamente bajas, el uso de Inteligencia Artificial y cámaras biométricas para combatir la fatiga abre un intenso debate sobre los límites de la privacidad de los trabajadores.

24horas.cl

Miércoles 17 de junio de 2026

En momentos donde la industria debate sobre innovación y transformación digital, la seguridad operacional vuelve a instalarse en el centro de la agenda.

El desafío actual no es menor: a pesar de que la minería ostenta una de las tasas de accidentabilidad más bajas de Chile —0,9 accidentes por cada 100 trabajadores, frente al promedio nacional de 2,6— existen riesgos críticos que siguen siendo complejos de controlar. Entre ellos, la fatiga y la somnolencia en faena, factores que merman la atención en entornos de alta exigencia donde se opera maquinaria de gran tonelaje.

La magnitud del problema se refleja en las estadísticas globales. Datos de la Superintendencia de Seguridad Social (SUSESO) correspondientes a 2024 revelaron cerca de 200 mil accidentes laborales y de trayecto en el país, con un saldo de 76 fallecimientos. En este contexto, la Mutual de Seguridad estima que entre el 65% y el 70% de las fatalidades laborales están ligadas a eventos de tránsito y transporte, un ítem crítico para la minería debido a su alta dependencia de la operación móvil.

Para mitigar este escenario, las compañías han acelerado la implementación de sistemas basados en cámaras, sensores e Inteligencia Artificial (IA) capaces de detectar signos tempranos de distracción. Sin embargo, la tecnología chocó de frente con las relaciones laborales. Hace unas semanas, el sindicato de Minera Sierra Gorda ingresó una denuncia ante la Dirección del Trabajo por la instalación de cámaras de monitoreo permanente en las cabinas de los camiones de extracción.

El caso levantó una interrogante de fondo que hoy cruza a todo el sector: ¿Hasta dónde puede llegar la tecnología para prevenir accidentes sin transformarse en una herramienta de vigilancia?

El salto predictivo: De la reacción a la anticipación

Para los expertos, el uso de estas herramientas representa un cambio de paradigma insoslayable. Walter Muñoz, presidente de la Corporación Nacional de Emergencias Mineras (CONEMIN) y vicepresidente de la Cámara Minera de Chile (CMCH), defiende con fuerza el impacto de la tecnología:

"La evidencia en los sectores de transporte y minería es irrefutable. El uso de sensores infrarrojos y cámaras de fatiga, que analizan patrones de parpadeo y bostezo, ha demostrado reducir los accidentes por somnolencia en más de un 60% en flotas de alto tonelaje".

Muñoz enfatiza que la IA permite transitar desde la analítica reactiva hacia el análisis predictivo. Al cruzar datos de telemetría, condiciones climáticas y biometría, las empresas logran identificar patrones de riesgo antes de que ocurra el siniestro. "Durante décadas, la prevención se basó en el 'autocuidado' y en manuales. Hoy, la evidencia es contundente: el factor humano tiene límites biológicos infranqueables, y la tecnología pasó de ser una promesa a un salvavidas con resultados medibles", añade.

Sin embargo, la tecnología por sí sola no es una solución mágica. Marcelo Vicencio, Country Manager HSE y Sustentabilidad de ABB Chile, advierte sobre el peligro de subestimar el cansancio en industrias exigentes.

"Muchas veces se normaliza el cansancio (...). Si no corriges las causas de fondo, la tecnología termina siendo reactiva: te avisa cuando el problema ya está ocurriendo. Donde realmente agrega valor es cuando la integras a una estrategia más amplia de seguridad", explica Vicencio, apuntando a que el origen de la fatiga radica, muchas veces, en el diseño mismo de las jornadas laborales.

Una falsa dicotomía: Seguridad vs. Intimidad

El debate escaló rápidamente desde lo técnico hacia lo ético y regulatorio, dado que los sistemas biométricos recopilan datos altamente sensibles de los operarios. Ante el temor de los trabajadores a ser fiscalizados o sancionados mediante estos algoritmos, los especialistas coinciden en que la clave radica en la transparencia radical.

Desafíos de la Implementación Tecnológica
Definir el marco ético: Claridad absoluta en qué datos se recopilan y quién accede a ellos.
Garantizar el fin preventivo: Asegurar que la información no sea utilizada con fines punitivos o sancionatorios.
Generar confianza cultural: Permitir el reporte de fatiga sin temor a represalias económicas o laborales.

Respecto a esta tensión, Walter Muñoz es categórico en derribar el mito del "dilema de suma cero":

"O protegemos la vida del trabajador con sensores y cámaras, o protegemos su privacidad. Esta es una falsa dicotomía. El verdadero desafío es construir un modelo donde la tecnología sea un escudo y no un ojo fiscalizador".

En esa misma línea, Vicencio (ABB) sostiene que "si las personas sienten que la tecnología es para controlarlas, no va a funcionar. Cuando el foco está en la seguridad y no en la sanción, la percepción cambia completamente".

El factor confianza

Finalmente, la efectividad del ecosistema tecnológico parece depender de la madurez cultural de cada organización. Así lo concluye Angélica Zelaya, gerenta de Cliente y Transporte de Mutual de Seguridad, quien traslada la responsabilidad hacia el liderazgo interno de las compañías.

"Más allá de la infraestructura, uno de los factores más determinantes es construir culturas de confianza donde un trabajador pueda reportar que no está en condiciones de conducir, sin temor a consecuencias laborales o económicas", puntualiza Zelaya.

La minería del futuro avanza a paso firme hacia la automatización, pero el éxito de sus operaciones ya no se medirá únicamente por la sofisticación de sus algoritmos, sino por la capacidad de las empresas de blindar la seguridad de sus trabajadores respetando, al mismo tiempo, su dignidad del espacio laboral.