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El fin de la estabilidad logística: por qué el "lead time" se ha vuelto el nuevo dolor de cabeza para las empresas

En un contexto de incertidumbre global, el tiempo de reposición de productos dejó de ser un dato estático. Expertos advierten que ignorar la variabilidad de la cadena de suministro está provocando quiebres de stock y pérdidas millonarias en capital de trabajo.

24horas.cl

Jueves 16 de abril de 2026

Lo que antes era un trámite logístico predecible, hoy se ha transformado en una de las variables más críticas y peligrosas para el éxito de cualquier compañía: el lead time (el tiempo que transcurre desde que se genera un pedido hasta que el producto llega a destino).

En un escenario marcado por el alza de costos y la inestabilidad en las rutas comerciales, este factor ha pasado de ser un dato administrativo a una "variable viva" que amenaza la rentabilidad.

"La cadena de suministro global se ha vuelto impredecible. Un proveedor que antes tardaba cerca de 60 días hoy puede demorar 90 o incluso 120", explica Ernesto Vásquez, gerente general y socio de Demafront, consultora especializada en optimización predictiva.

El peligro del "stock de seguridad" mal calculado

El impacto más inmediato de esta volatilidad se refleja en las bodegas. Según Vásquez, el error más común en las gerencias de logística es centrarse únicamente en las fluctuaciones de la demanda, ignorando la inestabilidad de los tiempos de entrega.

"Cuando el lead time se vuelve inestable, el inventario necesario para cubrirse crece de forma exponencial", señala el ejecutivo. Esto genera un efecto de doble filo: por un lado, se producen quiebres de stock que dejan a los clientes con las manos vacías; por otro, se llega al sobreinventario, inmovilizando capital de trabajo esencial cuando los productos llegan antes de lo previsto o en exceso.

Sectores bajo la lupa

Las empresas con cadenas de suministro extensas son las que hoy caminan por la cuerda floja. Las importadoras con proveedores en Asia, las grandes cadenas de retail y las empresas de consumo masivo encabezan la lista de vulnerabilidad. En estos sectores, la falta de un solo producto clave no solo detiene la venta, sino que daña profundamente la experiencia del consumidor.

Gestionar el futuro con el espejo retrovisor

Para Demafront, el riesgo más crítico es la resistencia al cambio en la planificación. "Muchas empresas siguen trabajando con stocks de seguridad definidos hace años o calculados de forma intuitiva", advierte Vásquez. Operar con parámetros desactualizados en un mundo post-pandemia y con tensiones geopolíticas es, según el experto, una receta para el fracaso operativo.

¿Cómo adaptarse? La clave, según el especialista, está en tres pilares:

  1. Priorizar la consistencia: Es preferible un proveedor que tarde 60 días y cumpla siempre, que uno que prometa 45 y falle constantemente

  2. Monitoreo constante: Dejar de trabajar con promedios y empezar a considerar la variabilidad real

  3. Planes de contingencia: Tener un "Plan B" validado. “Cuando el proveedor principal falla y no existe una alternativa, la capacidad de respuesta es prácticamente nula”, concluye Vásquez