Las estafas digitales continúan afectando a miles de personas en Chile a través de llamadas telefónicas, mensajes de texto y correos electrónicos utilizados para obtener información personal o financiera. Según datos de TransUnion, uno de cada cuatro chilenos perdió dinero por este tipo de delitos durante el último año y, en la mitad de los casos, las pérdidas superaron los $1,3 millones.
Entre las distintas modalidades, el vishing —o fraude por voz— representa el 30% de los fraudes digitales, de acuerdo con el mismo estudio. Esta técnica consiste en llamadas en las que delincuentes se hacen pasar por ejecutivos bancarios, funcionarios de instituciones o incluso familiares, utilizando cada vez con mayor frecuencia herramientas de inteligencia artificial para imitar voces y hacer más creíble el engaño.
Uno de los afectados relató que estuvo a punto de caer en esta modalidad. "Bloquearon mi cuenta, y después se hizo pasar un ejecutivo de banco para restablecer todo eso. Entonces cuando pasa eso, uno obviamente se asusta. Después me acordé que días anteriores a mi madre le iban a hacer lo mismo. Colgué, llamé a mi banco, y efectivamente sí, me habían bloqueado la cuenta. Menos mal me acordé de eso, y no caí", contó.
Los especialistas advierten que el principal objetivo de estas llamadas es generar urgencia para que la víctima actúe sin reflexionar. "Es inesperado, es apurado, y te piden hacer una acción concreta ahora ya. Entonces la recomendación en general es pausa, respirar, mirar, y confirmar por un camino alternativo, no seguir el juego", explicaron.
Los expertos atribuyen el aumento de estos delitos a la creciente digitalización de los servicios, que amplía las posibilidades de ataque para los ciberdelincuentes. Por ello, recomiendan mantener la calma, desconfiar de solicitudes inesperadas de datos personales o bancarios y verificar siempre cualquier información directamente con la institución involucrada antes de realizar alguna gestión.