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"Comunicar es cuidarse la vida": los amenazantes mensajes del Tren de Aragua a locatarios

"Fiesta o cumpleaños que no esté comunicado, a partir de este momento, fiesta que llegaremos feo viendo quién está y quién no, para darle duro", decía uno de los escritos.

24horas.cl

Jueves 4 de junio de 2026

19 detenidos dejó la Operación Tokio, una extensa investigación de la Policía de Investigaciones (PDI) que se convirtió en uno de los mayores procedimientos contra el lavado de activos vinculados al Tren de Aragua en Chile.

Entre los detenidos se encuentra José Carlos Pérez Asencio, un ciudadano venezolano de 33 años que se desempeñaba en una sucursal de Banco Santander, en el centro de Santiago, desde 2019. De acuerdo con los antecedentes recopilados por la investigación, el imputado habría tenido un rol clave en la creación y administración de mecanismos para mover dinero proveniente de actividades ilícitas.

Las diligencias permitieron establecer que cerca de $300 millones habrían sido gestionados mediante operaciones directamente relacionadas con el ejecutivo. No obstante, los investigadores apuntan a una red de lavado de activos de gran alcance, cuyo flujo total de dinero superaría los $78 mil millones.

Este importante patrimonio provenía de distintas actividades del crimen organizado, principalmente del tráfico de drogas, el comercio sexual y las extorsiones a locatarios del Barrio Bellavista y otros sectores de Santiago.

Las extorsiones del Tren de Aragua a locatarios

Al menos seis locales del Barrio Bellavista habrían sido intervenidos por la organización criminal, que ejercía presión sobre los dueños de los negocios para controlar parte de sus operaciones.

Según la investigación, los integrantes del grupo amenazaban a los propietarios, asegurándoles que únicamente ellos podían obtener ganancias derivadas de la venta de alcohol. De esta forma, lograban instalarse en los establecimientos y tomar el control de distintas actividades al interior de los recintos.

Aunque los dueños mantenían la administración formal de los bares y restaurantes, miembros del Tren de Aragua utilizaban estos espacios para desarrollar actividades ilícitas, entre ellas el tráfico de drogas, la facilitación de la prostitución y otros delitos asociados al crimen organizado.

Amenazantes mensajes

Una de las formas en que la organización mantenía amenazados a los dueños de negocios era a través de mensajes de WhatsApp.

"Comunicar no es pedir permiso, es cuidarse la vida, porque fiesta o cumpleaños que no esté comunicado, a partir de este momento, fiesta que llegaremos feo viendo quién está y quién no, para darle duro. Cuiden al público, cuídense ustedes mismos", decía uno de los mensajes enviados por el Tren de Aragua.