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Día del Orgullo Autista: expertos llaman a avanzar hacia una inclusión basada en la identidad y la diversidad

“Necesitamos normalizar la neurodiversidad y dejar de utilizar lenguajes que presentan nuestras diferencias como deficiencias”, afirman.

24horas.cl

dia orgullo autismo

Miércoles 17 de junio de 2026

Este 18 de junio se conmemora el Día del Orgullo Autista, una fecha que busca promover una nueva mirada sobre la neurodiversidad, poniendo en el centro la identidad, la pertenencia y la participación social de las personas autistas. La jornada busca dejar atrás una visión centrada únicamente en las dificultades y avanzar hacia el reconocimiento del autismo como parte de la diversidad humana.

En Chile, la discusión cobra relevancia debido al aumento de la visibilización de la neurodiversidad en distintos ámbitos. Según la encuesta Work in Progress 2025 de Buk, un 13% de los colaboradores del país se identifica como neurodivergente, la cifra más alta de América Latina, mientras que un 44% declara haber experimentado discriminación laboral y un 24% reporta episodios frecuentes de depresión en el trabajo.

La consultora en neurodiversidad y fundadora de AtípicaMente, Soledad Gómez, quien además fue diagnosticada como mujer autista en la adultez, plantea que el Día del Orgullo Autista representa una oportunidad para cuestionar los estereotipos asociados al diagnóstico y construir espacios donde las diferencias sean comprendidas y valoradas.

“Muchas personas llegamos al diagnóstico después de años sintiéndonos diferentes, pensando que había algo malo en nosotros o intentando encajar en espacios que no estaban diseñados para nuestra forma de funcionar. El diagnóstico no solo entrega respuestas; también permite construir identidad, sentido de pertenencia y una relación más amable con uno mismo”, señala Gómez.

La especialista advierte además sobre el fenómeno conocido como enmascaramiento o masking, que corresponde al esfuerzo constante de algunas personas autistas por ocultar características propias para adaptarse a entornos diseñados bajo parámetros neurotípicos. Según explica, este proceso puede relacionarse con agotamiento, burnout, ansiedad y dificultades de salud mental.

En ese contexto, Gómez sostiene que el lenguaje también cumple un rol clave en la forma en que la sociedad comprende el autismo. “Necesitamos normalizar la neurodiversidad y dejar de utilizar lenguajes que presentan nuestras diferencias como deficiencias. Cuando conceptos como ‘trastorno’ se convierten en la principal forma de definir a una persona, terminamos reforzando la idea de que existe algo defectuoso que debe corregirse”, afirma.

Desde el ámbito laboral, la experta plantea que la inclusión no debe limitarse a la contratación de personas neurodivergentes, sino que debe considerar condiciones que permitan su desarrollo y permanencia dentro de las organizaciones. “Cuando hablamos de inclusión solemos pensar en contratación, pero la verdadera inclusión ocurre cuando las personas pueden desarrollarse, participar y permanecer en los espacios sin renunciar a su identidad”, sostiene.

Finalmente, Gómez destaca que reconocer la neurodiversidad puede beneficiar tanto a las personas como a las comunidades y organizaciones. “Cuando dejamos de definir las diferencias como deficiencias y comenzamos a valorarlas como parte de la diversidad humana, ampliamos las oportunidades de participación social, educativa y laboral para todos”, concluye.