Una querella presentada por el banco Itaú ante el Cuarto Juzgado de Garantía de Santiago reveló un insólito error informático que permitió que un cliente recibiera más de $154 millones que no le correspondía.
Según detalló LUN, el hecho ocurrió en diciembre de 2025, cuando un cliente solicitó el rescate de fondos mutuos por un total de $130.940.654. Los recursos estaban distribuidos en distintos instrumentos de inversión, entre ellos los fondos Itaú Deuda Chilena, Ahorro Corto Plazo, Ahorro UF, Deuda Nominal y Dinámico.
El 30 de diciembre, el dinero solicitado fue depositado correctamente en su cuenta corriente. Sin embargo, días después se produjo una falla informática que generó nuevos abonos asociados a los mismos rescates.
De acuerdo con la querella, el 6 de enero de 2026 el cliente recibió depósitos por $85.162.619 bajo el concepto de "rescate de fondos mutuos", pese a que esos montos ya habían sido transferidos previamente. Dos días después, se efectuó un nuevo abono por otros $64.134.446.
Itaú acusa que aprovechó el error
La entidad bancaria sostiene que el cliente advirtió que se trataba de un error, pero en lugar de informar la situación o devolver los recursos, decidió mantener los fondos e incluso realizó nuevas solicitudes de rescate.
"El querellado no solo se ha negado a efectuar la devolución, sino que hizo nuevas solicitudes de rescate y además realizó maniobras para lograr apoderarse materialmente del desembolso erróneo y sacarlo de la esfera de control del banco, incorporándolo a su patrimonio", señala el escrito.
Según Itaú, el cliente solicitó rescatar los fondos que aún mantenía en su cartera y recibió otros $5.498.947 adicionales producto de la falla. Incluso, cuando ya no tenía inversiones disponibles, efectuó una nueva solicitud de rescate por $9.777.581, aunque para entonces el error ya había sido detectado y corregido por la institución.
Banco asegura que retiró el dinero para evitar su recuperación
La querella sostiene que el cliente llegó a tener en su cuenta corriente un saldo de $295.515.706, de los cuales $154.796.012 correspondían a depósitos efectuados erróneamente por el banco.
Ante esta situación, Itaú afirma que el titular de la cuenta transfirió los fondos a terceros con el objetivo de impedir que la entidad pudiera recuperarlos mediante retenciones o reversas bancarias.
Por estos hechos, el banco presentó una querella por los delitos de hurto por hallazgo y estafa, argumentando que el cliente actuó con pleno conocimiento de que los recursos habían sido abonados por error y que posteriormente realizó acciones destinadas a apropiarse de ellos.