La búsqueda de estabilidad laboral y el acceso a la propiedad privada encabezan las prioridades de desarrollo personal en Chile. El estudio "Aspiraciones de Vida 2026", elaborado por Ipsos en 30 naciones, determinó que el 67% de los encuestados vincula el éxito a poseer un empleo permanente.
Asimismo, un 66% de la muestra en el país identificó el ser dueño de una vivienda —ya sea saldada o mediante crédito— como un hito central de realización. Esta cifra supera por ocho puntos porcentuales el promedio internacional registrado en la medición. En tanto, el traslado a un inmueble independiente alcanzó el 37% de las menciones localmente.
En contraste, la conformación de núcleos familiares tradicionales marcó registros más bajos que el estándar externo. Convertirse en padre o madre representó una señal de éxito para el 25% de la población nacional, ubicándose seis puntos por debajo de la media global. La proyección de la maternidad alcanzó un 22% en mujeres y la paternidad un 28% en hombres, mientras que el matrimonio registró un 20% de respaldo general.

Los segmentos de menor edad expusieron diferencias en sus proyecciones. Un 31% de las personas menores de 35 años vinculó el éxito a la llegada de hijos, superando al grupo de 35 a 49 años (18%) y al de 50 a 74 años (23%). Respecto al matrimonio, el grupo menor de 35 años marcó un 30% de adscripción, duplicando la cifra de los tramos etarios superiores.
"En Chile, la seguridad económica tiene un peso muy marcado en la forma en que las personas imaginan una vida exitosa, especialmente a través de la vivienda y el trabajo estable", sostuvo Karla Zamora, Líder de Clúster en Estudios Cualitativos y Entendimiento y Estrategia de Marketing de Ipsos Chile.
"Al mismo tiempo, casarse o tener hijos tienen menos peso como definiciones universales del éxito, aunque continúan siendo experiencias emocionalmente importantes", agregó la especialista.
"Las aspiraciones tradicionales no desaparecen: se reorganizan y pasan a convivir con trayectorias de vida más diversas", enfatizó Zamora sobre los resultados.
El factor emocional frente a metas no cumplidas expuso una alta repercusión en la población local. Ante la hipótesis de no conseguir un empleo permanente, un 51% expresó que experimentaría tristeza, situando a Chile 11 puntos sobre la media mundial y en el nivel más alto de Latinoamérica. En el ámbito de la parentalidad, el impacto de no concretarla se elevó al 41%.

Las diferencias de género demostraron que las mujeres proyectan mayor tristeza en caso de no materializar la vivienda propia, la independencia del hogar, la maternidad, el matrimonio o la tenencia de mascotas. La única variable donde hombres y mujeres mostraron un nivel equivalente de afectación emocional ante la eventual ausencia del logro fue la estabilidad laboral.