Los datos son claros y se repiten en todas las regiones del país: los hombres repiten de curso en mayor porcentaje que las mujeres, especialmente durante la Enseñanza Media.
En Básica, las cifras indican que la repitencia de los hombres alcanza 1,22% y solo 0,8% en las mujeres, distancia que en la Media aumenta notoriamente: la cifra es 3,44% para hombres y 1,88% para mujeres.
¿Cómo se explica?
La diferencia ha sido analizada durante años por expertos y no es un fenómeno particular de Chile. La académica del Instituto de Sociología UC, Alejandra Meyer, parte aclarando que esto no responde solo a las notas, asistencia o aprendizaje y analiza los siguientes factores.
- Los varones son diagnosticados con mayor frecuencia con necesidades educativas especiales.
- A los niños se les atribuyen más conductas disruptivas como impulsividad, desobediencia, hiperactividad y dificultad para seguir normas. "Muchas veces esto es interpretado como un problema de inmadurez, haciendo que situar al niño en un curso con estudiantes más pequeños aparezca como la solución lógica".
- Estereotipos de género: Las cualidades del "buen estudiante" como autorregulación, organización, aceptación de la autoridad, cooperación; coinciden con el estereotipo tradicional femenino ("buena niña").
- El ideal tradicional masculino de independencia, fortaleza, afirmación personal y despliegue corporal; entra en conflicto con las expectativas de comportamiento en la escuela.
- En la adolescencia aumentan las presiones de masculinidad relacionadas con la resistencia a la autoridad.
- En contextos vulnerables, se suma la expectativa o necesidad de incorporarse tempranamente al mercado laboral.
Mapa de Justicia Educacional
Los datos fueron puestos a disposición del público por parte del Centro de Justicia Educacional de la UC, que acaba de lanzar un mapa que reúne datos de más de 8 mil establecimientos, 3,3 millones de estudiantes y más de 200 mil docentes a nivel nacional, con 53 parámetros.
Macarena Hernández, investigadora del CJE a cargo del proyecto, explicó que “aunque se han registrado avances en los últimos años, el Mapa muestra que persisten brechas relevantes según nivel socioeconómico, territorio y características del estudiantado”.
Entre las disparidades que permite evidenciar el mapa está la asistencia escolar según grupo socioeconómico (GSE): un promedio de 52% en establecimientos de GSE bajo, frente a un 65% en los de GSE alto. Además, se aprecian diferencias en cuanto a acceso a la educación superior de excelencia. Solo un 53,65% de quienes provienen de GSE bajo ingresa a instituciones acreditadas por 6 o 7 años, en comparación con el 85,97% de los estudiantes de GSE alto.