A 10 años de su desaparición en Francia, el caso de la estudiante japonesa Narumi Kurosaki volvió a abrirse con un tercer juicio en contra del chileno Nicolás Zepeda.
Cabe recordar que Zepeda ha sido condenado en dos oportunidades por la desaparición y homicidio de su expareja. No obstante, el caso volverá a los tribunales luego de que la justicia francesa detectara posibles errores en los procesos anteriores.
Los hechos se remontan a 2016, cuando el chileno viajó hasta la ciudad de Besanzón para reunirse con Narumi en la residencia universitaria donde ella vivía. Tras esto, la estudiante nunca más fue vista.
Tercer juicio contra Nicolás Zepeda
Tras ser condenado a 28 años de cárcel, pese a que no se ha encontrado el cuerpo de Kurosaki, la defensa del chileno apeló ante el tribunal de casación, instancia que revisa posibles errores en la oralidad.
"Tendría una falta a lo que se llama la bilateralidad. Es decir, la parte acusatoria tendría todos los antecedentes y la parte de defensa no, por lo tanto está en desventaja", explicó Samuel Fernández, exembajador de Chile en Francia.
En este sentido, el tribunal determinó que durante el segundo juicio no se habrían revisado adecuadamente algunas irregularidades denunciadas por la defensa, razón por la que se ordenó anular el proceso e iniciar uno nuevo con fecha para este martes 17 de marzo.
"Se le presenta una oportunidad bastante importante, porque si acaso el tribunal de casación decide reabrir todo el juicio, en una de esas llega a una conclusión diferente de las instancias previas, o bien mantiene lo que se ha hecho, que seguramente va a ser la postura de la acusación, para que esto solamente se concentre en la corrección de los vicios procesales, en este caso de la oralidad, como se ha dicho", señaló Fernández.
Las pruebas contra Nicolás Zepeda
Entre las pruebas que se tienen contra Nicolás Zepeda están las declaraciones de estudiantes del campus que afirmaron haber escuchado los gritos de una mujer la noche en que Narumi desapareció.
Esto se suma a que el registro de su celular y el GPS de un auto arrendado sitúan al acusado en una zona boscosa previo y posterior a la desaparición de la universitaria.
Asimismo, también está la compra de fósforos, un bidón de combustible y productos de limpieza, que se presume habrían sido utilizados para limpiar la habitación de la joven tras los hechos. Vale mencionar que en la habitación de Kurosaki aún estaban sus pertenencias, por lo que se descarta una posible fuga.