Camila Flores (39) milita en RN desde los 18 años. Fue diputada por Valparaíso entre 2018 y 2026 y actualmente es senadora por la misma región, donde integra las comisiones de Defensa; Transportes y Telecomunicaciones; y Zonas Extremas y Territorios Especiales.
En esta entrevista, evalúa los primeros seis meses de la administración de José Antonio Kast y advierte que, pese a los avances en materia económica, el gobierno sigue “al debe” en seguridad. También cuestiona el manejo del ministro de Seguridad y critica los dichos del titular de Defensa, Fernando Barros, contra la presidenta del Senado, Paulina Núñez. Además, aborda sus controversias con Fabiola Campillai y su postura frente al 11 de septiembre.
"Hay temas que, efectivamente, todavía estamos al debe"
¿Cuál es su opinión de los seis meses que lleva el gobierno?
Ha sido un buen gobierno porque nos tocó recibir un país con complejidades de distinto tipo en materia de seguridad, en materia de reactivación económica, materia laboral. Sin perjuicio de que ha sido un buen gobierno, queda muchísimo por hacer. Creo que las expectativas que la gente tiene son muy altas.
La gente sabe que llevamos poco tiempo como gobierno. De cierta manera hay una suerte de respiro o de entendimiento desde la ciudadanía, de que efectivamente en seis meses es muy difícil hacer todo lo que se comprometió. Eso no es una justificación para que no se cumplan los compromisos que incluso el propio presidente de la República siendo candidato se autoimpuso para la campaña presidencial.
Creo que el presidente debe entender que el tiempo corre. Que la gente en algún minuto, si es que no se le responde, se cansará. No se puede seguir con la excusa del poco tiempo o que todo es culpa de los gobiernos anteriores.
¿Cuáles han sido los principales aciertos del gobierno y cuáles son las principales dificultades?
Un acierto muy importante y que se verá desde el próximo año es la megarreforma o ley miscelánea.
Se notará en la inversión. Se notará en la empleabilidad, que es uno de los temas que nos preocupa mucho. Tenemos altas tasas de desempleo.
Hay temas que efectivamente todavía estamos al debe. Probablemente, uno de ellos, si no quizás el más importante, es la seguridad.
Hay serios problemas de seguridad en el país. Seguimos viendo como mueren nuestros compatriotas a manos de criminales o a manos de bandas de crimen organizado. Como siguen matando a nuestros carabineros.
El tema de seguridad además fue, digámoslo de algún modo, la gran bandera de batalla que tuvo el presidente José Antonio Kast. Es algo en lo que todavía se está al debe.
¿Cuál es su visión de la reforma de seguridad y todo lo que ha englobado la tramitación del proyecto?
En lo político, comenzó mal manejada por parte del gobierno. El ministro de Seguridad no tuvo el mejor desempeño en las tratativas previas al ingreso de esta reforma.
El ministro de Seguridad le manifestó a algunos parlamentarios, como yo, que no tenía tiempo para resolver ciertas dudas o recoger nuestras impresiones. Siempre me manifesté con serias dudas de la creación de este nuevo estado de excepción constitucional.
Como he dicho antes, si persisten en eso yo votaré en contra. Cómo está el estado de excepción constitucional hoy no veo viabilidad en los votos. Soy una de quienes votaría absolutamente en contra, por convicciones muy profundas.
Entiendo que las conversaciones son llevadas por el ministro Alvarado y por el ministro García Ruminot, más que con el propio ministro de Seguridad. Eso habla de lo evidente, que es el hecho de que no tuvo un buen manejo al ingresar esta reforma. Incluso, previo a eso. Aquí lo que los ministros deben entender es que en política no porque seamos del mismo sector político significa que uno les va a aprobar cualquier cosa.
Uno tiene sus propias ideas, principios, valores. Una idea muy clara de lo que queremos representar y por qué representamos a la ciudadanía. Eso no implica votar lo que se le ocurra al gobierno como si fuéramos una especie de buzón.
En ese sentido, ¿cree que al ministro le faltaba experiencia política para su gestión?
Le faltó experiencia política a la hora de entender el importante rol que tiene el parlamento en todas las materias. Insisto, no por el hecho de que exista una coalición en el Senado o en la Cámara de Diputados o en ambas cámaras, si se quiere, significa que uno tiene un proyecto listo, zanjado y que no hay discusión.
No somos un rebaño de guaripolas de nadie. Aquí cada uno es crítico de la técnica legislativa. Muchos de nosotros, además, somos abogados. El trabajo también es un poco de respeto intelectual hacia los parlamentarios, lo que es indispensable.
El ministro Arrau pecó de ingenuidad por un lado y por otro lado de su falta de experiencia política y del funcionamiento, en definitiva, de cómo se tramitan este tipo de proyectos.
¿Qué visión tiene de los dichos del ministro Fernando Barros en contra de la presidenta del Senado, Paulina Núñez, con quien usted también comparte militancia?
Me parecieron muy desafortunadas las palabras del ministro de Defensa. Un ministro de Defensa que no entiende la importancia que tiene la presidenta del Senado, o la presidencia del Senado, indistintamente quien esté en ese cargo. Es la segunda autoridad del país. Es un órgano de colegislación súper importante para cualquier gobierno. Eso habla de la inexperiencia en lo público o en lo político, si se quiere, de ciertas autoridades del gobierno.
Deben entender que aquí no son empresas. Ellos no vienen a dar instrucciones, no pueden darle instrucciones al resto. Esto se conversa.
Estamos en un régimen democrático donde el rol de los parlamentarios es sumamente importante. Los ministros de Estado tienen que entender eso. El ministro Barros, insisto, no entiende cuál es el funcionamiento del Estado y la importancia del trabajo en conjunto de los distintos poderes del Estado. El ministro Barros que además nos acostumbró a opinar de distintos temas que ni siquiera son de su cartera. Tiene que entender que él es ministro de Defensa. Como ministro de Defensa, quizás en el futuro cuando hagamos la evaluación, veremos si lo hizo bien o no. Pero no él no es ministro vocero, ni es Canciller, ni es Segegob.
¿El ministro debería hacer una autocrítica por sus dichos?
Absolutamente. Espero que el ministro Barros parta disculpándose con la presidenta del Senado, con la senadora Paulina Núñez. Que le exprese que se equivocó. En reconocer un error no hay problema, genera humildad.
Usted integra la Comisión de Defensa del Senado. ¿Qué opina sobre las declaraciones del general de la Fuerza Aérea Argentina, Gustavo Valverde, con respecto al estrecho de Magallanes?
Vemos una seguidilla de dichos. Hasta el minuto no ha pasado más que eso, de dichos, de las autoridades argentinas. Nuestro país, porque la política internacional es política de Estado, no ha sido lo suficientemente enérgico al rayarle la cancha al gobierno argentino.
Da lo mismo si el gobierno argentino es de derecha o de izquierda, si es de centro. Lo que importa es nuestro territorio nacional, nuestra soberanía y, por supuesto, el respeto a nuestros límites territoriales que han sido zanjados desde 1881, en el tratado de límites con Argentina.
Chile tiene que ser bien diplomático. Eso es muy importante para las relaciones internacionales, pero eso no implica no ser lo suficientemente enérgico a la hora de hacer valer el estado de derecho primero, el nacional, y por supuesto también el derecho internacional.
Las polémicas de los últimos meses
Sobre su altercado con la senadora Fabiola Campillai, ¿cuál es su autocrítica de la situación?
Para mí es un tema absolutamente zanjado. Un capítulo resuelto. Di vuelta la página y no me voy a referir ni un minuto más a eso.
Y sus dichos sobre “señora de feria”, ¿los mantiene o se retracta de ellos?
Para mí ya es un capítulo cerrado.
Sobre el 11 de septiembre, ¿está a favor o en contra de la postura que adoptó el gobierno en torno a esta conmemoración?
Entiendo que el gobierno decidiera seguir adelante con las agendas del Presidente y de los ministros de Estado. En lo personal, hubiese sido importante hacer un acto en reconocimiento al pronunciamiento militar, a la importancia de la acción de los uniformados el 11 de septiembre de 1973.
Es importante porque muchas veces en nuestro país se cuenta una parte de la historia. Nosotros no hemos tenido la fuerza o los espacios para contar la otra parte de la historia. Lo que llevó a ese quiebre del 11 de septiembre de 1973.
Hubiese sido bueno que el gobierno hiciera un acto en ese sentido. Pero entiendo y, de cierta manera, respeto la decisión de no hacerlo. Solo se busca que esta situación no sea utilizada políticamente por los mismos de siempre y que se tenga una visión, una mirada más hacia el futuro.
María José Hoffmann planteó en T13 en Vivo que al escuchar la primera vez que el gobierno no realizaría nada en el contexto del 11 de septiembre se sorprendió ya que por ser gobierno y ser de derecha le toca “celebrar” a ese sector. ¿Cuál es su visión de esas declaraciones?
Muchos en la derecha efectivamente celebramos, recordamos. Pero, más que eso, agradecemos, que es la palabra que a mí me representa. Agradecemos la gesta del 11 de septiembre de 1973. Eso permitió finalmente que nuestro país no termine en una guerra civil y obviamente en un régimen a lo cubano. Muchos estamos agradecidos de lo que fue el pronunciamiento militar.
En definitiva recordamos esta fecha con especial sentimiento.
Sebastián Sichel otorgó una entrevista a Sabes.cl, en la que manifiesta “en vez de seguir discutiendo con Camila Flores si se llama pronunciamiento militar o golpe militar, reconozcamos que es una dictadura, que le hace mal a un país tener dictadura, que es un golpe de Estado, y tengamos una reflexión crítica de cómo llegamos a esa situación”. ¿Cuál es su respuesta ante esa interpelación?
No tengo idea a propósito de qué salió a hablar de mí. Al señor Sichel lo he visto un par de veces. Ni siquiera cuando fue candidato presidencial lo apoyé, no voté por él. Desconozco en qué contexto él sale haciendo referencia a esto a estos dichos. Pero no me sorprenden.
El señor Sichel tiene una línea política muy marcada. Él viene desde el mundo de la izquierda. Por más que trate de hacer un camino hacia la centro-derecha, nadie puede esperar que tenga una visión distinta a la que expresa hoy.
Usted tiene una causa penal vigente por el caso denominado “cuota Flores”. ¿Cuál es el estado de la causa y cuál es su explicación en torno a las acusaciones en su contra?
Respecto del tema penal, yo no me pronuncio. Ese es un tema al cual se dedican mis abogados. Tengo un gran equipo de abogados que están haciendo un gran trabajo. Ellos se dedican a mi defensa penal y a lo judicial. Yo me dedico a mi labor parlamentaria.
¿Cuál fue su reacción cuando la Corte de Valparaíso acogió su amparo y limitó el acceso de la Fiscalía a sus dispositivos electrónicos?
Es un tema que sigue adelante, está en proceso de investigación y son etapas. Lo tomo como tal, más aún conociendo del tema. Yo soy abogada. Son etapas y cada acción que se vaya haciendo, en definitiva, marca distintos procesos. Pero eso no quiere decir que uno tenga una conclusión absoluta de cómo va el caso. Son procesos que siguen adelante.
Vinculado al amparo, ¿usted teme o temía que la Fiscalía llegara a hacer algo con su información?
Yo me refiero a mi tema y a mi función como parlamentaria. Si se quiere tener alguna información de lo penal, puede hablarlo con mis abogados.