A través de una declaración conjunta, los gobiernos de Chile, Brasil, Colombia, México, Uruguay y España se unieron para rechazar el ataque perpetrado por las fuerzas militares de Estados Unidos en Caracas, Venezuela, en la madrugada del sábado, instancia en la que también fue capturado Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores.
"Expresamos nuestra profunda preocupación y rechazo frente a las acciones militares ejecutadas unilateralmente en territorio de Venezuela, las cuales contravienen principios fundamentales del derecho internacional, en particular la prohibición del uso y la amenaza de la fuerza, el respeto a la soberanía y a la integridad territorial de los Estados, consagrados en la Carta de las Naciones Unidas", comenzaron señalando.
En esta misma línea, aseguraron que estas acciones "constituyen un precedente sumamente peligroso para la paz, la seguridad regional y ponen en riesgo a la población civil".
Además, plantearon que la situación en Venezuela debe resolverse "exclusivamente por vías pacíficas, mediante el diálogo, la negociación y el respeto a la voluntad del pueblo venezolano en todas sus expresiones, sin injerencias externas y en apego al derecho internacional".
"Reafirmamos que solo un proceso político inclusivo, liderado por las y los venezolanos, puede conducir a una solución democrática, sostenible y respetuosa de la dignidad humana", complementaron los países.
Llamado a la unidad regional
En el escrito también reafirmaron el "carácter de América Latina y el Caribe como zona de paz, construida sobre
el respeto mutuo, la solución pacífica de las controversias y la no intervención".
"Y hacemos un llamado a la unidad regional, más allá de las diferencias políticas, frente a cualquier acción que ponga en riesgo la estabilidad regional. Asimismo, exhortamos al Secretario General de las Naciones Unidas y a los Estados Miembros de los mecanismos multilaterales pertinentes a hacer uso de sus buenos oficios para contribuir a la desescalada de las tensiones y a la preservación de la paz regional", puntualizaron.
En la declaración, las naciones manifestaron su "preocupación ante cualquier intento de control gubernamental, de administración o apropiación externa de recursos naturales o estratégicos, lo que resulta incompatible con el derecho internacional y amenaza la estabilidad política, económica y social de la región", cerraron.