El respaldo hacia la conducción del Presidente José Antonio Kast registró un nuevo descenso técnico en el país. De acuerdo con los datos recopilados en la última Agenda Criteria, la aprobación de la máxima autoridad de la República se situó en un 32%, lo que representa una caída de tres puntos porcentuales respecto del monitoreo anterior.
La cifra constituye el piso más bajo para la administración desde su instalación definitiva en el Poder Ejecutivo. Paralelamente, la desaprobación ciudadana hacia la gestión del Ejecutivo experimentó un incremento de dos unidades, escalando hasta el 55%, su nivel más adverso desde mediados de marzo de este año.
Por otro lado, la categoría de trabajador permanece como su cualidad más valorada con un 51%, secundada por su condición de directo con un 48%, mientras la idoneidad técnica para ejercer las funciones del cargo retrocedió al 46%.
Aprobación del Presidente Kast nuevamente cae
A nivel programático, las principales debilidades institucionales se concentraron en las materias de reactivación financiera y de orden público. La aptitud gubernamental para dinamizar los mercados retrocedió seis puntos, instalándose en un 48%, idéntica pérdida a la observada en la capacidad de otorgar paz social.
El combate directo contra la delincuencia anotó un 39% de confianza, sufriendo un retroceso de cinco puntos. Los datos de la consultora provienen de un muestreo digital aplicado a 801 personas mayores de edad de distintas regiones entre el 9 de julio de 2026.
Respecto de la agenda legislativa de La Moneda, las opiniones en torno al proyecto de ley de Reconstrucción y Desarrollo Económico y Social —mejor conocido como megarreforma— mostraron un estrecho escenario de polarización. Quienes vislumbran consecuencias favorables para el desarrollo del país retrocedieron al 37%.
Por contraparte, los sectores que proyectan un impacto adverso para la realidad nacional se elevaron al 35%. Un 28% de los consultados declaró no poseer una postura definida ante la iniciativa legal que se tramita en el Congreso Nacional.
Frente a la consulta sobre quiénes obtendrán mayores réditos de este marco normativo, un 47% de los entrevistados aseveró que la ley está orientada a beneficiar a los segmentos de ingresos más altos del país. Un 35% planteó que el foco real se encuentra en la generación de empleo general.
Las preocupaciones de los chilenos
La agenda de seguridad ciudadana arrojó que el miedo a sufrir un hecho delictivo aumentó durante el presente mes. El momento que genera mayor vulnerabilidad entre la población corresponde al retorno hacia los hogares durante la noche, donde un 47% manifestó sentir temor constante.
El tránsito peatonal sin compañía por los respectivos barrios provoca niveles de inquietud estables en el 39% de los ciudadanos. La rutina diaria de salir a trabajar o efectuar trámites cotidianos suscita desconfianza en el 38% de la muestra.
El único espacio donde la sensación de resguardo se impone mayoritariamente es el hogar particular en horario nocturno, con un 46% que no experimenta temor. No obstante, las respuestas asociadas a sentir pánico dentro de la vivienda escalaron tres puntos hasta alcanzar un 24%.

En el ámbito macroeconómico, existe una extendida convicción de que el crecimiento material trae aparejadas consecuencias positivas para el desarrollo humano. Un 63% de los participantes vincula este indicador con la provisión de puestos laborales de estándares superiores.
La tesis de que la expansión de la riqueza disminuye las brechas sociales concitó el respaldo del 58% de la ciudadanía. En tanto, un 55% de los consultados asocia la bonanza económica con una mejora sustantiva en las remuneraciones mensuales de los trabajadores.
Estos supuestos económicos develan brechas profundas al desglosarse por simpatías políticas. Quienes se adscriben a sectores de derecha respaldan masivamente que el dinamismo privado eleva los salarios (73%) y propicia plazas laborales de calidad (80%).
Desde la vereda opuesta, los encuestados que se identifican con posturas políticas de izquierda muestran menor concordancia con estas premisas. Solo un 45% de dicho segmento coincide en el impacto positivo sobre los sueldos, mientras que un 52% refrenda la tesis sobre la calidad del empleo.