A 10 años de la implementación de la gratuidad en la educación superior, el exministro de Educación Harald Beyer fue categórico en su evaluación de la política.
“Indudablemente la gratuidad no ha cumplido su objetivo, que era facilitar el acceso”, afirmó en entrevista con La Tercera.
Según explicó, antes de su implementación el sistema ya registraba altos niveles de cobertura: “El sistema que existía ya tenía altos niveles de acceso y las proporciones se mantienen similares”.
“No ha cambiado el perfil social de los estudiantes”
Uno de los ejes principales de su crítica apunta a la equidad. Beyer aseguró que la gratuidad no modificó la composición socioeconómica del alumnado.
“En términos de equidad de acceso creo que no ha cambiado el perfil social de los estudiantes”, sostuvo.
No obstante, reconoció un efecto positivo: “Sí ha mejorado el bienestar de algunos grupos, eso es innegable”.
Sin embargo, relativizó ese impacto: “Ese bienestar probablemente igual hubiese funcionado bien con un crédito contingente al ingreso”.
Críticas al gasto fiscal: “Un tremendo desembolso”
El economista también cuestionó el uso de recursos públicos asociados a la política.
“Ha significado un tremendo desembolso fiscal que no ha cambiado, básicamente, el funcionamiento del sistema”, afirmó.
En esa línea, añadió que “este sistema de financiamiento está asociado a los costos y no se mete en el valor agregado que generan los programas”, lo que —a su juicio— mantiene problemas como carreras extensas y de baja rentabilidad.
Además, advirtió que “ha dejado a otra dimensión de estudiantes un poquito olvidada”.

Tensiones con universidades: “Siempre va a estar en disputa”
Beyer también abordó los efectos en las instituciones de educación superior, apuntando a conflictos por la regulación de aranceles.
“Una vez que uno decide avanzar en gratuidad, tiene que fijar el monto que le va a traspasar a las universidades. Y eso siempre va a estar en disputa”, señaló.
Junto con ello, sostuvo que “tengo la sensación de que ha aumentado la desconfianza de las instituciones hacia el Estado”, debido a procesos que calificó como “bien incomprensibles”.
Impacto en ingresos y proyectos educativos
El exministro aseguró que las universidades han enfrentado efectos económicos relevantes.
“Las universidades han caído en promedio 9% en sus ingresos operacionales por estudiante”, indicó.
Esto, según explicó, ha obligado a ajustes internos: “Han tenido que ajustarse y renunciar un poquito a sus proyectos educativos”.
También advirtió problemas de focalización: “Hay alrededor del 20% de estudiantes que son de deciles que no les corresponde la gratuidad y la están recibiendo”.
Cambios en admisión y críticas a nuevas medidas
Beyer cuestionó además los cambios en los criterios de acceso al sistema.
“Antes se admitía a estudiantes que estaban del percentil 34% de la PSU y hoy se está admitiendo gente desde el percentil 10”, afirmó, atribuyéndolo a “un descuido del Comité Técnico de Acceso”.
Respecto a propuestas recientes, fue crítico: “Esa limitación (de edad) no creo que sea una buena idea. Primero, no hay grandes ahorros ahí”.
También rechazó la idea de quitar el beneficio por conductas delictuales: “En la práctica no va a funcionar y, dado que no va a funcionar, veo innecesario que se introduzca”.

“El efecto es muy modesto”
En su evaluación final, Beyer insistió en que varias de las medidas asociadas a la gratuidad tienen un impacto limitado.
“El efecto, más allá del enunciado, es muy modesto”, concluyó.
Pese a reconocer alivios económicos para algunas familias, el exministro reiteró que la política no ha logrado cambios estructurales en el acceso ni en la equidad del sistema de educación superior en Chile.