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Laura Mlynarz, presidenta de la FECh: "Los estudiantes de Chile están decepcionados respecto al actual gobierno"

La presidenta de la FECh, Laura Mlynarz, aborda las principales demandas de los estudiantes, las críticas al actual Gobierno y los desafíos para rearticular el movimiento estudiantil, además de la agenda de salud mental y violencia digital en las universidades.

Eduardo Molina

Sábado 5 de septiembre de 2026

Laura Mlynarz (22) es estudiante de cuarto año de ingeniería civil hidráulica, futbolista y militante de las juventudes comunistas. Tras dos años sin una mesa directiva, Mlynarz se convirtió en la nueva presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECh), puesto al que llegó junto a la lista “Conectemos la Chile”, movimiento ligado a las juventudes comunistas y al Frente Amplio. Asimismo, desde la organización encabezan la vocería de la Confederación de Estudiantes de Chile (Confech).

En la siguiente entrevista, Mlynarz —hija de Iván Mlynarz, geólogo, exmilitante de las juventudes comunistas y otrora presidente de la FECh entre 1999 y 2000— aborda los desafíos de rearticular el movimiento estudiantil, la política actual y las proyecciones que tienen como mesa directiva. 

¿Qué diferencia su proyecto de otros que han intentado restituir la FECh?

A nosotros nos tocó ser la Federación del 2026-2027. Eso nos obliga a posicionarnos y generar un proyecto atingente a la época. ¿A qué me refiero con esto? Por ejemplo, muchas veces se habla de una FECh hacia dentro o una FECh hacia fuera.

Debemos ver cómo avanzamos en una mayor igualdad social, un mejor modelo de desarrollo, como agudizamos y volvemos parte de la discusión las preocupaciones de los estudiantes. Evaluar un nuevo modelo de financiamiento y de desarrollo. 

Todo lo que gira alrededor de la ley de presupuestos es lo que estamos discutiendo ahora, relacionado directamente con otras políticas regresivas. Escuelas protegidas, la Megarreforma, la agenda laboral y la reforma constitucional de seguridad.

¿Y qué problemáticas han identificado que son importantes para los estudiantes de la Universidad de Chile?

Una de las principales, que es a nivel nacional, y no solo en los estudiantes de educación superior, sino en la juventud, es la salud mental. Hay una crisis de salud mental gigantesca que, según nuestro diagnóstico, se debe a una desesperanza por el futuro.

Hay una desesperanza sobre el país al que queremos aportar. ¿Por qué entramos a la universidad? Para ser profesionales que saquen adelante a la familia. Para ser profesionales que aporten a un modelo de desarrollo o al progreso del país en general. Para tener empleabilidad en torno a las temáticas que más nos guste trabajar o que se vinculan con la carrera que estamos estudiando.

Cada vez se hace más evidente que el nivel de desempleo y al final la oferta que te entrega el mercado laboral al momento de egresar. No existe la promesa de la educación superior como un factor de ascenso social.  

Por otro lado están las problemáticas vinculadas con la infraestructura, con la permanencia, que todas tienen que ver al final con el financiamiento de la educación superior. Nosotros planteamos que hay una necesidad de levantar un nuevo modelo, de que hay que poner fin al CAE. Eso es un acuerdo nacional. Desde la derecha a la izquierda están de acuerdo con que el CAE es un mal sistema, que no es eficiente para el Estado, no es sostenible para la familia, no es sostenible para los estudiantes.

Sobre la salud mental, ¿qué soluciones o propuestas se barajan desde la FECh? En el caso del campus Juan Gómez Millas hubo una toma por salud mental y se filtraron chats internos de la federación, donde incluso tú nombre fue uno de los involucrados. ¿Cómo se vincula la FECh con este mensaje que puede resultar contradictorio?

Levantamos una estrategia de salud mental dentro de la universidad, junto con una comisión con más representantes. Existen mesas de trabajo triestamentales con la rectoría dentro de la facultad y de los campus para avanzar en mejores protocolos, en ideas también creativas y sostenidas en torno a mecanismos preventivos y comunitarios. También buscamos abordar problemáticas muy vinculantes con la salud mental, como son, por ejemplo, la violencia digital.

Hay niveles de violencia digital, situaciones preocupantes. Se cree que es una dimensión que no tiene ética o moral y si la tiene. También se aprobó la política de salud mental, consistente en una política institucional ahora de la universidad en torno a la salud mental. Hay avances significativos en estos tres meses. 

Y en el caso de los chats que justamente aludían a una toma por salud mental, ¿no existe un mea culpa desde ustedes, considerando que esa es la agenda que buscan levantar?

Respecto a la situación en particular ya hicimos una autocrítica respecto al uso del lenguaje. Hay que entender que hay una tergiversación de las conversaciones y que las prioridades de la federación se ven en el cotidiano y en la conversación conmigo como presidenta. 

Lo he dicho en todos los espacios, tanto públicos como privados, que la salud mental, el trabajo por el bienestar estudiantil y mejorar las condiciones de estudio de nuestros compañeros y compañeras es la prioridad. Eso se ve reflejado en las conversaciones y las prioridades. Siempre he sido transparente en torno a aclarar ese tipo de situaciones cuando sea necesario. 

Voces estudiantiles frente al Gobierno 

Desde la FECh o la Confech, ¿cuáles han sido las principales críticas hacia el actual gobierno que han logrado identificar?

Hay un descontento generalizado por el actuar del gobierno y también del parlamento. Los estudiantes de Chile están decepcionados respecto al actual gobierno en general porque hay retrocesos gigantescos en materia de derechos sociales y en las condiciones al final de vida de nuestras familias. Existe un aumento del costo de la vida. Sube el precio de la gasolina. Se eleva el costo de los alimentos, de la canasta familiar. Hay mayor nivel de desempleo. Aumenta la inequidad territorial.

También lo que representa la Megarreforma para las familias y las personas que viven en las comunas con menos recursos del país. Se pone en peligro el financiamiento de la educación pública, el financiamiento de la educación superior, la gratuidad. Vemos un peligro latente frente a la Ley de Presupuestos 2027.

Asimismo en el marco de la lamentable reforma constitucional de seguridad que plantea este gobierno. Vemos con claridad que no habla de combatir los mayores factores de inseguridad en el país, como el narcotráfico o el crimen organizado. Ponen el foco en otro sector.

Es un autoritarismo que solo vivimos en dictadura. Un autoritarismo que, por primera vez, escuchamos en democracia, dónde discusiones de este estilo se dan con tanta normalidad.

Para nosotros es prioritario abrir esa discusión que ya se está empezando a dar en las asambleas, en las plenarias y con otras universidades en general. 

En cuanto a la relación con el gobierno, tanto como FECh o como vocería Confech, ¿han establecido alguna conclusión a corto o largo plazo de levantar estas problemáticas y conversar con el presidente de la República o con una autoridad similar?

Sí, nosotros tuvimos una reunión con la subsecretaria de Educación Superior hace ya más de un mes. Ella se comprometió a una reunión con la ministra. Todavía no obtenemos el espacio de diálogo con ella. Se lo hemos solicitado desde mayo de este año, para plantear la agenda de la Confech, para plantear la agenda de los estudiantes de Chile. 

Tenemos una agenda grande, constructiva, de cuál es la educación que queremos para Chile. Queremos planteársela a la ministra. Lo hemos solicitado a través de cartas y movilizaciones, también mediante la subsecretaria y todavía no encontramos ese espacio de diálogo.

Es un gobierno con el que cuesta mucho abrir las puertas de diálogo, con los distintos actores sociales.

¿Y cómo organización estudiantil han tenido acercamientos al poder legislativo?

Desde la FECh nos reunimos con la bancada del Partido de la Gente. Creemos que la mayoría circunstancial que le entregaron al gobierno es un peligro. Los estudiantes hemos mostrado un descontento. En la reunión se los hicimos saber, respecto a la posición que tuvieron durante el la la legislación de la Megarreforma.

Se entiende que las prioridades de la ciudadanía no están donde pusieron los votos durante este proceso. Levantamos este espacio de diálogo porque esperamos que cuando se legisle en torno a la agenda laboral, en torno a la reforma constitucional de seguridad y la Ley de Presupuestos 2027, lo hagan del lado de la familia chilena.

O sea, que lo hagan del lado de los estudiantes, de los trabajadores, de las trabajadoras y no del 1% más rico del país, como quedó reflejado durante el proceso de la megarreforma.

¿Hay alguna problemática levantada en alguna asamblea en particular que les haya llamado la atención?

Hay algo transversal que es la rearticulación de la comunidad universitaria.

Eso no es solo responsabilidad de los estudiantes sino que debe ser abordado como responsabilidad institucional por la universidad. Por un lado debe existir una responsabilidad de la federación para generar una mayor participación, adhesión y entender que la construcción de universidad pública es responsabilidad de todas y todos.

Por otro lado, la universidad debe trabajar por el sentido de pertenencia y responsabilidad de los estudiantes. Democratizar la universidad y avanzar en espacios más democráticos, triestamentales, con participación vinculante.

¿Y cómo ha funcionado ese levantamiento de problemáticas? Por ejemplo, en el caso de la Facultad de Artes, ellos han manifestado que no cuentan con infraestructura adecuada, en el caso específico de las carreras interpretativas.

Sí, o sea, la situación de la Facultad de Artes es algo que se repite año tras año. Hay una inequidad en términos de recursos, de infraestructura en las distintas facultades de la universidad y eso es una línea por la que tenemos avanzar. Aquí se necesitan los esfuerzos no solo de los estudiantes, también de la rectoría y las decanaturas.

Se deben utilizar de forma más eficiente los recursos. También debe existir una repartición equitativa. En esa línea, vinculado al presupuesto 2027 de la universidad, es prioritario ver esa asignación y acompañamiento de los compañeros y compañeras de Artes. Desde la federación y en las movilizaciones ha existido un acompañamiento. Estamos muy presentes en cada asamblea y negociación que han tenido.

¿Y han mantenido conversaciones con las autoridades respecto de la vinculación con el medio?

La educación ciudadana en la universidad es una prioridad. Avanzar en esa línea y en mesas de trabajo también. Estamos trabajando en estrategias en conjunto con la vicerrectoría en términos de la violencia digital y la utilización de las redes.

La formación ciudadana no es solo la soberanía ciudadana, algo que solo tiene que ver con cómo nos desarrollamos, cómo somos futuros profesionales y cómo nos desenvolvemos en los espacios laborales. También implica el hecho de cómo somos responsables de la vinculación con el otro y en la construcción de una comunidad que en la actualidad no es solo presencial, sino también es digital.

Ahí existen grandes desafíos de poder egresar como profesionales éticamente correctos, con gran responsabilidad en torno, por ejemplo, a las fake news o al rol que cumple en las redes sociales en la construcción de democracia.

Y en ese sentido, ¿han tenido la oportunidad de conversar con Evelyn Matthei sobre los ataques digitales que sufrió durante la última campaña? ¿Es un tema que también han tocado?

No hemos sostenido conversaciones con Evelyn Matthei, pero sí en la línea de la violencia digital de género que existe en la virtualidad. Eso es una realidad y las distintas dirigencias, también estudiantiles, se ven enfrentadas a esto y deben combatirlo con una estrategia transversal. 

El trabajo debe ser de concientización, de entender los términos y condiciones de las redes sociales. De cómo esto puede afectar en la construcción de democracia. Los distintos mecanismos que existen como las fake news, los bots, la red en general, la IA.