La Comisión de Hacienda del Senado aprobó y despachó a la Sala de la Cámara Alta el proyecto de megarreforma tributaria presentado por el Gobierno. La votación se zanjó con una mayoría de tres votos a favor y dos en contra.
Sin embargo, parte de las reacciones se centraron en las tensiones con la bancada del PPD, que se se desató tras el intento del Ejecutivo de reducir el impuesto a las empresas al 22%
Al respecto, el secretario de Estado desestimó las acusaciones de secretismo argumentando que la propuesta tributaria ya había sido difundida por la prensa escrita días antes de reunirse con los parlamentarios
“El tema del 22% de hecho estuvo en la prensa (...) días antes de juntarme yo con los senadores de del PPD, así que nunca fue un misterio.” Añadió que "nunca fue tema".
A este complejo escenario se sumó la advertencia de desmarque del senador Pedro Araya (PPD), quien condicionó su respaldo al proyecto a cambio de una reducción en el impuesto específico a los combustibles
Sin embargo, el jefe de la billetera pública cerró de forma definitiva cualquier espacio de negociación en esta materia:
“Nunca ha estado sobre la mesa", sostuvo y agregó que "la responsabilidad fiscal está por sobre cualquier pequeño arreglo o que alguien quiera una cosa. Esto no es algo poco serio y por lo tanto el tema fiscal no es transable, nunca lo va a ser”.
Pese a la distancia de los senadores del PPD y la advertencia de la oposición de recurrir al Tribunal Constitucional, el secretario de Estado defendió la necesidad de acelerar la tramitación del proyecto en el Congreso