Femicidios frustrados volvieron a subir en 2025 y consumados cumplieron casi una década sin retroceso

Según datos del Servicio Nacional de la Mujer y la Equidad de Género, 2025 terminó con 44 femicidios y 330 femicidios frustrados. En la víspera de un nuevo 8M, las cifras muestran un escenario donde el delito no cede, mientras las expertas apuntan a una estructura cultural férrea.

Paz Fernández

Martes 3 de marzo de 2026

Todas las semanas el Servicio Nacional de la Mujer y de Equidad de Género (Sernameg) actualiza las cifras de femicidios en Chile. Los números han permitido visibilizar el enraizado problema de la violencia contra la mujer en nuestra sociedad, pero también evidencian que este delito no da tregua.

De hecho, el 2025 terminó con exactamente la misma cantidad de mujeres asesinadas por maridos, parejas, pololos o desconocidos que el año anterior: 44 homicidios por razones de género. 

La cifra básicamente ha mantenido el mismo promedio durante casi una década. 

Los femicidios frustrados no tienen una curva más auspiciosa; todo lo contrario, están en ascenso constante. 

Monstruo estructural

¿Por qué los femicidios no disminuyen? Esa fue la pregunta que le hicimos a tres protagonistas claves en la lucha contra la violencia hacia la mujer. Todas ellas, en conversación con Informe Especial, se refirieron a lo mismo: una estructura cultural difícil de roer. 

Se mantiene el temor de las víctimas, de las mujeres, a denunciar y a alejarse del agresor. Aún así, habiendo, digamos, denunciado, vuelven a estar bajo la influencia del agresor porque hay una relación de poder muy fuerte. Nosotras lo hemos vivido como madres, el tipo las agrede y ellas vuelven a estar con él y lo justifican. Les cuesta soltar una relación, porque es una relación muy poderosa dice la vocera de Hermanas en el Dolor, María Isabel Leiva, una agrupación que reúne a madres, hermanas e hijas de víctimas de femicidio.

Este miedo viene de una sociedad que Leiva considera muy "machista y patriarcal" y que necesita de cambios profundos que acompañen a los avances punitivos y a los marcos normativos, como la nueva ley contra la violencia integral. 

Si bien hemos avanzado tremendamente del punto de vista de visibilizar estos temas, es una cultura que sigue siendo machista, porque estamos hablando de la comisión de un delito que ocurre por razones de género, porque son mujeres, porque hay una relación ahí de pareja absolutamente disímil, de una situación de poder disímil, ese es el móvil del delito. Entonces, seguimos estando presentes frente a la necesidad de un cambio cultural urgente para que esto no siga ocurriendo dice la directora nacional de Sernameg, Priscilla Carrasco. 

La autoridad agrega que la causa fundamental de que los hombres maten a las mujeres tiene que ver con una "visión cultural", con la idea de que la mujer es propiedad del hombre y que este último por tanto está en una posición de poder distinta. Indica además que la violencia de género aún sigue siendo mirada como un problema de parejas y no como un delito que atenta contra la seguridad pública. 

Sobre este mismo punto, la directora de Corporación Humanas, Paula Salvo, cree que una de las causas de que las cifras no cambien tiene que ver con enfrentarse a la violencia mortal contra la mujer como si fuera un fenómeno aislado.  

Ellas tienen que denunciar, tienen que activar los procedimientos, tienen que salvarse de su agresor. Y el tratamiento del Estado o la oferta de protección social que le da el Estado es absolutamente marginal frente al gran problema estructural que significa.

Para Salvo también es preocupante cómo los femicidios no están incorporados de una manera relevante en la agenda de seguridad: "Si en este país mataran a 44 curas, o a 44 médicos, o a 44 periodistas, estaría el mundo vuelto una locura", afirma. 

Cuentas pendientes

Desde Sernameg sostienen que tanto la psicoeducación preventiva como el seguimiento de los casos a través de datos unificados entre instituciones, son dos elementos que se deben seguir fortaleciendo para prevenir los femicidios. 

En prevención de este delito yo creo que hay dos aspectos que hoy día la ley integral nos permite desarrollar con mayor prontitud: una tiene que ver con trabajar preventivamente y que exista la educación no sexista en los colegios, es un ámbito realmente importante porque en el espacio formativo de jóvenes donde tú vas construyendo y vas instalando también visiones de mundo, de cómo se establecen el vínculo y las relaciones —enfatiza

Desde Hermanas del Dolor también apuntan al trabajo para encontrar a los cupables, donde según sus experiencias sienten que hay un retraso. "Es muy importante, es un problema muy importante que la Fiscalía no persevere en casos en que la investigación es más difícil. No se ve un empeño decidido en buscar pruebas cuando estas no son evidentes, digamos, a hombres que son muchas veces los más astutos para hacer las cosas", indica la vocera. 

Paula Salvo, de Corporación Humanas, también hace hincapié en que falta evaluar a los programas de violencia intrafamiliar.

En 10 años, ¿qué hemos cambiado? Cuando tú hablas con varones o con gente que no está muy convencida de este tema, te dicen: "Bueno, pero si ya tienen leyes, ya tienen programas, ¿qué más quieren?".  

—Que no nos maten —autoresponde la especialista.

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