Menos digital, más humano: El impacto en los colegios tras limitar el uso de celulares
Lo que comenzó para reducir distracciones se ha transformado en un impulso para mejorar la convivencia y el bienestar emocional.
Jueves 14 de mayo de 2026
La implementación de la Ley 21.801, que regula el uso de dispositivos móviles en establecimientos educacionales, está provocando un cambio de paradigma en la vida escolar chilena. Lo que comenzó como una normativa para reducir distracciones se ha transformado en un impulso para mejorar la convivencia y el bienestar emocional de los estudiantes.
Este fenómeno no es aislado: según la UNESCO, cerca del 40% de los sistemas educativos a nivel mundial ya han implementado restricciones similares para proteger el proceso de aprendizaje.
El retorno a los juegos tradicionales y la lectura
Uno de los efectos más visibles se registra en los recreos. En establecimientos como el colegio Manquecura Ciudad del Este, en Puente Alto, el "silencio digital" ha dado paso a dinámicas que parecían olvidadas:
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Actividad física: Mayor participación en deportes y juegos grupales.
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Dinámicas colectivas: Uso de cartas, juegos de mesa y lectura en papel.
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Interacción cara a cara: Los estudiantes han vuelto a relacionarse directamente, fortaleciendo la empatía.
“Al reducirse la interacción mediada por pantallas, los estudiantes vuelven a relacionarse cara a cara, lo que disminuye tensiones y fortalece la resolución de conflictos”, explicó Bárbara Paniagua, directora de enseñanza básica del establecimiento.
Mejoras en el rendimiento académico
La ciencia respalda esta medida. Investigaciones de la London School of Economics evidenciaron mejoras de hasta un 6,4% en el rendimiento escolar tras restringir los celulares, con efectos aún más significativos en alumnos que presentan mayores dificultades de aprendizaje.
Yanina Galaz, coordinadora de Convivencia Educativa de la red Cognita, declaró que “al disminuir las distracciones digitales, se favorece la atención sostenida, el pensamiento crítico y la autonomía”.
Un escudo contra el ciberbullying
Además del factor académico, la medida actúa como una herramienta preventiva clave. La menor exposición a redes sociales durante la jornada escolar ha permitido:
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Reducir conflictos: Menos incidentes asociados al ciberacoso durante el horario de clases.
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Bienestar emocional: Los estudiantes utilizan el recreo como un espacio real de regulación del estrés y desarrollo social.
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Clima escolar estable: Menos interrupciones y una disposición más activa al entrar al aula tras el descanso.
Lo que hoy se observa en las aulas chilenas es una transformación donde lo analógico se consolida no como una mirada al pasado, sino como una estrategia moderna para garantizar una educación de calidad y una convivencia escolar más sana.