Vitamina C no evita resfríos: experto advierte cuánto es la cantidad que debes consumir
La evidencia dice que consumirla en exceso no genera mayores beneficios debido a la capacidad limitada del intestino para absorberla.
Lunes 31 de agosto de 2026
La creencia de que consumir vitamina C previene de forma automática los resfríos o funciona como un "escudo" inmunológico carece de respaldo científico en la población general.
Así lo afirmó el doctor Mauricio Muñoz, director de la carrera de Química y Farmacia de la Universidad Andrés Bello (sede Concepción), quien explicó los alcances reales, limitaciones y recomendaciones de uso de este nutriente fundamental.
"La vitamina C, o ácido ascórbico, es una vitamina hidrosoluble que el ser humano no puede sintetizar por sí mismo, por lo que debemos obtenerla necesariamente de la dieta", señaló el académico.
Entre sus funciones esenciales destacan su rol antioxidante, su participación en la síntesis de colágeno y neurotransmisores, y la optimización en la absorción del hierro vegetal.
El mito de la prevención de resfríos y las altas dosis
Según el profesional, la evidencia sólida confirma que la suplementación habitual no evita contraer un resfrío, salvo en personas expuestas a estrés físico extremo.
Tampoco sirve como "tratamiento de rescate" cuando los síntomas ya han comenzado.
Su único beneficio comprobado en este ámbito es reducir levemente la duración de la enfermedad (8% en adultos y 14% en niños) y atenuar su severidad, siempre y cuando se haya consumido de forma regular con anterioridad.
Respecto a la dosis, el especialista aclaró que consumirla en exceso no genera mayores beneficios debido a la capacidad limitada del intestino para absorberla:
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Absorción: con dosis de hasta 200 mg la absorción es casi completa, pero sobre 1 gramo la biodisponibilidad cae drásticamente y el exceso se elimina en la orina
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Efectos adversos: el consumo prolongado de altas dosis puede ocasionar diarrea, dolores abdominales y elevar el riesgo de cálculos renales de oxalato
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Límite seguro: se establece un nivel máximo tolerable de 2.000 mg al día en adultos
Fuentes naturales y grupos de riesgo
El académico resaltó que los requerimientos diarios (entre 75 y 90 mg en adultos) se cubren fácilmente con dos a tres porciones diarias de frutas y verduras frescas.
Además de los cítricos, destacan como fuentes principales el kiwi, pimientos (especialmente el rojo), brócoli, frutillas y coles de Bruselas, recomendando su consumo crudo o con cocción breve para evitar la degradación de la vitamina por calor.
Finalmente, Muñoz enfatizó que la suplementación solo debe realizarse bajo supervisión médica en grupos con riesgo de déficit o requerimientos aumentados, tales como fumadores, embarazadas, adultos mayores con dietas restringidas, personas con malabsorción intestinal o pacientes en diálisis y procesos de cicatrización.