
El retorno al fútbol profesional del arquero brasileño Bruno Fernandes, de 41 años, volvió a instalar una profunda polémica en Brasil.
El exjugador de Flamengo fue condenado en 2013 a más de 22 años de prisión por el femicidio de su expareja, la modelo Eliza Samudio, en un caso que conmocionó al país.
Tras cumplir parte de su condena y obtener la libertad condicional, el guardameta fue fichado recientemente por el Vasco da Gama-AC, elenco del estado de Acre, e incluso sumó minutos en la Copa de Brasil.
Su regreso no pasó inadvertido y provocó inmediatas reacciones tanto en el ámbito deportivo como social.
Auspiciadores rompen vínculo con el club
El fichaje generó inmediatas repercusiones fuera de la cancha. A pocos días de su presentación, una cadena de supermercados anunció la rescisión de su contrato de patrocinio con Vasco-AC.
Según consignó O Globo, desde la empresa señalaron que la contratación del arquero fue el principal motivo para poner fin al vínculo. Posteriormente, otro patrocinador del rubro gastronómico también comunicó su salida.
Las decisiones empresariales se sumaron a críticas de autoridades y organizaciones que trabajan en la defensa de los derechos de las mujeres, quienes manifestaron su preocupación por el mensaje que puede transmitir el regreso de figuras condenadas por delitos de violencia de género al deporte profesional.
Os Ministérios das Mulheres e do Esporte declararam repúdio à homenagem feita por jogadores do Vasco da Gama (AC), na partida de estreia do goleiro Bruno Fernandes (condenado pelo caso Eliza Samudio), a três atletas presos, acusados de estupro. Acompanhe a Agência Brasil. pic.twitter.com/A4u64EaDhx
— Agência Brasil (@agenciabrasil) February 22, 2026
Un caso que marcó al fútbol brasileño
Bruno fue condenado por homicidio calificado, ocultamiento de cadáver y otros delitos vinculados al crimen de Eliza Samudio, ocurrido en 2010.
Desde 2019 accedió al régimen semiabierto y, en 2023, obtuvo la libertad condicional. Desde entonces ha intentado retomar su carrera en distintos clubes de menor categoría.
El hijo que tuvo con la víctima, hoy adolescente, se formó como arquero en divisiones inferiores de Botafogo. Incluso hace un año y medio fue nominado a la selección brasileña sub-15.