Rio Ferdinand, uno de los defensores más emblemáticos en la historia del Manchester United, sorprendió al mundo del fútbol al revelar las graves secuelas físicas que arrastra tras su retiro.
A sus 47 años, el ex capitán de los Red Devils reconoció que, producto de las lesiones sufridas durante su carrera, enfrenta episodios de dolor tan intensos que lo obligan a usar silla de ruedas durante varios días.
En una extensa entrevista con Men’s Health, Ferdinand expuso el lado menos visible de una trayectoria gloriosa. El ex zaguero disputó más de 700 partidos oficiales, ganó seis Premier League, una Champions League y fue parte de tres Mundiales con Inglaterra, pero todo ese éxito tuvo un alto precio físico.

“Llevo mucho tiempo con problemas de espalda. Tengo lesiones que me hice durante mi carrera. Estuve tomando pastillas y recibiendo inyecciones durante seis años para poder jugar, y eso me ha afectado”, relató. Según explicó, hay momentos en que el dolor aparece sin aviso: “Tengo episodios en los que debo estar hospitalizado un par de días o en silla de ruedas un par de días. Es una locura”.
El ex futbolista detalló que estas crisis se deben principalmente a lesiones crónicas en la espalda, arrastradas desde su etapa como profesional. Incluso después de retirarse en 2015, los problemas no desaparecieron y han condicionado su vida cotidiana, pese a mantenerse activo y en buena forma física.

El tratamiento de Rio Ferdinand
En busca de alivio, Ferdinand tomó una decisión clave el año pasado: mudarse a Dubái, donde adoptó un enfoque más integral para tratar su cuerpo.
“Empecé a ir al fisioterapeuta por primera vez desde que me retiré. Ahora sigo un enfoque holístico, enfocado en prevenir y no solo en arreglar lo que se rompe”, explicó. En ese proceso, trabaja de forma coordinada con su entrenador personal, combinando rehabilitación, entrenamiento y cuidado preventivo.
A pesar del dolor, Ferdinand no baja el ritmo. Continúa ligado al fútbol, los medios y diversos negocios, y asegura que mantenerse activo es clave tanto para su salud mental como para dar el ejemplo a sus hijos. Su testimonio reabre el debate sobre el impacto físico del fútbol profesional y las secuelas que muchos jugadores enfrentan lejos de los estadios.