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Rurik Gíslason, la nueva vida del jugador islandés que fue furor en el Mundial 2018

El ex volante dejó el fútbol profesional dos años después de aquella Copa del Mundo donde lograron rescatar un empate ante la Argentina de Lionel Messi.

24horas.cl

Viernes 10 de abril de 2026

Gran sorpresa causó Islandia en el Mundial de Rusia 2018 cuando rescató un empate ante Argentina en su debut en el certamen, donde incluso Lionel Messi falló un penal. Sin embargo, ese inesperado resultado no fue lo único que quedó grabado entre los fanáticos del fútbol, sino también la figura de Rurik Gíslason, el modelo que defendía la camiseta de los "Vikingos".

Y es que el mediocampista se robó todas las miradas durante aquella Copa del Mundo no solo por su talento dentro de la cancha, sino por sus cualidades físicas al margen de lo futbolístico: Su 1,84 de altura, cuerpo atlético, ojos azules y largo cabello rubio conquistaron rápidamente, lo que incluso lo llevó a ser elegido como "el jugador más sexy del Mundial".

El giro en la vida de Gíslason

Aquella exposición mediática lo llevó a dar un drástico giro a su vida, pues dos años después de la cita planetaria decidió retirarse del fútbol profesional y se dedicó a vivir de su imagen.

El modelaje fue su primer paso, convirtiéndose en imagen de varias campañas publicitarias, incluida su propia marca de ginebra. Pero luego llegaría su gran salto a la televisión.

En 2021 realizó su primera película, "Cop Secret", y ganó un importante concurso de baile en Alemania, "Let's Dance", bailando tango junto a la rusa Renata Lusin.

Tras ello, ha continuado con su carrera en la pantalla grande con otras tres películas: Bibi & Tina: Einfach Anders, Eine Million Minuten y Wunderschöner; además, fue parte de dos series y protagonizó IceGuys, show que trata de una boyband.

Pero su más reciente estreno es "Eat, Pray, Bark" (Comer, Rezar, Ladrar), una película alemana que el ex futbolista protagoniza para Netflix. "El místico entrenador de perros Nodon (Gíslason) educa a mascotas rebeldes y dueños abrumados mediante rituales celtas en un campamento en los Alpes: la receta perfecta para el caos", dice la descripción.

En 2025 fue el ganador de los Premios Vienna a la "Carrera Meteórica del Año" por su rápido ascenso.