La reforma a las Sociedades Anónimas Deportivas Profesionales (SADP), que ya fue aprobada en la Comisión de Hacienda del Senado y quedó a un paso de votación en Sala, abrió un nuevo frente de conflicto en el fútbol chileno.
A través de una carta publicada en El Mercurio, los presidentes de Cruzados, Palestino y Coquimbo Unido —Juan Tagle, Jorge Uauy y Jorge Contador— cuestionaron duramente el proyecto, acusando que se transformó en una “reforma estructural” sin diálogo con quienes administran los clubes.
“Antes de reformar el fútbol, escuchen a sus protagonistas”
En la misiva, los dirigentes advierten que la iniciativa, presentada en 2015 por el entonces diputado Matías Walker con foco en la transparencia y el fin de la multipropiedad, cambió sustancialmente tras las indicaciones ingresadas en 2025 por el Ejecutivo.
“El proyecto ya no se limita a perfeccionar las Sociedades Anónimas Deportivas Profesionales. Ahora redefine la estructura completa del fútbol profesional y de las selecciones nacionales”, sostienen.
Entre los puntos que generan mayor preocupación mencionan:
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La transformación obligatoria de las ligas profesionales en sociedades anónimas especiales, “sin establecer un régimen económico y político claro”.
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La responsabilidad solidaria de la liga por deudas laborales y previsionales de clubes descendidos.
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La obligación de integrar la liga a una federación bajo un esquema que podría tensionar la autonomía exigida por la FIFA.
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Nuevas inhabilidades para integrar directorios, que excluirían a actuales y antiguos dirigentes.
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Cambios en la representación que, según afirman, diluyen la voz del fútbol profesional.
Temor por la autonomía y la inversión
Los firmantes advierten que las modificaciones introducen “incertidumbre significativa” en una industria que —afirman— requiere estabilidad jurídica para sostener inversiones en infraestructura, formación de jugadores y contratos de largo plazo.
Asimismo, cuestionan la propuesta de someter la nominación de selecciones nacionales a comisiones técnicas colegiadas, señalando que en el fútbol profesional moderno esa atribución corresponde al entrenador y su cuerpo técnico.
“El fútbol no es solo una industria. Es parte del tejido social del país. Por eso requiere decisiones responsables, técnicamente sólidas y construidas con participación real”, expresaron.

Jorge Uauy: “Es un grito desesperado”
En conversación con Radio ADN, el presidente de Palestino, Jorge Uauy, profundizó en las críticas y aseguró que los dirigentes no fueron considerados en la tramitación.
“Definitivamente aquellos que están detrás del fútbol somos los presidentes de los clubes, y ninguno ha sido llamado ni tomado en cuenta”, afirmó.
Uauy fue más allá y calificó la carta como “un grito desesperado” para que las autoridades escuchen la visión de quienes administran las instituciones.
“La ANFP representa los intereses de la ANFP. El tema de fondo de las sociedades anónimas deportivas no lo tocaron. Esta ley tampoco puede ser impuesta”, sostuvo.
Además, advirtió que existen reglamentos de la FIFA que impiden que una legislación local intervenga en la organización interna del fútbol, y planteó que eventuales cambios estructurales deberían ser impulsados desde la propia industria.

Los puntos clave de la reforma
Desde el Senado, en tanto, defienden que la iniciativa apunta a elevar estándares de transparencia y terminar con conflictos de interés.
Entre los ejes principales del proyecto destacan:
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Separación institucional: División entre la liga profesional (como la ANFP) y la Federación respectiva.
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Fin de la multipropiedad: Prohibición de que un mismo controlador posea más de un club.
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Regulación de representantes: Impide que agentes de jugadores participen en la propiedad o administración de clubes.
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Mayor fiscalización y participación: Refuerza el control estatal y promueve espacios de incidencia para socios e hinchas.