Un complejo momento atraviesa el ex futbolista Mauricio Pinilla luego de que se declarara su quiebra, con una deuda cercana a los $1.670 millones, lo que se suma además al tratamiento al que está siendo sometido por un cáncer de piel.
En medio de ese turbulento presente, ha sido su esposa, Gissella Gallardo, quien ha actuado como pilar de su familia, brindando el apoyo necesario y haciéndose cargo de los líos judiciales.
“Han sido duros, no te voy a mentir. Más allá de lo que se publica, en la casa se siente. Mauricio está afectado por todo lo que ha pasado y también por los errores que reconoce. Pero hoy la prioridad es su salud. Está en tratamiento, enfocado en salir adelante, y eso es lo más importante. Sin salud no hay nada más que sostener”, señaló en diálogo con LUN.
"Hoy me toca dar la cara, hablar con abogados, ordenar papeles, enfrentar preguntas. Pero siento que tengo la fortaleza para hacerlo. En este momento él necesita concentrarse en su tratamiento y yo puedo sostener otras áreas. No lo veo como una carga, lo veo como una responsabilidad con mi familia. Siento que soy el pilar de mi familia", agregó.

Gissella reconoce la tristeza y los momentos de los dolor que la han afectado a ella y su familia, también se enfoca en mantener un espíritu positivo en favor del bien estar de sus tres hijos: "Obviamente duele desprenderse de cosas, duele ver cómo cambian planes que uno tenía. Hemos llorado, claro que sí. Pero no puedo quedarme en eso. Tengo tres hijos que miran cómo reacciono. Si yo me derrumbo, ellos lo sienten el doble".
Respecto a las enseñanzas que han tenido en este periodo, la periodista apuntó: "Hemos aprendido que lo único realmente seguro es la familia. Si estamos bien entre nosotros y con salud, lo demás se puede reconstruir".