La liga chilena comienza este viernes con el foco puesto en la seguridad, un tema que ya desató conflictos con los clubes ante los firmes límites marcados para la temporada 2026, y se inicia bajo una nueva era judicial en la que, por primera vez en el país, el asesinato entre hinchas recibió una pena máxima de 40 años.
El debut de Deportes Limache frente a Colo Colo en el estadio Elías Figueroa, de Valparaíso, ha reactivado el conflicto ante la prohibición de que asistan hinchas visitantes, por lo que el presidente de los ‘Tomateros’, César Villegas, alzó la voz y amenazó con jugar a puertas cerradas ante las pérdidas económicas que implica la restricción de taquilla: “No matemos el fútbol, es del pueblo”, clamó.
La hinchada de Universidad de Chile también fue sancionada y el club no contará con más de tres mil seguidores en su estreno ante Audax Italiano, por incidentes de la temporada pasada, ante lo que deben implementar un estricto bloqueo en la venta de boletos mediante el Registro Nacional de Hinchas.
La dirigencia de los azules cuestiona que el dictamen del Tribunal de Disciplina de la Asociación Nacional de Fútbol Profesional (ANFP) incluya a todos los asistentes presentes en la tribuna del estadio donde se produjeron las infracciones.
La “tolerancia cero” de Kast
Desde hace más de una década las autoridades impusieron la disputa de partidos de alto riesgo solo con aficionados locales, dentro de un régimen legal conocido como ‘Ley Estadio Seguro’, que tuvo un organismo administrador de sus políticas.
Tras la muerte de dos hinchas de Colo Colo por acción policial en el marco de un partido por Copa Libertadores, el Gobierno de Gabriel Boric cerró dicha entidad calificándola de “fracaso” y creó una nueva adscrita al Ministerio de Seguridad Pública.
Pero ahora, la violencia en los estadios será afrontada por el gobierno del presidente electo, José Antonio Kast, que asume en marzo próximo y ha prometido “tolerancia cero”.
Su plan consiste en aplicar penas de cárcel a quienes cometan actos vandálicos, dar mayor autoridad a la Policía para intervenir dentro y fuera de los estadios, exigir más inversión en seguridad a los clubes y cortar sus nexos con las barras bravas.
El fútbol chileno parece encaminado a una disciplina forzada para que pueda sobrevivir a su propia violencia, que ahora será castigada con la pérdida definitiva de la libertad.
El fin de la impunidad
El pasado 23 de diciembre un tribunal de Valparaíso dictó presidio perpetuo calificado para tres barristas del Santiago Wanderers, apodados ‘Los Panzers’, por el asesinato de hinchas de Colo Colo en octubre de 2022. La sentencia es un hito: por primera vez se aplicó con éxito la agravante de la Ley de Violencia en los Estadios en un crimen conexo al fútbol, que suele recibir solo sanciones menores por desórdenes. Esto marca un precedente contundente.
“Esta condena es importante porque no habíamos tenido nunca un motivo tan espurio para asesinar, el mero hecho de pertenecer a otro equipo”, señaló a medios chilenos la fiscal del caso Greta Fuchslocher.
"Mi hijo salió caminando y volvió en un cajón", declaró la madre de una de las víctimas, mientras que el hermano de otro de los asesinados relató que había sido la primera vez que su familiar estaba festejando el triunfo de su equipo. La tragedia ocurrió en Valparaíso, ciudad sede de Santiago Wanderers y su conflictiva barra brava. Allí, un grupo de hinchas albos celebraba el título del ‘Cacique’ tras su victoria ante Coquimbo Unido —partido disputado a más de 400 kilómetros de distancia— cuando fueron asesinados en plena vía pública.