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Hincha recordó brutal ataque en Avellaneda y acusó abandono de la U: "Tengo un hundimiento en el cráneo"

Jaime Mora, de 57 años, detalló las secuelas físicas y económicas que sufrió tras la barbarie vivida durante el duelo de la Copa Sudamericana 2025.

24horas.cl

Jueves 2 de abril de 2026

Siete meses han pasado desde la barbarie que se vivió durante la visita de Universidad de Chile a Independiente por la Copa Sudamericana 2025, donde hinchas azules resultaron brutalmente golpeados en el Estadio Libertadores de América en Avellaneda.

Uno de ellos fue Jaime Mora, de 57 años, quien recordó la terrible experiencia y detalló las secuelas que sufrió, además del abandono por parte del club.

"Mi cabeza tiene un corte de más de una cuarta. Tengo un hundimiento en el cráneo. El daño fue tremendamente brutal... no he visto fotos, ni videos, ni quiero verlos. Mis dedos tuvieron fracturas, tengo pérdida de audición, un 70, 80 por ciento de pérdida, tengo que usar audífonos", relató Mora en diálogo con Mega.

Respecto a lo vivido esa fatídica noche, Mora contó que en un comienzo "era todo felicidad. Después vimos que a la gente la golpeaban. Sentí que lo más seguro era quedarnos arriba, pero en algún momento se perdió el control".

"Vimos que venía la gente y empezamos a arrancar, y nos golpearon sin ninguna mediación. Yo le pedí a la persona que me dejara de golpear. Mi hijo fue quien me ayudó a que no me golpearan más", agregó.

Tras ser rescatado y trasladado al Hospital de Fioritov, donde fue operado, el calvario continuó: "Estuve detenido, esposado en la cama, porque supuestamente había agredido a alguien".

Problemas económicos y abandono de la U

Además de las consecuencias físicas y emocionales, se suman las económicas. Esto porque a su regreso a Chile debió someterse a una segunda cirugía y una ardua rehabilitación que le ha traído millonarios gastos. "Tuvimos meses difíciles con mi familia. Son por lo menos 50 millones de pesos desde que salimos desde Argentina", señaló.

"El que quedó al debe fue Universidad de Chile. Michael Clark llevó su camiseta cuando estaba en la clínica y nunca más supe de ellos", sentenció.