El nombre de Bárbara Hernández es uno de los más reconocidos en el deporte chileno. La llamada "Sirena de Hielo" saltó a la fama a punta de desafíos que parecían increíbles: nadar en aguas abiertas a temperaturas extremas, lo que la llevaría a conseguir varios récords Guinness.
Hoy, a 12 años de haber comenzado a competir en aguas gélidas, hizo un repaso de su impactante carrera. En diálogo con 24Horas.cl, recordó sus inicios y detalló el trabajo y exigente preparación que ha llevado a cabo durante todo este tiempo para continuar consiguiendo podios y medallas.
El inicio de una historia increíble
Comenzó a nadar a los seis años, pero no en el mar, y tampoco destacaba por su rapidez, aunque sí por su resistencia.
"Empecé a nadar a los seis años. Soy recoletana, con mi familia no venimos de ninguna ciudad cerca del mar. Empecé con mi papá jugando en las olas, tengo muchas fotos en Quintero y cuando les he preguntado, dicen que siempre íbamos al litoral central, porque también era lo más económico a lo que podíamos acceder", comenzó contando.

"Como empecé con clases de natación en la piscina escolar de la Universidad de Chile, comencé a competir en piscina a los ocho años. Sin embargo, ahí nunca fui una nadadora que destacara por su rapidez. Creo que siempre tuve resistencia y en las distancias más extensas era la que mejor me iba; pero muy lejos de algún podio o de ser seleccionada nacional", agregó.
Pero no se rindió y volvió a las competencias a los 17 años, pero esta vez en aguas abiertas, y rápidamente hizo historia al cruzar el Canal de la Mancha, que separa el sur de Inglaterra del norte de Francia.
"Ahí ya haciendo aguas abiertas en Valdivia, me di cuenta de todo lo que podíamos llegar a proyectar con estos nados que van desde los 5 a los 10 km. Ahí me enteré de que existían estos nados como el Canal de la Mancha donde ninguna mujer chilena había llegado a cruzarlo hasta ese año. De hecho, sigo siendo la única mujer chilena que cruzó el Canal de la Mancha y que ha podido terminar los siete mares, entonces creo que desde ese tiempo en adelante empezamos a proyectarnos", recordó.
De Bárbara Hernández a "Sirena de Hielo"
Sin embargo, fue recién en 2014 que descubrió el nado en temperaturas gélidas, lo cual le valió rápidamente ser reconocida como la "Sirena de Hielo":
"Ya me había titulado de psicóloga en la Universidad de Chile. Estaba haciendo mi magíster y recibí una invitación para nadar en el glaciar Perito Moreno; esa fue la primera vez que nadé frente a un glaciar. El único requisito era que tenía que nadar sin traje neopreno, solo con traje de baño, gorra y lentes, nada más; ni ningún tipo de grasa. Ahí conocí que existían estos mundiales y se realizaban cada dos años".
"El mundial siguiente iba a ser el año 2016, en Siberia, Rusia. Apostamos, luego de ver ese primer resultado del 2014, donde salí primer lugar en la carrera general de 1 km, a probar y ver cómo sería competir en estas condiciones. Esto es un deporte que aspira a ser parte de las olimpiadas de invierno y que tiene dos asociaciones a nivel internacional y cada una define sus propias carreras y sus mundiales, pero el reglamento es que siempre el agua tiene que estar bajo 5 °C. Cuando competimos en Rusia en el año 2016, por primera vez, una latina ganaba un podio de primer lugar en una carrera de natación de aguas gélidas", agregó.

Y ahora viene de conseguir dos medallas en el Mundial de Natación de Aguas Gélidas en Oulu...
"Volver a Finlandia siempre es un lujo. Poder competir en Oulu también fue una tremenda experiencia. Me fui con una lesión bastante dolorosa, que es un edema óseo en ambas rodillas, así que estoy muy contenta con los podios porque creo que es trabajo de toda la recuperación que pudimos alcanzar a hacer con mi equipo. Todavía sigo en recuperación y con kinesiología y otros tratamientos para poder recuperar bien, sobre todo del dolor, porque es una inflamación que dura harto tiempo. Estas dos medallas claramente son un tremendo orgullo. Siempre voy a querer el primer lugar y, aparte, desde el 2018 que no se acaba el segundo lugar, entonces creo que está bien. Sigo siendo campeona del mundo en la asociación de la ISSA, que son las distancias más extensas, así que estoy contenta y preparándonos, por supuesto, para lo que viene".

¿Cómo fue su preparación para ese desafío?
Entrenamos fondo y también distancias más cortas para poder competir en este mundial. Realicé una climatización y entrené por lo menos una semana en Rovaniemi, entonces en temperaturas a -15 °C me sumergía en estas aguas de 0 a 0.2° y realizaba además la preparación física y todo lo que era la recuperación de la rodilla, mientras estuve en Finlandia.
¿Cómo se adapta tan rápido a temperaturas tan frías?
Creo que esta adaptación que hemos podido realizar, ciertas investigaciones, especialmente cuando obtuve mi cuarto récord Guinness en Natales, donde logré la máxima distancia que una mujer en el mundo ha podido nadar en temperaturas bajo los 5 °C. Pudimos utilizar, gracias al apoyo de mi equipo, unas cápsulas que medían mi temperatura central, y así nos dimos cuenta de que mi cuerpo aumenta como 1 °C a 0.5 °C de temperatura antes de meterme al agua. La recuperación también es mucho más rápida en comparación con una persona normal. Hemos podido llevar nuestro protocolo de recuperación de hipotermia a Antártica, que fue elaborado junto con la Armada de Chile, e incluso al Massachusetts General Hospital en Boston, donde fue revisado también por ex seals de la Marina norteamericana. Estamos muy confiados en este protocolo y nos sentimos super orgullosos también de haber podido construir una herramienta que nos ayudará a mejorar y recuperarnos sobre todo de la hipotermia.
En Finlandia compitió con una temperatura del agua de 0,2 °C y ambiente de -9°C, ¿son condiciones que suele enfrentar o es la más baja en la que haya nadado?
Bueno, hemos llegado a temperaturas aún más extremas que las de Finlandia; mi temperatura más baja es competir a -1°C en Rusia, en el pacífico ruso, donde el mar no se congela debido a la salinidad. Entonces ahí aprendí que bajo 1 °C recién se producía este efecto del congelamiento y, por supuesto, eso es muy rudo a nivel físico. El aire seco a ese nivel de temperatura hace que la hipotermia sea mucho más considerable.
¿No le duele el cuerpo mientras nada en esas aguas congeladas?
Sí, me duele el cuerpo cuando nado en esas temperaturas super frías. Lo primero, es que el cuerpo es muy inteligente, entonces prioriza la circulación a los órganos internos: corazón, cerebro. Entonces lo que más duele siempre son las manos y los pies, que es donde primero deja de irrigar sangre. Los capilares se dilatan; entonces la sangre no llega hasta esa parte de la extremidad y se produce un dolor. Pero también nos hemos ido especializando en la recuperación de hipotermia, que es lo que nos hace también ganarnos un lugar a nivel mundial en este tipo de disciplina tan extrema.
¿Qué viene ahora tras el Mundial?
Tras el Mundial, vienen a buscar el reconocimiento al maratón Swimming Hall of Fame en San Diego (EE. UU.). Es una ceremonia súper importante y muy bonita, donde tengo permitido dar un discurso también y desde ahí, después, buscar nuestro doble canal de Catalina en agosto, en Los Ángeles, que es un nado de más de 20 horas seguidas.
Además, estoy escribiendo un libro; firmé con la editorial Planeta, entonces, además de los desafíos deportivos, estamos avanzando en el libro que queremos dar a conocer dentro de este año, además de las charlas motivacionales. Entonces es seguir trabajando con eso y con el apoyo a distintas fundaciones y organizaciones como Make-A-Wish y Teletón, entonces creo que es una agenda bastante intensa, además de estar evaluando el poder lanzar mi propio podcast y unos proyectos para documentar algunos nados de la segunda parte del año también.