La patinadora neerlandesa Jutta Leerdam se consolidó como la gran figura de los Juegos Olímpicos de Invierno Milán-Cortina 2026, no solo por su desempeño deportivo, sino por su enorme impacto comercial y mediático fuera de las pistas. A poco más de una semana del cierre de la cita olímpica, la atención sobre la deportista y pareja del boxeador Jake Paul se mantiene vigente debido a una reciente subasta.
El éxito comercial de la "sensación" de los juegos
La participación de Leerdam en los juegos estuvo marcada por hitos que trascendieron lo deportivo. Además de obtener medallas de oro y plata, la atleta protagonizó momentos que se tradujeron en importantes réditos económicos:
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Tras ganar la presea dorada en los 1.000 metros con récord olímpico, una imagen de la atleta bajándose la cremallera de su traje dejó ver un peto deportivo de la marca Nike. Esta acción le reportó una ganancia estimada en 1 millón de dólares.
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Una fotografía de la patinadora llorando con el maquillaje corrido fue utilizada por la cadena neerlandesa Hema para promocionar un delineador resistente al agua.
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La euforia por la deportista ha escalado al punto de convertir sus implementos de competencia en objetos de deseo para coleccionistas.
Cifras de la millonaria subasta del traje olímpico

Uno de los hitos más recientes tras el fin de la competencia fue la venta de la indumentaria oficial con la que alcanzó la gloria olímpica. Según consignó el medio brasileño OGlobo, el Comité Olímpico Neerlandés puso a subasta la malla de competencia en colores naranja y azul.
El traje, que contaba con la firma de la propia Leerdam, tuvo un ascenso meteórico en las pujas. Si bien alcanzó rápidamente los 2.802 euros, el cierre de la subasta llegó a la cifra definitiva de 195.000 euros. Al tipo de cambio actual, este monto equivale a más de 200 millones de pesos.