El fenómeno de El Niño alterará el comportamiento climático durante la próxima primavera en la zona central y centro sur del país. Se prevén precipitaciones de alta intensidad, rachas de viento y eventual caída de granizo debido a una mayor inestabilidad atmosférica.
Modelos meteorológicos proyectan que entre octubre y diciembre las temperaturas del Océano Pacífico superarán en 2,7 °C sus promedios normales. Este indicador posicionaría al evento actual como el más intenso registrado con mediciones directas desde 2015.
“En la zona central y en el centro sur de Chile, con presencia de ‘El Niño', la primavera suele ser más lluviosa”, señaló el investigador y experto en agroclimatología del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) Quilamapu, Raúl Orrego, quien advirtió que este escenario constituye una preocupación para el sector agrícola. “Si bien no implica necesariamente que se repitan inundaciones, sí aumenta el riesgo de lluvias intensas durante la floración, especialmente en árboles frutales y berries”, agregó.
En ese sentido, el especialista explicó que las precipitaciones primaverales asociadas a “El Niño” podrían alcanzar intensidades propias del invierno, vale decir, del orden de 5, 6 o 7 milímetros por hora, que “generarían daños en las plantas por el golpe directo que recibe la flor en época de floración, más que por el anegamiento”. Precisó que precipitaciones intensas en el periodo podrían retrasar labores que requieran suelos secos para ejecutarse, como la siembra de algunos cultivos o la fertilización nitrogenada.
A pesar de los riesgos operativos para el campo, el evento climático estabilizó el balance hídrico nacional. Las lluvias registradas desde julio eliminaron el déficit del 40 % que afectaba al territorio, proyectando un cierre de año dentro de rangos normales o superiores.
El pronóstico contempla una reducción en la frecuencia de heladas matinales y una mayor acumulación de nieve cordillerana. Sin embargo, especialistas advierten que el incremento en la biomasa vegetal y un verano con altas temperaturas elevarán el riesgo de incendios forestales hacia fin de año.