"Vatileaks" un problema que heredará el nuevo Papa

Benedicto XVI sólo trasladará los informes confidenciales del Vaticano a su sucesor.

24horas.cl Tvn
27.02.2013

El escándalo "Vatileaks" se refiere al desatado tras el robo y filtración de documentos reservados del Papa, que sacudió al Vaticano en 2012. El "Vatileaks" puso en este 2012 en la picota a la Curia Romana y por el mismo fue condenado a 18 meses de cárcel el mayordomo personal de Benedicto XVI.

Ya a finales de 2011 se comenzó a hablar de Il Corvo (el Cuervo), nombre dado a la persona que robó y filtró los documentos que acabaron publicados en el libro "Sua Santita", de Gianluigi Nuzzi.  

Pero fue a partir de enero cuando se desató el escándalo. Un canal de televisión italiana publicó unas cartas enviadas a Benedicto XVI por el nuncio en Estados Unidos y ex secretario general del Gobierno de la Ciudad del Vaticano, Carlo Maria Viganó, en las que denunciaba la "corrupción, prevaricación y mala gestión" en la administración vaticana.

Viganó denunciaba que los banqueros que integran el "Comité de finanzas y gestión" del Vaticano se preocupaban más de sus intereses que de los generales de la Iglesia, y que a finales de 2009 en una operación financiera se habían perdido unos 2,5 millones de dólares.

En otra de esas misivas reveló que la Fábrica de San Pedro, que se encarga del mantenimiento de los edificios vaticanos, presentó una cuenta "astronómica", de 550.000 euros, por la construcción del Portal de Belén que se colocó en la plaza de San Pedro en 2009.

Tras estas informaciones, otros medios denunciaron la existencia de un complot para asesinar a Benedicto XVI, y que el documento que lo atestiguaba fue entregado en el Vaticano por el cardenal colombiano Dario Castrillón Hoyos.

Fue el portavoz vaticano, Federico Lombardi, quien reconoció la existencia de ese documento, pero afirmó que era evidente "que se trata de un disparate". El jesuita denunció la existencia de "una especie de Wikileaks para desacreditar a la Iglesia". De ahí surgió el nombre de “Vatileaks”.

Con todo estos documentos en su poder, Benedicto XVI creó una comisión cardenalicia presidida por el español Julián Herranz para esclarecer las filtraciones. Una comisión que interrogó a una treintena de personas.

 

El 19 de mayo de 2012, el escándalo estalló en toda su plenitud, luego de salir a la venta en las librerías "Sua Santita", el libro de Gianluigi Nuzzi que recogía más de un centenar de documentos reservados enviados al papa y a su secretario, George Ganswein, y a la Santa Sede que desvelaban tramas e intrigas de poder en el Vaticano.

El 23 de mayo el mayordomo del pontífice, Paolo Gabriele, de 46 años, fue detenido por la Gendarmería italiana tras encontrar en su domicilio miles de documentos fotocopiados y muchos originales enviados al Pontífice, algunos de los cuales estaban publicados en el libro de Nuzzi.

Dos días después también fue detenido el informático que trabaja en la Secretaría de Estado, Claudio Sciarpelletti, de 48 años. La policía encontró en su escritorio un sobre con documentos que supuestamente le había dado Gabriele.

El juez instructor del caso, Piero Antonio Bonnet, ordenó que Gabriele fuera juzgado por robo con agravantes y Sciarpelletti por encubrimiento. El 29 de septiembre comenzó el juicio más mediático de la historia de la Iglesia.

El Tribunal vaticano presidido por Giuseppe Dalla Torre condenó a Gabriele a 18 meses de cárcel. Sciarpelletti fue juzgado posteriormente y el 10 de noviembre, fue condenado a dos meses de cárcel, con la suspensión de la pena.

Durante el juicio, Gabriele dijo que actuó "por exclusivo amor" hacia la Iglesia y hacia el Papa y que no se veía como un ladrón.

El mayordomo afirmó que la situación de "desconcierto" que veía en el Vaticano y la corrupción en la Iglesia, fue lo que le empujó a su acción, cuyo objetivo era que la publicación de los documentos supusiese un cambio en la Iglesia y ésta volviese al buen camino.

Según su declaración, el Papa es una persona "manipulable" y que hacía preguntas que demostraban que estaba mal informado. Gabriele cumple la pena en una celda del Vaticano y no se descarta que el papa le conceda el perdón.

Con estos juicios el Vaticano dio por concluido el Vatileaks, aunque su Fiscalía mantiene abierta la investigación por la presunta comisión de otros delitos, como daños a la seguridad del Estado y violación de la privacidad del jefe del Estado, el Papa.

Ahora, tras la renuncia de Benedicto XVI, son varias las voces dentro del Vatiacano, que piden que el informe secreto sea revelado antes de elegir un sustituto.

El cardenal francés Jean-Louis Tauran aseguró en una entrevista que los cardenales electores, que son 115 tras la renuncia de O'Brien, deberían estar informados del reporte secreto sobre corrupción en el Vaticano preparado para Benedicto XVI.

El pontífice saliente ha decidido reservar ese informe para su sucesor.

"Los cardenales electores no pueden decidir elegir tal o cual nombre en la votación si no saben lo que contiene ese informe", dijo Tauran al periódico La Repubblica.

"Si es necesario, no veo por qué no deberían pedir nombres", añadió Tauran, ex ministro vaticano de Relaciones Exteriores que ahora dirige el departamento para el diálogo interreligioso.


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