El canciller de China, Wang Yi, pidió a Estados Unidos abordar la cuestión de Taiwán "con la máxima cautela", durante una conversación telefónica con el secretario de Estado, Marco Rubio, y en un contexto de mayores tensiones entre Taipéi y Pekín, se informó el miércoles (01.07.2026).
"Un ligero movimiento en la cuestión de Taiwán podría afectar a toda la situación", aseveró Wang, al emplear un modismo chino según el cual alterar una sola parte, por pequeña que sea, repercute sobre todo el conjunto.
Durante la conversación, que tuvo lugar el 30 de junio y cuyo contenido fue difundido por la Cancillería china esta noche, Wang también subrayó que "construir una relación de estabilidad estratégica constructiva" entre China y EE.UU. "es lo que anhelan los pueblos de ambos países y lo que espera la comunidad internacional".
"Ambas partes deben eliminar las interferencias, superar los obstáculos y avanzar con firmeza en esta dirección correcta", apuntó el ministro, y recalcó que los dos países "deben mantener siempre el espíritu de igualdad, respeto y beneficio mutuo" y convertir los consensos en "políticas concretas y medidas efectivas".
Esa delgada "línea roja"
El comunicado chino no recoge las palabras de Rubio, aunque describe la conversación como "positiva y constructiva" y asegura que ambos acordaron "aplicar conjuntamente los importantes consensos alcanzados por los jefes de Estado, así como seguir manteniendo la comunicación de forma flexible".
La llamada se produjo un mes y medio después de la cumbre celebrada en Pekín entre los presidentes de EE.UU. y China, Donald Trump y Xi Jinping, en la que abordaron, entre otros asuntos, la cuestión de Taiwán, una isla gobernada de forma autónoma que China considera "parte inalienable" de su territorio.
Desde hace más de siete décadas, EE.UU. se encuentra en medio de las disputas entre ambas partes, ya que Washington es el principal proveedor de armas a Taipéi y, si bien no mantiene vínculos diplomáticos con la isla, podría defenderla en caso de un conflicto con Pekín.
Esa postura ha provocado permanentes roces entre EE.UU. y China, cuyo gobierno ha definido a la "cuestión taiwanesa" como la "línea roja" en las relaciones entre las dos potencias.