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Cómo la desinformación está agravando la epidemia de ébola

El mortífero brote del virus no es lo único que preocupa a los profesionales de salud en República Democrática del Congo. Los rumores y la desinformación están obstaculizando los esfuerzos por contenerlo.

24horas.cl

Sábado 6 de junio de 2026

Tres semanas después del inicio de la más reciente epidemia de ébola en República Democrática del Congo (RDC), se han registrado 452 casos confirmados, incluidas 82 muertes, según las cifras comunicadas por los Centros Africanos para el Control y la Prevención de Enfermedades de la Unión Africana este sábado 6 de junio.

Sin embargo, "la comunidad no cree en esta enfermedad, a pesar de las muertes", afirmó John Tumujimbe, jefe de un equipo encargado de entierros dignos y seguros en la pequeña localidad de Mongbwalu, uno de los epicentros de la epidemia de ébola en la provincia de Ituri, al noreste de RDC.

"Al principio pensamos en la malaria, la fiebre tifoidea o enfermedades diarreicas”, explicó Tumujimbe. "Pero tras tantas muertes enviamos muestras al INRB", el Instituto Nacional de Investigación Biomédica del Congo.

El organismo, con sede en la capital Kinshasa, confirmó que se trataba de casos de ébola. Esto llevó a las autoridades de salud a anunciar la decimoséptima epidemia de ébola registrada en RDC desde que se descubrió el virus por primera vez en 1976.

Rumores sobre el ébola provocan incendios

No obstante, las autoridades de salud afirman que muchos residentes de Mongbwalu rechazaron esta explicación científica. "Cuando se produjeron las primeras muertes, se decía que los ataúdes eran el problema, que el virus se propagaba desde allí", indicó un residente de Mongbwalu que prefirió mantener el anonimato. A Tumujimbe también le llegó este rumor. "Así es como empezó: la gente hablaba de un ataúd que mataba a la gente. Y luego murieron más personas".

Otro rumor: los trabajadores humanitarios y los paramédicos estaban propagando el virus a través de las antenas de sus vehículos.

A finales de mayo, una multitud enfurecida se congregó en el hospital general de Mongbwalu. Exigieron a las autoridades la devolución de los cuerpos de sus familiares fallecidos y acabaron prendiendo fuego a una tienda de campaña perteneciente a la organización humanitaria Médicos Sin Fronteras. La organización se vio obligada a retirar a su personal.

"Cundió el pánico", explicó a DW el director del hospital, Richard Lokudi. "Esto permitió que varios casos sospechosos se dieran a la fuga. Desaparecieron 18 pacientes que se encontraban en observación". A los trabajadores sanitarios les preocupa que los presuntos pacientes de ébola puedan haber contagiado la enfermedad a las personas que les estaban dando cobijo.

Todavía no existe ninguna vacuna contra la variante Bundibugyo del virus del ébola que circula actualmente.

Merma en la respuesta al ébola

Christopher Nehring es especialista en investigar la desinformación y coautor de un informe sobre la actual epidemia de ébola para la Fundación Konrad Adenauer y afirmó que en cada emergencia sanitaria surgen rumores similares.

"Dicen que la enfermedad proviene de un laboratorio y que es un arma biológica, que la vacuna es más dañina que el virus, que existe una cura sencilla que se está ocultando, que la enfermedad no es real. Se menciona a las grandes farmacéuticas como las que se benefician de la crisis o como las que la provocaron", explicó a DW. "Todo esto se sabe desde hace décadas y varía, hay 100 versiones diferentes de estas narrativas".

Ange Kasongo, fundador de Balobaki Check, con sede en Kinshasa, destaca otro rumor en entrevista con DW: en mensajes privados que circulan por WhatsApp se afirma que existe una conspiración entre el presidente congoleño Félix Tshisekedi y el reconocido virólogo Jean-Jacques Muyembe (quien descubrió el virus hace 50 años) para exterminar la población del este de RDC. El equipo de Balobaki Check no ha podido encontrar ninguna prueba que respalde esta afirmación.

La desinformación se propaga sin medios de comunicación fiables

La comunidad internacional está destinando una cantidad significativamente menor de fondos a las medidas de ayuda de emergencia, lo que dificulta la lucha contra el ébola.

El presidente estadounidense Donald Trump retiró a Estados Unidos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 2025 y ordenó recortes masivos en Usaid y en el programa de gestión de crisis de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos. Los gobiernos europeos también recortaron el financiamiento, en parte debido al costo de los esfuerzos de militarización a raíz de la invasión rusa de Ucrania.

Para Nehring, esta situación también ha fomentado la propagación de noticias falsas. "Si ya se recortó el dinero para la ayuda de salud, tampoco se puede hablar de mayores presupuestos para la comunicación sanitaria”, afirmó. Por su parte, Kasongo destaca que es importante contar con la colaboración de los líderes comunitarios y facilitar el acceso a información fiable.