Luego que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se dirigiera al gobierno cubano instándolo a alcanzar "un acuerdo antes de que sea demasiado tarde”, el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel respondió que "Cuba es una nación libre, independiente y soberana. Nadie nos dicta qué hacer", escribió en X el líder de la isla, tras subrayar que su país "se prepara" y está "dispuesta a defender a la Patria hasta la última gota de sangre".
#Cuba es una nación libre, independiente y soberana. Nadie nos dicta qué hacer. Cuba no agrede, es agredida por EE.UU hace 66 años, y no amenaza, se prepara, dispuesta a defender a la Patria hasta la última gota de sangre.#CubaEsCoraje
Trump instó el domingo a Cuba a "alcanzar un acuerdo" o enfrentar consecuencias no especificadas, y advirtió que el flujo de petróleo y dinero venezolano hacia La Habana se detendrá a partir de ahora.
Por su parte, el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, escribió en un mensaje en redes sociales que Cuba "a diferencia de EE.UU." no tiene "un Gobierno que se presta al mercenarismo, el chantaje o la coerción militar contra otros Estados". Esto en respuesta a otras declaraciones de Trump, también realizadas este domingo, señalando que la isla ha estado "viviendo durante años" gracias al dinero y el crudo venezolanos a cambio de "servicios de seguridad" para los "dos últimos dictadores (Hugo Chavez y Nicolás Maduro)".
Respecto a las importaciones de petróleo, Rodríguez sostuvo que su país "tiene absoluto derecho a importar combustible desde aquellos mercados dispuestos a exportarlo y que ejercen su propio derecho a desarrollar sus relaciones comerciales sin la interferencia o la subordinación a las medidas coercitivas unilaterales de EE.UU.".
"El derecho y la justicia están de parte de Cuba. EE.UU. se comporta como un hegemón criminal y descontrolado que amenaza la paz y la seguridad, no solo en Cuba y este hemisferio, sino del mundo entero", añadió.
Cuba sufre una profunda crisis energética desde mediados de 2024 por las frecuentes averías de sus obsoletas centrales y la falta de divisas del Estado para adquirir el combustible necesario para sus unidades de generación. El país caribeño precisa alrededor de 110.000 barriles para cubrir sus necesidades energéticas básicas, de los que unos 40.000 proceden de la producción nacional y el resto viene de importaciones de Venezuela y México, y en menor cantidad de Rusia, según estudios independientes.